MADRID (SERVIMEDIA). Los accidentes graves en atracciones de feria y parques de ocio en España han superado el centenar de heridos en los últimos diez años, tras el suceso registrado el pasado miércoles en la fiesta mayor de Tona (Barcelona), en el que nueve personas resultaron lesionadas, ocho de ellas menores de edad.
Así lo recoge el Instituto Coordenadas para la Gobernanza y la Economía Aplicada en la actualización de su informe especial sobre siniestralidad grave y muy grave en atracciones de feria, que eleva el cómputo del periodo 2016-2026 a 17 episodios documentados, con siete personas fallecidas y en torno a 103 heridos. De ellos, 14 episodios, seis fallecidos y 50 heridos corresponden a ferias itinerantes.
En el accidente de Tona, una de las puertas de la atracción conocida como 'Disco Show' —una plataforma inclinada que gira al ritmo de la música— se abrió mientras el aparato estaba en pleno funcionamiento. Dos menores sufrieron fracturas y fueron trasladadas al hospital de Vic, adonde se derivó también a otros tres heridos leves, mientras que el resto fue atendido en el propio recinto. Los Mossos d'Esquadra precintaron la atracción a la espera de la revisión pericial.
El Instituto subraya que se trata del segundo episodio en cuatro días, después de que el 2 de agosto cinco personas resultaran heridas leves al salir despedidas de una atracción en las fiestas de Lieres, en Siero (Asturias). Con el de la Feria de Sevilla del pasado abril, el año 2026 acumula ya tres episodios en ocho meses y podría igualar a 2025, que con cuatro fue el peor de la serie.
Un fallo comprobable antes de abrir
El documento incorpora a raíz de este suceso una quinta familia causal, la del fallo de los sistemas de cierre y retención de ocupantes, que agrupa los casos de Tona y Lieres de este año y, en instalación fija, el fallecimiento registrado en Terra Mítica en 2014.
Según el Instituto, se trata de la tipología "de consecuencias más inmediatas, porque el fallo no daña la estructura: expulsa o golpea directamente al usuario", y también de la más fácilmente verificable, ya que puede comprobarse mediante un simple ensayo funcional antes de la apertura al público, sin necesidad de técnicas de detección de fatiga del metal.
El trabajo insiste en que las cifras que maneja constituyen "un suelo y no un total", porque en España no existe ninguna estadística oficial de accidentes en atracciones de feria: no hay registro estatal, ni autonómico, ni sectorial, y ningún organismo público consolida los siniestros, sus causas ni sus consecuencias.
El informe recuerda asimismo que no existe reglamento estatal específico en la materia, que la norma técnica de referencia UNE-EN 13814 es de aplicación voluntaria salvo remisión expresa, y que el sistema de control vigente es "declarativo y documental, no verificativo": el operador aporta certificados y la administración comprueba que el expediente esté completo.
De ahí la conclusión que el Instituto mantiene en esta actualización: en ninguno de los siniestros documentados falló la documentación, y el balance de responsabilidad del decenio sigue siendo de dos personas detenidas y ninguna sentencia firme conocida.
El vicepresidente ejecutivo del Instituto, Jesús Sánchez Lámbas, afirmó que "no es aceptable que en España no exista siquiera un registro que permita saber cuántas personas resultan heridas cada verano en las atracciones de nuestras fiestas populares" y sostuvo que lo documentado "no es una sucesión de desgracias aisladas", sino "un sistema que acredita con enorme diligencia y no verifica casi nada".
Sánchez Lámbas reclamó un consenso entre la Administración General del Estado, las comunidades autónomas y las entidades locales con un plazo máximo de doce meses, con el objetivo de que "el verano de 2027 se cierre sin un solo fallecido y sin heridos graves en las atracciones de nuestras ferias".
El Instituto propone diez medidas, entre ellas un registro estatal de siniestralidad, ensayos no destructivos obligatorios sobre elementos críticos, la separación económica entre quien certifica y quien es certificado, y una comisión estatal independiente de investigación de accidentes en espectáculos públicos.