VALÈNCIA. Con su base de operaciones desde València, el productor musical Pablo Munguía ha conseguido llegar a todo el mundo a través de la música. Su titánico trabajo le ha hecho recibir ahora sus nominaciones número 28 y 29 a los Primetime Emmy Awards en la categoría Outstanding Sound Mixing for a Variety Series or Special por su trabajo en la gala de los Oscar y en el espectáculo del medio tiempo de la Super Bowl LX, protagonizado por Bad Bunny. Dos candidaturas que le llegan tras muchísimos años de trabajo, en los que ha estado al lado de estrellas tales como Taylor Swift, Beyoncé, Madonna, Céline Dion, Barbra Streisand, Cher, Justin Timberlake, Britney Spears, Jennifer Lopez, Shakira, Quincy Jones, Sting, Robbie Williams, Alicia Keys, Lionel Richie, Michael Bublé, Seal y Carole King, entre otros.
Trabajó en los equipos de producción de Prince, volvió a dar vida a la música de Michael Jackson y ahora muestra todo su conocimiento en la escuela Berklee de València. Además, ha trabajado en las galas de los Grammy Awards, los Latin Grammy Awards, los American Music Awards, los Emmy Awards, American Idol, The Voice y otros grandes formatos internacionales. Entre cabinas, Munguía repasa, gracias a estas dos nuevas nominaciones a los Primetime Emmy Awards, toda su trayectoria en un momento en el que, cada vez más, se pone el foco en los artífices que hacen que la música llegue al mundo.
Lo hace desde València y recordando a ese niño al que con cinco años le dijeron que no tenía “ningún tipo de talento”. “A los cinco años dejé de tocar por una profesora de piano que me dijo que no tenía ningún tipo de talento, y que aclaró a mis padres que estaban perdiendo el dinero por apuntarme a clases”, recuerda Munguía, “luego empecé a componer canciones porque me enamoré de una chica que no me hacía caso, y entonces ahí me incliné de nuevo hacia la música”. Profesionalmente, se decantó por una carrera de ciencias materiales en Boston, y gracias a su asesor de tesis aprendió que la música tenía un submundo entero en el que podría jugar con la tecnología y el sonido.
Fusionando su formación técnica con su pasión por la música, Munguía encontró en el mundo de la producción un lugar en el que desarrollarse y que aún no está del todo visibilizado. “Cuando vemos a un músico sobre el escenario, como Rosalía, no solo vemos a una persona. Hay un centenar de artistas que no llegan al escenario y que trabajan por detrás del telón. Por cada gran estrella hay un equipo de quinientas personas que se dedican a perfilar las letras y a hacer arreglos musicales para que todo funcione”.

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“La música nace de lugares que no siempre vemos y hay un mundo desconocido en el universo de la música que es tan necesario como el que se ve. Yo llevo treinta años en este mundo y siempre aprendo algo nuevo, desde acompañar a los artistas hasta regrabar todos los éxitos de artistas como Michael Jackson”. Ahora mismo, todas las nominaciones que ha obtenido a lo largo de su carrera le hacen reflexionar sobre su papel en el mundo de la música. Un reconocimiento que ayuda a que su trabajo se visibilice: “Creo que prefiero ser más consciente de que puedo perder que de ganar. Vamos a perder muchas más veces de las que hemos ganado”.
“Los reconocimientos son bonitos para ponerte en valor, son el indicativo de que has trabajado en estos lugares con gente talentosísima, y yo me quedo con eso”. De ese trabajo es del que saca su manera de enseñar en la escuela Berklee de València, en la que dirige desde hace diez años el Máster en Producción Musical, Tecnología e Innovación. Un máster en el que se contribuye a la formación de artistas, tecnólogos, productores musicales e ingenieros de sonido que actualmente desarrollan su carrera en la industria musical y del entretenimiento a nivel internacional.
A los alumnos intenta trasladarles que todo es posible, y que en el mundo de la música hay que estar siempre bien preparados para las grandes oportunidades. “En el mundo de la música siempre te pueden llamar de un momento para otro, y siempre tienes que estar preparado para poder decir que sí. “También es importante tener buenos contactos y saber delegar el trabajo”, destaca Munguía, quien ahora se muestra feliz de poder compaginar su trabajo en grandes eventos televisados, ceremonias de apertura, conciertos y producciones de gran formato en Europa, Asia Occidental, Asia Oriental y Norteamérica con su enseñanza en Berklee, donde espera poder formar a los grandes músicos del futuro. Esos que brillan por sí solos sin necesidad de salir al escenario.

- Pablo Munguía -