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DE valència, la noche y el reiki a los cubatas

Radio City cumple 40 años: una luz de neón contra la oscuridad en el ocio nocturno

Hace 23 años, Luis Padilla y su familia transformó el primer pub zumería de València en un pub en el que vivieran las disciplinas artísticas más castigadas. El sábado brindan con champán su larga vida

14/06/2019 - 

VALÈNCIA. El primer pub zumería de la ciudad de València abrió hace cuarenta años bajo el nombre de Radio City. ¿Suena estrafalario? Pues en la época ese negocio sería tendencia. La época en la que se popularizó el agua de València, la que da resaca. El local se abrió en una esquina que entonces, formaba parte de la degradación del llamado barrio chino de la ciudad. Por aquel entonces, los vecinos agradecieron la luz de neón, que daba algo de luz a la calle Santa Teresa. Todo esto lo cuenta Luis Padilla, que tomó las riendas del lugar en 1996, cuando se le pregunta cómo era el Radio City que . "Antes esto era el barrio chino, y ahora es El Carmen", dice.

Lo que fue dista mucho de lo que pretendía Luis que fuera, por eso ahora nada tiene que ver con aquel Radio City de 1979: "Queríamos que el pub fuera lo que es exactamente ahora: un lugar de reencuentro, cosmopolita, donde la gente se divierta y todo quepa". Aunque aquella zumería empezó ya siendo epicentro de cierta actividad cultural y de un ocio más tranquilo, la degradación a la que fue sometiéndose le dejó en una situación muy diferente a su original.

- ¿Y cuál es el Radio City que soñasteis entonces?
- ¡El que es ahora!

Un techo dibujado, un cubata bendito

Cuando dicen el número mágico, cuarenta, a Luis Padilla y a su hermana, Alicia, les entra la risa. "Como están las cosas... 40 años es mucho". Más allá de eso, para cualquier local, cada noche es la posibilidad de una gran historia. Así que Radio City tiene un buen puñado de estas. Vamos con algunas.

El techo del local está dibujado prácticamente en su totalidad por el artista Vicent Talens Vera. Empezó a llenarse a pares los paneles para dibujar en cada uno a alguien cercano al local, ya fuera un trabajador, un parroquiano del lugar o un artista. El único que no pudo pintar fue el suyo propio. Lo hicieron por él cuando falleció. Entonces se organizó una fiesta para honrarle y subir el último panel. Ahora, sus dibujos son una de las fotos más comunes de la gente que va.

Otra historia. Esta resume muy bien la filosofía con la que se ha sacado adelante el proyecto estos 23 años. Todas las semana va una persona a hacer reiki a los cubatas para quitarles los demonios y que fluyan las buenas vibras. También vino un lama budista a dar una conferencia una vez: "es de las cosas más marcianas que hemos programado nunca. El monje flipó: estaba divulgando su filosofía en un pub del centro de València". 

O la nochevieja del cambio de la peseta al euro, cuando la gente te pagaba con una cosa y con la otra, y las cajas eran un lío. Y parejas que se han formado en el local, y las borracheras de celebración, las bodas, bautizos y comuniones que se hecho, y las noches en la que la gente siente aquello que cantaba Indeep de "last night a DJ saved my life".

Para la celebración de este sábado han querido gestionar esa nostalgia y han contactado con todo el mundo que ha trabajado durante estos años. Con todos y todas se encontrarán a las 21:00 y a las 22:00 abrirán las puertas para el concierto que dará una superbanda creada 'ad hoc' para la ocasión con miembros de los distintos grupos que tocan en el lugar. Estos días han recibido muchas felicitaciones, muestras de cariño, sobre todo del personal. 

"Aquí intentamos mirar a los ojos, dar amor, estar tranquilos, ser directos, cuidar a las personas. Si pones a alguien desagradable tras la barra, tendrás clientes desagradables", explica Luis Padilla. Que extiende la filosofía del reiki para los cubatas a todo lo que concierne el proyecto de Radio City. "Cuando estudiaba empresariales y me decían que el objetivo de la empresa tenía que ser sacar el máximo beneficio a mí me aterraba esa idea. Hay cosas más allá de ese planteamiento. Este lugar busca algo más", añade. Los cinco pilares con los que Padilla "se pone pelmazo" son: paz, amor, verdad, rectitud y no violencia.

En este sentido, había un lema que se mantuvo durante años que decía algo así como "escuchamos tus ideas", y con el tiempo, muchas iniciativas han acabado aportándolas. Muchos festivales de cine y otras iniciativas culturales cuentan con Radio City como sede. "El beneficio lo sacamos de las consumiciones, pero muchas veces cedemos el espacio o incluso organizamos eventos e iniciativas que nos hacen perder dinero nada más abrimos la persiana", comentan.

València, Radio City y viceversa

El tramo Tossal-Radio City se ha convertido en una de las rutas de la noche del Carmen. Normalmente, la que huye de la radiofórmula. También es la ruta hacia el sitio que no cierra un solo día. La ciudad y su ocio han cambiado drásticamente. València ahora mira hacia el turista internacional.

Dos retos que relacionan la ciudad y Radio City. La primera: la legislación actual sigue sin ser coherente con las actividades que se llevan a cabo en los pubs. "A la gente de la música se la trata como si se tratara de delincuencia. Las leyes han de cambiar en este sentido", cuenta Luis Padilla. En segundo lugar, la propia prescripción del lugar al asistente: así se quiso hacer con el festival de cortometrajes, o con la danza, o con el café teatro. No subirse a una tendencia sino crearla con la cercanía del público.

Y de puertas para adentro, el gran reto es hacer más saludable el ocio del local. Volverán aquellas fiestas lúcidas sin alcohol que se hacían los sábados por la tarde, se instalará una zona de bebidas no-alcohólicas, se promoverá que la fiesta empiece antes... "Todos queremos pegarnos la fiesta, bailar, pasarlo bien, relacionarnos con los demás, pero tal vez la resaca te la puedas ahorrar", dice Padilla.

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