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AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

¡¡¡Que inventen ellos!!!

Nuestra barroca y heterogénea sociedad báscula en exceso del snobismo al paletismo, sin punto intermedio, provocando un vértigo generalizado que hace zozobrar a la resortes básicos de nuestra forma de vida

15/02/2020 - 

Con permiso de los clásicos, he usado como título la castiza expresión, cuya paternidad  la imputan al cinematográfico, y enorme intelectual que era Don Miguel de Unamuno, que de complejo que era, pasó de ser candidato y representante republicano-socialista durante la II República, a ser adepto a la causa de los alzados el 18 de julio, y por eso cesado como Rector de la Universidad de Salamanca por Manuel Azaña presidente de la República el 23 de agosto, después vendría el exagerado y manipulado enfrentamiento (que ya venía de tiempo atrás) con José Millan Astray.

El ¡¡¡Que inventen ellos!!! surgió en ese duro enfrentamiento entre Don Miguel y José Ortega y Gasset, según algunos más duro que el que tenía con Millan Astray, en donde el filósofo y el escritor pugnaban por europeizar España o españolizar Europa, en esa sempiterna lucha entre la modernidad (ahora se le llama progreso) y los auténticos avances de la Civilización; que tuvo como colofón esa ambivalente afirmación que he usado como inicio de un artículo que habla de aparente progreso y seculares tradiciones.

Valencia ha sido en muchas ocasiones vanguardia de España, por su lógica situación de ser su puerta natural al mar Mediterráneo, crisol de culturas en nuestra civilización Occidental, fruto de una triple conjunción de Grecia, Roma y Cristiandad. Pero hete aquí que por mor de las ideologías y el snobismo, todo sea dicho, parece que algunos quieran trasladarnos, en cuanto a la forma de vivir, de las costa del Mare Nostrum a las del Mar del Norte o del Báltico

Los países nórdicos y germánicos tienen una forma de ver la vida colectiva muy organizada, y fruto de ello es como son sus ciudades, que permiten el desarrollo de una cultura propia, ni mejor ni peor que otras pero diferente, muy vinculada a su geografía y climatología, siendo generalmente una cultura no tan abierta a vivir en las calles como pueda ser la nuestra. Esta manera de organizarse hace que, aunque en el ámbito individual sean adalides de lo privado por excelencia, en las cuestiones sociales, lo público tiene un gran peso, y fruto de ello es la manera en la que viven recogidos en entornos concretos y con accesos facilitados por el transporte colectivo y público.

Nuestra forma de vida Mediterránea, en general y como ya adelantábamos, está mucho más volcada a vivir fuera de entornos cerrados, en cuanto hay una celebración ocupamos las calles y hacemos incluso paellas sobre las calzadas para asombro de visitantes extranjeros. Nuestra vida es mucho más anárquica, dinámica, e incluso divertida (si me lo permiten) que nuestros vecinos del norte de Europa, a los que algunos quieren imitar en cuanto comportamientos y formas de vida; y tengan claro que si no vives como piensas, terminas pensando como vives.

Calle Colón. Foto: KIKE TABERNER

Porque claro, hoy en día existe un mantra generalizado de eliminar los vehículos del centro de las ciudades y hacerlas peatonales, y parece que como el cuento del niño y el Rey desnudo, nadie se atreve, no ya ha realizar alguna objeción sino alguna pregunta, de por qué, por qué y por qué. Porque en una gran capital, por ejemplo Londres, colapsada por el trafico de los vehículos, entiendo se implementen esas medidas coercitivas contra la libertad de circulación en coche, o que en otra gran ciudad mesetaria como pueda ser Madrid la contaminación, no solo de los coches sino también de las calefacciones, se pueda asentar como una boina sobre la misma; pero los valencianos tenemos la suerte de vivir, hasta hace relativamente pocos años, en una ciudad donde no habían atascos, y que lo benigno del tiempo y el viento de levante impedían que se formase una boina de contaminación como en las anteriores localidades.

Ahora nos abocan, el dúo Ribó-Grezzi, a una autentica revolución en nuestra forma de vivir en la ciudad, donde ya hemos podido observar como en puntos concretos de la misma la contaminación ha aumentado, como consecuencia de grandes atascos circulatorios, otros pronto los sufrirán, como consecuencia de desviar y alterar el trafico de los vehículos de nuestra ciudad, a la que se le quiere cambiar la forma de vivir, en un sentido circulatorio, imitando y tomando como modelo a ciudades como Amsterdam (tengo familia holandesa viviendo allí por lo que se de lo que hablo) o Copenhague, y como les decía antes, si imitamos formas de vivir foráneas, terminaremos pensando y siendo como esos nórdicos (que espero y creo que no) que vienen a vivir aquí su jubilación, por nuestra gran calidad de vida (por algo será), pues aquí tenemos una de las mejores sanidades públicas del mundo, tenemos una de las esperanzas más largas de vida sobre la tierra, menos suicidios que aquellos países del norte de Europa, menor índice de asesinatos y de violencia doméstica, nuestras fiestas, nuestro esmorzaret, etcétera, etcétera, etcétera.

Aunque a algunos, por ir acabando, y con motivos, si que les ha venido bien lo fácilmente colapsable que es la ciudad de Valencia en la actualidad, hablo de nuestros sufridos agricultores, que este viernes se manifestaron con gran éxito, abandonados por nuestros negociadores nacionales e internacionales en esos maravillosos acuerdos comerciales, para la industria claro, con terceros países, o víctimas de acuerdos geopolíticos en aras de la estabilidad de países del Magreb o en aras de las sanciones a nuestra sempiterna adversaria Rusia; pero también abandonados de nuestras autoridades territoriales que son las responsables y competentes de los controles fitosanitarios y de los mercados que permiten, la introducción fraudulenta de productos agrícolas foráneos contaminados por plagas, como el caso de la falsa polilla en los cítricos, esperemos que estas movilizaciones del mundo rural permitan que se visualicen sus problemas, porque si no cuidamos nuestro propio ecosistema agrícola-rural, el ecologismo es simplemente una practica de postureo político, suerte llauradors.

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