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Ordenanza de ruido de València

Espacio Público propone que todos los espectáculos pirotécnicos queden exentos de los límites de ruido

10/10/2021 - 

VALÈNCIA. La ordenanza de ruido en la que trabaja el Ayuntamiento de València desde hace cinco años sigue sumando incorporaciones y modificaciones. El último cambio es el que ha propuesto la concejalía de Espacio Público que dirige Lucía Beamud, y que tiene que ver con las limitaciones de volumen de los espectáculos pirotécnicos. En concreto, propone que todos queden exentos de las normas de ruido "independientemente de su promotor o fecha de disparo".

Originalmente, el borrador de la ordenanza de ruido tan solo eximía de cumplir esta norma a los espectáculos pirotécnicos que fueran organizados por el Ayuntamiento de València o las comisiones falleras en periodo de Fallas. Sin embargo, el área de Beamud considera que controlar y limitar el resto de supuestos entraña demasiada dificultad, por lo que aconseja ampliar la dispensa a todos los disparos sin importar su procedencia o el momento del año en el que se produzcan. 

Esto podría beneficiar, principalmente, a los disparos de particulares durante comuniones, bodas y otras celebraciones. Situaciones que hasta momento no habían sido contempladas y que amplían la lista de personas con permiso para usar la pólvora en la calle. Asimismo, la propuesta también da más libertad temporal al sacar la norma del marco exclusivo de las Fallas, lo que en última instancia favorecería incluso a las comisiones que deseen organizar espectáculos fuera del corto periodo de marzo. 

"Dada la dificultad para controlar el cumplimiento de esta limitación, incluso la dificultad de no sobrepasar los límites máximos en ciertos espectáculos pirotécnicos, podría extenderse la exención del cumplimiento de los límites de los niveles sonoros a cualquier espectáculo pirotécnico, independientemente de su promotor o de la fecha de su disparo", reza la observación realizada desde Espacio Público. 

Limitaciones a la música callejera y terrazas

La ordenanza de ruido que tramita ahora mismo la concejalía de Contaminación Acústica, encabezada por Giuseppe Grezzi, tiene como uno de sus puntos clave la regulación del límite del sonido para la música callejera, los conciertos, los recintos feriales y, muy especialmente, las terrazas de hostelería. 

En lo que tiene que ver con los conciertos y las actuaciones musicales que tienen lugar fuera de los espacios autorizados para ello, la nueva ordenanza contempla otorgar un solo permiso al mes en cada una de las zonas de la ciudad, con el objetivo de "proteger las zonas residenciales próximas de las molestias que puedan generar". Sin embargo, la concejalía de Beamud también ha considerado oportuno hacer apuntes en este sentido puesto que, a su juicio, a la propuesta normativa le falta concreción.

Lucía Beamud. Foto: KIKE TABERNER

Por ejemplo, no aclara en ningún momento cuáles son estas áreas, ni dónde empiezan y dónde acaben. De la misma forma, la ordenanza tampoco dice si toda València será dividida en zonas, o si esta restricción tan solo se se aplica en aquellos sectores que presentan una actividad acústica especialmente intensa. En este sentido, Espacio Público ha pedido que se delimiten correctamente las zonas para que no pueda haber diferentes interpretaciones de la norma, al tiempo que ha instado a aclarar cuáles serán los lugares susceptibles de aplicarla.

Por otra parte, el ruido de las terrazas de la hostelería protagoniza uno de los capítulos más candentes de la nueva ordenanza de ruido de València. Y es que, la normativa contempla retirar licencias a todos aquellos establecimientos que reciban tres quejas vecinales por ruido.

A este respecto, las quejas tendrán que ser constatadas por agentes de la Policía Local. Y, si estos confirman que el negocio está provocando molestias, le impondrán una amonestación: la primera implicará la reducción del horario de terraza una hora, es decir, que si antes podía cerrar a las dos, ahora tendrá que hacerlo a la una. La segunda queja supondrá un recorte de dos horas y, la tercera, la retirada de la licencia.

Estas restricciones durarán un año siempre y cuando el establecimiento no vuelva a registrar una incidencia por ruido durante ese periodo. Así, pasados doce meses, el negocio podrá volver al estado anterior: si se le había recortado el horario durante una hora, podrá volver a su estado original y, si se le había recortado dos, ahora será una. 

Cinco años en redacción

Otra medida igualmente controvertida es la de Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS), que ya se ha decretado para el barrio de El Carmen y sigue en el aire para Ruzafa. Una figura que ha sido largamente disputada incluso en los tribunales por parte de los hosteleros de ambas zonas, y que contempla cuestiones como la reducción de horarios en las terrazas para compatibilizar la actividad con el descanso de los vecinos. 

Asimismo, también incorpora la obligación de instalar limitadores de decibelios en los locales con ambientación musical, así como la limitación de la apertura de nuevos locales hosteleros. Aun así, y a pesar de todo, cada ZAS podría presentar sus propias normas dependiendo de las peculiaridades del entorno, por lo que podría darse el caso de que algunas sean mucho más duras que otras. 

Sea como sea, la cuestión es que la ordenanza de ruido de València ya acumula cinco años en redacción. Un lento proceso que se inició en el año 2016 con Pilar Soriano todavía al frente de la concejalía. En aquel momento, la edil anunció que el proyecto "ya estaba bastante avanzado", aunque lo cierto es que las diversas trabas y oposiciones que se encontró por el camino comenzaron a dilatar su proceso de confección. 

Giuseppe Grezzi. Foto: MARGA FERRER

En enero de 2018, el Ayuntamiento anunció que se estaban ultimando los capítulos de cultura festiva, actividades y dominio público, y que el documento definitivo "pronto podría iniciar su tramitación administrativa". Pero hasta 2019, momento en el que Giuseppe Grezzi entró en la concejalía tras las elecciones municipales, no volvió a haber nuevas noticias. 

Fue entonces cuando el concejal aseguró públicamente que se estaban "abordando muchos aspectos" de la norma, y que se seguía "avanzando" en su tramitación. Un proceso que todavía a día de hoy sigue en marcha, con la oposición de los hosteleros a la implantación de las ZAS y las negociaciones con los vecinos y otros agentes implicados en marcha. 

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