La monitorización personalizada reduce al mínimo el riesgo de complicaciones durante la estimulación ovárica

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IVI explica cómo diferenciar los síntomas habituales de las señales que requieren contactar con la clínica

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MADRID (SERVIMEDIA). La estimulación ovárica controlada es una de las fases que más inquietud genera entre las pacientes que inician un ciclo de fecundación in vitro. Sin embargo, los datos clínicos permiten contextualizar ese miedo con precisión. Según la doctora Rebeca Jiménez, ginecóloga de IVI Alicante, “la inmensa mayoría de las pacientes, me atrevería a decir el 99,9% de ellas, presenta únicamente sintomatología leve. Es algo excepcional que tengamos que ajustar la dosis a la baja por síntomas severos que ellas reporten”.

Indicó que los efectos más frecuentes —leve distensión abdominal, sensación de pesadez pélvica o cambios de humor asociados a la variación hormonal— son transitorios y no interfieren con el desarrollo normal del ciclo.

El síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO) es la complicación más asociada en el imaginario colectivo a este proceso, pero su incidencia real dista de la percepción generalizada. La doctora Jiménez establece una distinción clínica fundamental. “Debemos distinguir el SHO leve del SHO moderado-severo. Con los protocolos actuales de medicación, el SHO moderado-severo, que es el que requiere atención médica específica, es muy poco frecuente, inferior al 1%”. El SHO leve puede presentarse en menos del 10% de las pacientes, pero tiene un comportamiento autolimitado: desaparece aproximadamente cinco o seis días tras la punción ovárica, sin requerir intervención adicional. “Es extremadamente raro que hoy en día una paciente necesite ingreso hospitalario por una hiperestimulación ovárica severa, ya que los protocolos actuales son muy seguros y eficaces”, subrayó la especialista.

La seguridad de estos resultados no responde únicamente a la medicación disponible, sino a un sistema de seguimiento que actúa en paralelo a la estimulación. Durante todo el proceso, el equipo de IVI Alicante realiza de forma seriada determinaciones de niveles hormonales. El estradiol sérico es el indicador clave: cuando supera un determinado umbral, la decisión sobre qué medicación utilizar para desencadenar la ovulación se toma en función de ese dato, lo que permite minimizar el riesgo de SHO antes de que el cuadro tenga oportunidad de desarrollarse.

Esta personalización del protocolo es especialmente relevante en los perfiles con mayor probabilidad de respuesta excesiva: pacientes con alta reserva ovárica e índice de masa corporal muy bajo. En estos casos, la estrategia clínica se ajusta desde el inicio con dosis iniciales más bajas, controles ecográficos y analíticos más frecuentes, y vigilancia activa de los síntomas a lo largo de todo el proceso.

Al margen de la baja incidencia de complicaciones graves, la doctora Jiménez considera esencial que cada paciente sepa identificar qué síntomas requieren contacto inmediato con el equipo médico. Los signos que comunica de forma explícita en cada caso son: dolor abdominal agudo, sensación de dificultad respiratoria, reacción alérgica como erupción cutánea, signos de trombosis en miembros inferiores y cefalea de gran intensidad. Conocer estos indicadores no tiene como objetivo generar alarma, sino lo contrario: permite distinguir con claridad entre las molestias habituales del proceso y aquellas situaciones que, siendo excepcionales, requieren valoración médica sin demora.

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