Parches, camisetas y chupas: House of Rock cumple 24 años

Música y ópera

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VALÈNCIA. Durante muchos años, cada vez que entraba en la tienda House of Rock (Amado Granell, 18) miraba al mismo lugar: la pared de la entrada. Allí había colgado un cartel del primer concierto internacional de metal al que acudí. Era 2003 y la banda inglesa, Cradle of Filth, aterrizaba en la sala Repvblicca, sancta sanctorum de la música en directo en València, dentro de su gira europea. La expectativas estaban por las nubes, era un miércoles y mi amigo, con el que iba a ir, se retrasaba para recogerme en una diminuta moto. Finalmente, ambos estuvimos allí, alucinando con los alaridos de Dani Filth y la puesta en escena. Todavía guardo la entrada de talonario. Cada vez que entraba en House of Rock volvía a ese instante de mi vida, incluso podía sentir la sensación de nervios que viví mientras traspasaba las puertas de la sala y el black metal nos atrapaba.

House of Rock es la tienda más mítica de complementos y ropa de rock de la ciudad desde hace años. Un lugar de encuentro. Cualquier cosa que busques es más que probable que esté allí. Recuerdo comprarme un colgante con un martillo, pulseras, parches. Es el momento de recordar un espacio diferente en València, que se aleja de esa ristra de comercios repetitivos y sin alma que dibujan el centro. Charlamos con David, dueño del local, sobre el pasado y el presente de la tienda.

Justo se cumplen 24 años, que de dicen pronto, de la apertura de House of Rock, en plena vorágine del rock en España.“El 23 de agosto de 2002 abrimos y mantenerse 24 años es mucho”, señala orgulloso por teléfono. No es para menos. Mientras otras tiendas que venden, sobre todo, música, se abrieron en lugares más céntrico o por donde pasa más gente, House of Rock lo hizo en el barrio de Quatre Carreres, al lado de Monteolivete. “Yo siempre digo que el que viene a House of Rock es porque sabe que estamos allí”, apunta. “No estamos en una zona como el Barrio del Carmen, que desde un primer momento nos dijeron que si lo hubiéramos montado allí nos hubiera ido mejor; pero nos mantuvimos fieles a la ubicación, a un estilo, que podríamos haber metido al mundo friki, manga, tampoco queríamos entrar en el mundo Amazon, también hubiera sido lo fácil pasar por el aro. De momento nos nos ha hecho falta cambiar de ubicación, ni entrar en Amazon, nos hemos mantenido fiel”, remata.

Durante 2002 estuvieron pergeñando la idea de la tienda, primero iban a vender discos y finalmente se especializaron en complementos y ropa, y también buscaron un local, que era una de las partes más difíciles. “Tuvimos la suerte de encontrar este local, era muy grande, empezamos siendo un local mucho más pequeño, y luego lo ampliamos porque el local daba para hacerlo; al principio nos sobraba sitio y ahora te diría que nos falta. Ahora tenemos la tienda a tope, la gente que viene alucina con el número de camisetas. La idea inicial era una tienda de discos con algún complemento, pero con los años tuvimos que variar la idea inicial y centrarnos en ropa y merchan de bandas, y dejar los discos a un lado porque aquello fue un lastre los primeros años”, comenta.

En los últimos años la gente ha preferido; en contraposición a los comercios clonados en los centros de las grandes ciudades, comprar en tiendas hiperespecializadas. Y una tienda de rock, ya sea de música o complementos, tiene todas las ventajas en ese sentido, desde el asesoramiento hasta encontrar rarezas y productos de culto. Porque, ¿dónde vas a poder, si no en House of Rock y alguna otra, comprar una camiseta de Cannibal Corpse en València?

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Contra viento y marea, House of Rock sigue en pie. Otras tiendas cayeron y algunas más siguen abiertas, y que duren mucho. “Antes de montar la tienda estaba Harmony, que allí te podían comprar también camisetas, luego había una tienda pequeñita al lado de la estación que se llamaba Graffiti, que también desapareció, que también vendía al por mayor y también al por menor, en la calle Castellón, y esa fue una de las primeros distribuidores que tuvimos”; recuerda. “Luego tiramos de Inglaterra, el Brexit también nos hizo mucho daño (risas), porque ahora te pasa todo por aduanas y ya no es lo mismo. El 90% de material oficial de bandas pasan por Inglaterra. Hemos pasado unas obras, nos cambiaron el nombre de la calle (risas)”

Cuando eras un chaval y entrabas en una tienda como House of Rock, llena hasta reventar de productos relacionados con tu música favorita, era como un sueño. Yo me compraba las camisetas y sudaderas, siempre dos tallas más grandes, no me pregunten porqué, en los mercadillos de la ciudad. La oferta era poca y se reducía a los grupos más conocidos y populares. En una tienda así, imagínense, había camisetas de bandas que solo conocía a través de las revistas de rock. En los primeros años de House of Rock también estaba la tienda TIPO. Lugar de solía frecuentar por estar muy cerca de la casa de mis padres. “Por lo menos la de València tenía poco material, tenías que pedirlo, era un poco venta por catálogo. Estaba por el Cerro y se movía el mundo metalero por esa zona”, recuerda.

