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No todos gobiernan igual

16/06/2022 - 

Qué lejos que parece quedar 2015, el año que se bautizó desde la política como el del cambio. La Comunitat Valenciana del Partido Popular se arrastraba hasta entonces en demasiados indicadores de bienestar, con una Generalitat desacreditada ante la Unión Europea y asediada en los tribunales por las unidades policiales contra la delincuencia financiera y las fiscalías Anticorrupción. Fue el fin de fiesta de una época en que las clases media y trabajadora pagaban más impuestos que los ricos, y todo valía para robar: desde las ayudas al tercer mundo a los parques temáticos o los estudios de cine.

Siete años después y con los datos delante, me atrevo a decir que también pasó otra época en la que reinó un mantra de ‘da igual quien gobierne que nada cambia’. El abandono de los servicios sociales y los recortes en educación y sanidad de los gobiernos del PP dieron paso a una época de cambios en políticas que han resituado a la Comunitat Valenciana en el mapa de los territorios más atractivos para las personas y con una tarjeta de presentación que, en la comparativa estatal, sitúa a su administración entre las más previsoras para afrontar problemas como la emergencia climática o la lucha por la desigualdad que asola a las sociedades occidentales.

Hace unos meses conocíamos los datos del Observatorio de la Dependencia abalando el plan de choque puesto en marcha en 2021 para mejorar este servicio: un incremento del 15% de dependientes atendidos, una reducción de la lista de espera del 12% y la creación de 1.351 nuevos puestos de trabajo. El informe de la asociación de directores y gestores de servicios sociales de 2022 identifica a la Comunitat Valenciana como la autonomía española que más ha invertido en términos absolutos en servicios sociales. Ya no somos ese territorio que se planteaba cobrar a los niños quienes, no pudiendo pagar el comedor escolar, decidían llevarse un táper de casa al cole. Ahora, aunque quede mucho por hacer como bien sabemos, cada año se amplía el número de becas comedor.

Cuando dijimos en aquel 2015 que veníamos a intentar hacerle la vida más fácil a la gente, nos referíamos a eso, a políticas que siembran una sociedad en la que quepan todas las personas: a abaratar las matrículas universitarias hasta casi 400 euros menos, a dar ayudas para el alquiler a jóvenes y rentas bajas, a crear programas que abrieran una ventana profesional a aquellos mayores y jóvenes a los que les reventó en la cara la crisis del 2008 (programas Avalem Joves y Avalem Experiència) y un largo etcétera nada aparente, alejados de esos megaproyectos faraónicos que nos llevaron a la ruina mientras meneábamos la muñeca para que la gente viera que llevábamos un rolex de oro.

Campaña electoral a las autonómicas y generales de 2019.

Son muchas las políticas que se han impulsado desde el govern del Botànic y que han supuesto un cambio de mentalidad en la gestión y en la vida de las personas, pese a todos los impedimentos que han surgido, pese a todo el ruido que se ha creado y continúa emitiéndose desde los intereses de siempre.  ¿Recuerdan? Parecía que se iba a caer el mundo cuando dijimos que debían regularse las aperturas comerciales en domingo. Y no, resulta que si no se abre los 365 días del año las grandes superficies no se hunden. La gente puede descansar. ¡Amén! O hagan memoria y piensen en el desarrollo del sistema de devolución de envases (sí, eso que se hacía antes de devolver el casco de la bebida y te devolvían X dineros). Lo intentamos integrar en la administración la legislatura pasada y  se generó una polémica desmedida al requerirse la colaboración de los supermercados (como en Alemania, Noruega y tantos países europeos). Hoy es un proyecto que forma parte de la estrategia medioambiental presentada por España ante la Unión Europea y será una realidad en la nueva ley de Economía Circular que aprobará les Corts.

La legislatura del cambio sufrió muchas resistencias. En la actualidad, contra viento y marea, virus, guerras, DANAS y sequías, estamos consolidando las bases de una administración no solo más humana sino más preparada para el futuro. La singularidad del gobierno valenciano ha conseguido que la Administración hable de cuestiones que hasta hace relativamente poco eran anatemas. Se personifica mucho los éxitos del gobierno valenciano en la presidencia del partido socialista, pero se suele olvidar que somos las otras dos patas -Compromís y Unides Podem- las que sumamos la mayoría del pacto y las que hemos asumido responsabilidades directamente relacionadas con el bienestar de la ciudadanía. O lo que es lo mismo, los que dan las pinceladas que hacen que no todos los cuadros sean iguales a final de legislatura, gobierne quien gobierne. Como mínimo, tengamos esto claro antes de lanzarnos a por el tercer Botànic.

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