Pet Shop Boys demuestran en el Roig Arena la eternidad y la vigencia de sus 'greatest hits'

Música y ópera

CRÓNICA
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VALÈNCIA. Que una anécdota sea más o menos real no es tan importante; si ha sobrevivido en el tiempo y funciona al contarla, es que tiene algo de verdad. Hace unos días, hablando del inminente concierto de Pet Shop Boys en València, un compañero de Valencia Plaza contaba que, hace años cuando los vio en algún lugar, hubo un imprevisto de última hora. Chris Lowe no pudo salir y anunciaron que, aunque el concierto saldría adelante, le sustituiría otra persona. La música empezó y nadie dijo nada de aquel asunto. Daba igual, eran los Pet Shop Boys.

La verdad que contiene la historia es que, en tiempos en los que el éxito del pop se mide muchas veces por la espectacularidad del montaje escénico o por el carisma mediático del líder del proyecto, los Pet Shop Boys, teniendo eso, no lo necesitan. Ellos tienen sus canciones. Cuatro décadas de carrera lo certifican: a lo largo de todo ese tiempo han mantenido el superpoder de saber leer los signos de los tiempos y de hacer buenas canciones con ellos.

Desde 2022, Neil Tennant y Chris Lowe giran por el mundo con Dreamworld, un tour dedicado a sus greatest hits. Desde entonces han sacado nuevos discos, y también los han presentado en directo, pero de este espectáculo apenas han variado ni siquiera el setlist. No hace falta, pisan sobre terreno seguro.

Y es que, más allá de los himnos pop Always on my mind, West End Girls, It’s a Sin o Go West, la discografía de Pet Shop Boys les da la comodidad de necesitar muy poco para defenderla. Sería un atrevimiento cuestionar otras canciones como Suburbia, Can You forgive Her, Left to My Own Devices, Vocal, o una de la más recientes, The Pop Kids

Sobre esta última, el grupo cuenta, en clave testimonial, su juventud inundada por la fiesta, la intensidad de la música y las noches largas en la ciudad. Tennant y Lowe celebran, en los tres minutos que dura y en todo momento, seguir siendo los pop kids, pero con la nostalgia justa. Esta canción, salida de sus últimos discos, demuestra que siguen mirando hacia adelante.

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Las canciones de Pet Shop Boys son a veces complejas, otras están recubiertas de una pretendida banalidad, otras no esconden su pretensión de ser coreadas, pero por encima de eso, todas son divertidas, de una u otra manera. Con toda esta materia prima, ayer en el Roig Arena, Pet Shop Boys armaron un repaso por todas sus eras, mezclando la música que definió los 80, los ritmos noventeros de Single - Bilingual, o las canciones de la segunda mitad de su carrera que a veces han rayado la tentativa eurovisiva.

Todo pasa, excepto la voz de Neil Tennant. Igual de firme, igual de amplia, se convierte en otro signo para recordarle al público la vida que mantienen sus canciones. Y aunque a veces se le pueda notar algo cansado, no deja de recorrer el escenario o de gesticular para marcar la letra cuando la versa.

El grupo que acompaña al dúo sin duda es solvente y está, al menos, igual de animado que los capos, pero no hay manera de descifrar qué están tocando y qué no; y un espectáculo de música en directo también debería servir para eso.

Sobre el público, hechos y no opiniones: por una parte, los móviles grabando en horizontal barrieron la sala con una amplísima mayoría; por otra, las gradas apenas se levantaron a bailar más allá del último tramo del concierto. Pero la fiesta estaba ahí y se notaba. La gente no dejó de cantar, de bailar en su sitio, y sobre todo, de dar palmas. Aunque Tennant y Lowe salieran en un primer momento con gabardina y el aire acondicionado hiciera olvidar la canícula, no se notó frialdad alguna en el ambiente. Las canciones lo impedían.

Y un apunte sobre el sonido. A pesar de que la temporada musical ha sido arrasada por las quejas del público en los conciertos al aire libre de València, en el Roig Arena todo se escucha cuanto y como se debe, sin grietas ni costuras. Esto habla muy bien del recinto y muy mal de la ciudad, que se ha empeñado este año en que ningún artista, por muy bueno que sea, pueda lucirse en un gran recinto salvo en un único escenario.

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