La época en la que se abrió la tienda era la más propicia en años. David dio de lleno en el clavo. Mägo de Oz había sacado Finisterra en 2000 y Barón Rojo y Obús habían regresado con ímpetu a la escena. Muchos jóvenes se acercaban al rock duro en este país. Y el gótico, tanto la estética como las bandas de rock del estilo, estaban totalmente en boga: camisetas de grupos, mochilas con forma de ataúd, anillos, corsés…  “En aquella época pegaba mucho el gótico, y recordar que internet no es lo que hoy en día (risas) había que buscar distribuidores, lo poco que había por València, e internacional muy complicado”.

Quizás hoy sería más complicado, o te lo pensarías más a la hora de levantar una tienda como House of Rock que en el 2000. En aquel momento todavía quedaban unos años para el derrumbe casi definitivo de una industria y el rock estaba viviendo una segunda juventud: “Yo recuerdo la vuelta de Bruce Dickinson a Maiden, la vuelta de Rob Halford a Judas Priest. Han habido varias vueltas de bandas legendarias, que eso también ayudó que a partir del 2000 el heavy metal volviera a resurgir, y además el heavy metal clásico, no otros. Por ese lado tuvimos esa fortuna”.

Aunque la época era la más idónea para montar este tipo de tienda en España, la ubicación, que hemos mencionado y comenzar desde cero, tenía un grado de riesgo y dificultad. Al final, los gustos de los consumidores también son volátiles. “Al principio fue complicado porque hasta que la gente te conoce, también abrimos en agosto que es una fecha un poco rara para abrir, pero fue cuando lo teníamos preparado, habíamos pintado, teníamos los muebles y abrimos en ese momento, que quizás a nivel comercial no era muy recomendable (risas), pero ese día echamos a andar”.

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Volviendo al fenómeno del gótico, en València también golpeó con fuerza huracanada. Desde fiestas hasta festivales. El más recordado por todos fue el Existence de 2005 en la discoteca Woody con el cartel de la magnífica dibujante, Victoria Francés. Lo recordamos mientras viajamos al pasado y me señala que, “recuerdo que era vecina de la tienda, vivía muy cerca, luego se fue a vivir a Barcelona, venía mucho, aún conservo dos originales suyos que me hizo en la tienda, delante de mis narices con un boli BIC. Realmente una chica increíble, la echamos mucho de menos. De ella hemos vendido de todo”.

Otro punto fuerte de la tienda, y del resto en general, es servir de lugar de reunión, de punto de encuentro. House of Rock apoyó, dentro de sus posibilidades, la creciente escena de rock de la ciudad, Wurdalak, Crisis de Fe y los memorables Zarpa con publicidad y/o vendiendo las entradas a sus conciertos. “Alguna vez hemos colaborado, te ponían el logotipo, colaboramos a nivel económico, hemos vendido entradas, casi nunca nos hemos quedado nada, las vendíamos apoyando al 100% a la banda”, apunta. “Cuando dejamos de vender música, las bandas de València nos traían los cedés para venderlos. Por ejemplo, Zarpa sacó un disco en el 2002, Luchadores de la paz, ese disco fue top de ventas en la tienda. Lo trajo Vicente Feijóo; en esa época él sacó su discografía en cedé. En su disco de 2004, Infierno, nos dieron las gracias por el record de ventas. Siempre ha habido muy buena relación”.

Con tantos años a sus espaldas, por House of Rock han pasado muchos músicos. Por casualidad, una tarde estaba en la tienda mirando cosas y vi a aparecer por la puerta a Fortu, vocalista de Obús, una banda legendaria del rock patrio, con otra persona. Venían a comprar cinturones de balas. Me quedé callado y sorprendido. Los móviles, que no recuerdo si ya tenía, no llevaban cámara, así que no pude hacerme una foto con ellos. Lástima. “Ha venido Chimo Bayo, que ha venido a comprarse anillos, además es colega, venía mucho por el barrio.  También ha venido José Manuel Casañ. Vino Obús con el mánager, que, creo que se llamaba Hilario. Lo que no recuerdo es si venía el guitarrista y el mánager”, intenta hacer memoria.

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