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el muro / OPINIÓN

Nos roban hasta desde China

Me han robado en el chalet ¡Que venga Banacek! cantaba Pepe da Rosa. Pues a nuestra EMT le han robado 4 millones de euros mediante transferencia y nadie se hace responsable

6/10/2019 - 

Al parecer, nuestra capacidad de sorpresa ha alcanzado niveles tan exagerados después de todo lo que hemos visto durante los últimos lustros que ya nada nos sorprende. Incluso diría que no nos despierta ni como sociedad, ni como manifestación de nuestra indignación. Ni siquiera los antes más críticos se sorprenden. Más bien se dejan llevar sin mayores exigencias que el oficialismo.

Debo de ser ya muy mayor, pero que el timo este de cuatro millones de euros a la Empresa Municipal de Transportes (EMT) se vaya diluyendo en espacio y tiempo sin que nada suceda y hasta nos avisen estos neoprogres de la posmodernidad de que no nos confiemos mucho porque, seguramente, no vamos a ver ninguno de vuelta, pues resulta de una ausencia de seriedad como para ya no sólo tener en cuenta sino para exigir responsabilidades al más alto nivel y hasta penales para sus responsables directos por pura negligencia. 

Porque si estos gobernantes municipales, que están para gestionar y vigilar la gestión y el dinero nuestro, se quedan ante la opinión pública igual será que lo que negocian en sus despachos, con quién y su nivel de capacidad política y de gestión es nefasta. Porque ojo, no es que nos hayan dejado un impago de cien euritos por una multa. No, es que nos han robado con salero cuatro millones y por transferencia. Es más, añadiría que si bien estos supuestos gobernantes especializados en carriles bici nos dicen que seguramente no vamos a recuperar nada, para qué contratan una firma especializada con delegación en Hong Kong que nos saldrá por otro pico que añadir a nuestra subida de impuestos.

No parece muy serio lo que vengo leyendo en los mass media en torno a este timo/pufo porque, al parecer, sacar cuatro millones de euros a través de una transferencia bancaria parece que resulta muy sencillo, que no existen alarmas, filtros y menos controles. O es que nadie supervisa realmente la salida de cantidades tan importantes. Pues así gestionan en el consistorio, por lo visto.

Sede de la EMT. Foto: VP.

Por cien euros de una tasa que muchos no hemos tenido muy clara nos hemos llegado a pasar un buen rato en dependencias municipales hasta que un/a 'agradable' funcionario/a nos diera una explicación razonable. Así que, si me tocaran del bolsillo cuatro millones no sé lo que habría pasado. Pero de todo. Y no aparecería de reunión en reunión inútil para posar en las fotografías con una sonrisa como si conmigo -Grezzi de mi corazón y pedal- no fuera la cosa. 

He llegado a pensar que como hemos sido una autonomía en la que la picaresca ha sido nuestro signo de identidad política pues igual es que el detalle ha llegado hasta Asía y allí se han dicho: "Esto está chupao. Y además, la delegación la lleva Grezzi". 

Durante las últimas décadas hemos visto de todo: centenares de políticos sentados en el banquillo, saliendo de sus domicilios en furgón policial, despedidos o destituidos por cobrar comisiones, entrar y salir de la cárcel, hasta beneficiar descaradamente o colocar amigo y afines, pero que a todo un Ayuntamiento como el de Valencia le 'levanten' con esa alegría y sencillez cuatro millones de euros sin que ningún mecanismo de control advierta de alguna rareza es como para hacérselo mirar muy en profundidad. ¿Alcalde Ribó, en qué manos estamos? ¿O es que nuestras cuentas públicas son un coladero por muy hackers que sean los chinos estos? ¿Es que no existe ninguna norma interna para que cuando una trasferencia esté por encima de una cantidad, digamos muy considerable, se bloquee para su estudio per se? Parece que no, que allí en el Cap i Casal las cosas funcionan como funcionan. O sea, de manera frívola y descontrolada.

 

Jamás había conocido un hecho de esta naturaleza en ayuntamiento alguno. Salvo aquí y desde Hong Kong para terminarlo de rematar. Y, además, evitando crear una auténtica, profunda y urgente comisión de investigación interna y hasta más que policial y jurídica inmediata para depurar responsabilidades civiles, políticas y lo que haga falta. No. Tan sólo una risueña mesa de trabajo, como si se tratara de analizar el auténtico sabor que debería de tener la  auténtica horchata para ser candidata a Sabores de Interés Internacional. Se lo pisan. El morro, claro.

Pero lo peor ya no es el robo sino que nadie se sienta culpable ni se considere responsable de nada. Ni se le exija con firmeza. Esta sociedad está narcotizada. Ya no entiendo nada. Y lo peor, tampoco me lo explican. Que lo paguen de su bolsillo estos gestores de paellas dominicales, diseño y bicicleta. O que me los cambien rápidamente por personas competentes. Al menos que los aparten. Pero a todos a los que afecta el asunto. Es lo mínimo.  

Por cierto, ¿Quién controla al supuesto controlador?

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