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Hasta el 20 de septiembre, en el Olympia  

¿Qué tiene ‘Perfectos desconocidos’ que gusta en todas partes?

10/09/2020 - 

VALÈNCIA. Un grupo de amigos se reúne para cenar y decide divertirse con un peligroso juego: leer en voz alta cada uno de los mensajes y llamadas que lleguen a sus teléfonos móviles. Caiga quien caiga. Esta es la premisa de Perfectos desconocidos, que se podrá ver en el Teatro Olympia hasta el 20 de septiembre, una vertiginosa comedia que se ha demostrado como uno de los grandes éxitos internacionales de los últimos años. Fue en 2016 cuando se estrenó en Italia, bajo la dirección de Paolo Genovese, una historia que poco después llegaría a las grandes pantallas españolas pasada por el filtro de Álex de la Iglesia. Hasta la fecha, la cinta o la pieza teatral ya han sido versionadas en países como México, Grecia, Francia o Turquía. Pero, ¿qué hace que Perfectos desconocidos guste en todas partes? “La clave del éxito es que todo el mundo se siente identificado con uno de los personajes. Eso atrapa”, explicaba ayer el actor Ismael Fritschi durante la presentación de la pieza en València. “Es universal”, apuntaba Elena Ballesteros.

La amistad, la confianza, las relaciones y la tecnología como reflejo de aquello que somos son los elementos clave de una comedia que parte de aquello que los personajes pretenden ser y lo que, en realidad, son. Dirigida por Daniel Guzmán, la pieza está protagonizada por Inge Martín, Álex Barahona, Olivia Molina, Juan Carlos Vellido, Elena Ballesteros, Bart Santana e Ismael Fritschi, elenco que aterriza en València tras ocho meses de éxito en el Teatro Reina Victoria de Madrid, éxito que repitieron ayer ante una sala con muchas ganas de teatro. Vuelven con un texto que funciona "como un tiro", explican, una pieza más que testada y que, aunque en cada país se ha adaptado a su contexto cultural, se ha demostrado como infalible. Vuelven, además, para poner un tema sobre la mesa al que nadie es ajeno: aquello que uno esconde en su móvil, desde los secretos hasta la presentación de un vida que no es del todo real. Y es que, según Álex Barahona, el móvil "hace dinamitar las relaciones y todas las formas impostadas con las que a veces nos relacionamos incluso con los seres queridos".

Con Perfectos desconocidos continúa la esperada reapertura de salas de teatro en València, una vuelta a la normalidad –o nueva normalidad- a la que se tienen que adaptar teatros, actores y técnicos. Por lo pronto, llega con una fotografía que ya es común, la de un teatro con distancia de seguridad, toma de temperatura y en el que es obligado llevar la mascarilla, medidas básicas para seguir haciendo del teatro un espacio seguro. Así lo explicó Enrique Fayos durante la presentación de la obra, en la que defendió unos teatros en los que no se han producido contagios. En el centro de la conversación, un lema: cultura segura, el gran grito de 'guerra' de las escénicas en tiempos de cierre y limitación de aforo, unas palabras que resonaron con fuerza esta misma semana en la entrega de los Premios Max. 

La campaña se ha convertido en el gran lema de los profesionales del sector, palabras repetidas también por el elenco de la pieza, para el que la función de ayer miércoles también supuso una vuelta al teatro después de mucho meses de parón forzado. “Es una vuelta a la realidad. Vimos la gira interrumpida en marzo y hoy volvemos al trabajo”, relató la actriz Olivia Molina. Con Perfectos desconocidos también continúa la reapertura del Olympia, que está encarando estas primeras semanas de la temporada de la mano de grandes títulos, como el musical Dirty Dancing, que se pudo ver recientemente. 

Coincidieron todos los actores en la necesidad de transmitir al público un mensaje de tranquilidad en esta vuelta a los teatros, un septiembre que supone la vuelta del público a las butacas pero, también, de los propios actores, un telón cuya subida es muy especial. Es precisamente por esto que, más allá de protocolos, incidieron también la importancia desde el punto de vista “anímico y emocional”, relató Ismael Fritschi, de la vuelta a las tablas, un regreso necesitado por el espectador y por ellos mismos, que retoman la actividad tras un largo parón. Además con una comedia, risas que, mascarilla mediante, son más necesarias que nunca. "Es un placer volver a cenar con mis compañeros", añadió por su parte Álex Barahona, una intervención que cerró con un sonoro: "¡Que viva el teatro!".  Pues eso, que viva. 

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