MADRID (SERVIMEDIA). El avance de la inteligencia artificial está trasladando parte del foco desde los algoritmos hacia las infraestructuras que hacen posible su desarrollo. Expertos, instituciones europeas y representantes de la industria coinciden en que la expansión de la IA exigirá una combinación cada vez más intensa de capacidad de computación, centros de datos, conectividad avanzada y procesamiento distribuido de la información.
La Comisión Europea ha situado esta cuestión entre las prioridades de su estrategia digital. Bruselas considera que la combinación de 'cloud' y 'edge computing' será esencial para la próxima generación de servicios digitales y se ha fijado como objetivo desplegar 10.000 nodos 'edge' altamente seguros en la Unión Europea antes de 2030, además de elevar el uso de tecnologías 'cloud-edge' entre las empresas europeas.
La necesidad de reforzar las capacidades de computación también está detrás de iniciativas como InvestAI, el programa europeo destinado a movilizar hasta 200.000 millones de euros en inversiones vinculadas a la inteligencia artificial. La iniciativa contempla la creación de gigafactorías de IA con el objetivo de proporcionar la capacidad de cálculo necesaria para entrenar modelos avanzados y desarrollar aplicaciones en ámbitos estratégicos para la economía europea.
La Comisión Europea destaca que la inteligencia artificial no depende únicamente de la disponibilidad de modelos capaces de generar contenidos o automatizar procesos. Su despliegue requiere infraestructuras capaces de mover, almacenar, procesar y proteger grandes cantidades de información con garantías de rendimiento, seguridad y resiliencia. Esta necesidad resulta especialmente relevante en aplicaciones industriales, sistemas de mantenimiento predictivo, entornos sanitarios o infraestructuras críticas donde la latencia y la disponibilidad del servicio son factores determinantes.
La propia Comisión Europea ha vinculado el desarrollo de la inteligencia artificial con la construcción de nuevas capacidades digitales. Dentro de su reciente paquete de Soberanía Tecnológica, Bruselas ha defendido el fortalecimiento de la infraestructura europea en ámbitos como 'cloud', centros de datos, inteligencia artificial y semiconductores para reducir dependencias externas y reforzar la competitividad del continente.
En paralelo, iniciativas como EuroStack sostienen que Europa necesita desarrollar una cadena tecnológica propia que abarque desde las redes de conectividad hasta el 'cloud', la inteligencia artificial y las plataformas digitales. Sus promotores consideran que la capacidad para desplegar IA a gran escala dependerá no solo del software, sino también de la existencia de infraestructuras estratégicas capaces de sostener el crecimiento de la economía digital.
Las necesidades de procesamiento distribuido están adquiriendo especial importancia en la digitalización industrial. Aplicaciones como el control de calidad en tiempo real, los gemelos digitales, la automatización de procesos, el análisis avanzado de datos o el mantenimiento predictivo requieren capacidad de computación próxima a fábricas, centros logísticos o infraestructuras operativas para reducir tiempos de respuesta y optimizar la eficiencia de los procesos.
En este contexto, las compañías tecnológicas y de telecomunicaciones están ampliando sus capacidades de infraestructura para responder a estas nuevas demandas. Telefónica ha situado el desarrollo de 'cloud', 'edge computing', conectividad y ciberseguridad entre los elementos necesarios para impulsar la soberanía digital y las aplicaciones de inteligencia artificial. La compañía completó recientemente una red de 17 nodos 'edge' en España destinada a acercar capacidad de procesamiento y almacenamiento a empresas, administraciones y nuevos casos de uso digitales.