VALÈNCIA. El ciclo de conciertos de La Pèrgola volverá el próximo otoño con una nueva edición que ya ha desvelado sus primeros nombres, entre los que se incluye a Nacho Vegas o Joe Crepúsculo, entre otros. En plena conversación sobre la gestión de la música en espacios urbanos en la ciudad de València, sus impulsores también han querido hacer una defensa de un modelo que “dinamiza La Marina y el Cabanyal desde el respeto al entorno, el uso responsable del espacio público y la convivencia con el vecindario”.
“Lejos de buscar grandes concentraciones puntuales, la programación de La Pèrgola, impulsada por un grupo de promotores valencianos, continúa apostando por un modelo sostenido en el tiempo, donde cada concierto forma parte de un relato más amplio y coherente”, expresan en un comunicado.
De esta forma, sus impulsores avanzan la programación para los meses de otoño con cinco citas: Nacho Vegas junto a Ela Vin (14 de noviembre), Sex Museum con Los Bengala (21 de noviembre), Quique González acompañado por Mendizabal (28 de noviembre) y Joe Crepúsculo con Second DJ’s (19 de diciembre). Como cierre, el 26 de diciembre se celebrará una nueva edición de Vibra Mahou Day, con artistas que se anunciarán en breve.
Una primavera que aún tiene recorrido
Antes de esa nueva etapa, el ciclo mantiene su actividad durante los meses de abril y mayo con una serie de conciertos ya anunciados que completan la programación de la primera mitad de 2026.
El calendario incluye el homenaje al 45 aniversario de R.E.M. con Óscar Briz & Planet 8 + DJ (25 de abril), seguido por Camellos y Cien Galgos (2 de mayo), Los Estanques y El Canijo de Jerez (9 de mayo), Wau y Los Arrrghs!!! junto a Tumba Swing (16 de mayo), Rupatrupa e Intraperlo (23 de mayo) y Viva Belgrado con Bestia Bebé (30 de mayo).
“Els Concerts de La Pèrgola han definido un modelo singular dentro de la oferta cultural de València: conciertos en horario matinal, en un espacio abierto y patrimonial, que combinan música en directo con una experiencia social vinculada al entorno”, señalan sus impulsores, un modelo que plantea “una programación distribuida y regular que favorece la convivencia, el uso responsable del espacio y la integración con el tejido urbano”.