Opinión

Revista Plaza Principal

Vinosofía

El vino necesario

La tendencia del mercado va hacia vinos ligeros. Hasta el punto que se vuelve necesaria la preservación de estilos en contra de esa tendencia, que sean capaces de expresar más fielmente la idiosincrasia de una zona productora, sin estar reñidos con la fluidez en la copa

Publicado: 29/06/2026 · 06:00
Actualizado: 29/06/2026 · 06:00

Me comentaba un amigo durante una amena tertulia, tras compartir un Priorat de antaño (potente, concentrado, alcohólico): «¿Sigue habiendo cabida para estos tipos de vino en la actualidad?».

Datos en la mano, el mercado parece orientado hacia otros cánones; incluso la meseta parece haber sucumbido a la tiranía del natural. Y, cuando una moda se impone en la tierra de la libertad, el consumo se dispara, los wine-bars de vino no intervenido aparecen como setas y los vídeos de repeinados descorchando botellas con etiquetas extravagantes, cuya filosofía no alcanzan a entender, inundan las redes. Siempre defenderé cualquier tendencia que fomente el consumo (lo de moderado se lo dejo a los médicos y a la DGT) de vino; sin embargo, creo que estamos viviendo el enésimo ejemplo de infantilización de la demanda.

Mis cinco lectores saben que llevo tiempo haciendo apología de los vinos ligeros, incluso algo azucarados, como herramienta para acercar a los jóvenes al fascinante mundo de Dionisio. La magnificación del kalimotxo propedéutico como respuesta a las inmundas bebidas energéticas mezcladas con destilados. Sin embargo, estos vinos no pueden representar la única tipología admitida por el bebedor más entrenado y la homogeneización de estilos y de zonas representa una seria amenaza al ecosistema del wine lover. Entiendo a mi amigo Maximiliano Bao, refractario desde el minuto uno a los hechizos de los vinos sin sulfitos, cuando proclama su añoranza por los vinos masticables de antaño, y comparto la defensa encarnizada de los vinos mediterráneos, maduros y alcohólicos, acometida por el maestro Alberto Redrado de L'Escaleta.

Los vinos ligeros e inmediatos no pueden representar la única tipología admitida por el bebedor más entrenado

Personalmente intento ser un bebedor ecléctico: en una sesión de descorche, me apetece disfrutar de la potencia de un vino elegantemente concentrado y tánico. Lo que no soporto, y creo que es contraproducente para el sector, es el abuso de madera. Los vinos Ikea son los principales responsables de la merma del consumo, según mi humilde opinión, y creo que incluso los productores más inquietos de zonas contaminadas por el bosque animado, como Ribera del Duero, se están planteando un recorte de lignina en sus nuevas propuestas.

Resulta sintomático que productores modernos de Rioja o Ribera, como Casa Lebai, Galia, Artuke, Óxer, José Gil, Magaña y muchos más, sean capaces de conquistar paladares curtidos en años de absorción de fruta confitada, aromatizada con vainilla o coco, según la proveniencia de la barrica. Eso no significa repudiar la tradición, representada por productores icónicos como López de Heredia, Marqués de Murrieta, Vega Sicilia, etc., sino más bien darse cuenta de que el único axioma válido es la velocidad de vaciado de copas. Nunca he visto un gran vino eternizarse en una mesa, al contrario, hace falta una férrea fuerza de voluntad para concederle a una botella embaucadora el tiempo necesario a expresarse en su plenitud y esplendor.

Para concluir: no sé si el futuro nos deparará la hegemonía de los vinos con volátiles descontrolados, con los defectos convertidos en virtudes en nombre de la baja graduación y de la inmediatez, o si, por el otro lado, los vinos con solera y trayectoria se quedarán relegados a un consumo residual de nostálgicos y coleccionistas. Lo que sí es necesario es que el vino atraiga al público joven sin mentiras ni engaños; que no sea el fruto de una moda pasajera o de un influencer convertido a vigneron; que sea capaz de seducir tanto al consumidor neófito como al paladar más refinado, y que intente ser el reflejo de un paisaje, de una tradición y de un amor genuino de un elaborador para con sus viñedos. Sigue siendo más probable que Trump acabe antes con el Homo sapiens... Salut!

* Este artículo se publicó originalmente en el número 137 (junio 2026) de la revista Plaza

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo

Convivencia hospitalaria
La primera vez