La playa puede esperar

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Anotaciones al margen

No es por compararnos con la capital, pero, después de pasar por allí, una envidia poco sana corroe a los usuarios del transporte público. La frecuencia de paso del metro es de unos cuatro minutos. Nunca esperamos tan poco en València

Publicado: 27/07/2026 · 06:00
Actualizado: 27/07/2026 · 06:00
  • Playa valenciana días atrás Foto: KIKE TABERNER

Y qué decir de los autobuses. En los últimos meses se sufre más un servicio deslucido, con vehículos llenos y desquiciantes demoras. Ver en la marquesina que faltan veinte minutos para que llegue un circular con gran afluencia de público a media mañana es desesperante, considerando, además, que esos avisos no suelen tener la precisión de un reloj suizo y el tiempo pasa más lento.

No es solo una impresión, lo confirmaban los datos del informe de gestión de la propia Empresa Municipal de Transportes (EMT) sobre 2025: autobuses más llenos en una red más lenta. La EMT de València cerró con un 4% más de usuarios que el año anterior, pero con vehículos circulando con una velocidad comercial más baja, en jerga técnica.

Ese récord de billetes y validaciones de bonos, más de 120 millones, se produce con un número de vehículos prácticamente estable, 517 este año. Más de medio centenar son nuevos, eléctricos e híbridos. Seguirán llegando, porque el objetivo es renovar la flota, pero, de momento, sostenibles o no, más pasajeros con el mismo número medio de autobuses en las calles supone más personal por vehículo, también subiendo y bajando, lo que incrementa la duración de cada parada. Si además tienes la mala suerte de hacer un trayecto habitual que incluye las paradas de regulación, puede ser que no llegues a tiempo al trabajo o donde vayas. Más de una vez he tenido que bajarme en alguna de ellas viendo que vamos a estar detenidos siete minutos, a pesar de los más de diez que habíamos estado esperando previamente. Según cuál fuera mi destino llegaba antes andando o he tenido que coger un taxi.

Para ir tranquila tienes que salir con mucha antelación, lo que obviamente supone un obstáculo para reducir el uso del vehículo privado que parece que se ha incrementado estos años. Los atascos de València no desmerecen ya a los de otras ciudades. Como publicó Valencia Plaza, la ciudad lidera el índice de congestión de tráfico en España, superando a Barcelona y Madrid, si hacemos caso al índice de Tom Tom. Los conductores valencianos pasaron 95 horas de su vida en atascos en hora punta el año pasado. No se espera que mejoren los datos para este 2026, con las obras de Pérez Galdós sin terminar. De risa, por no llorar, ha sido encontrar las paradas de algunas líneas que recorren esa avenida desde Giorgeta. Cuando sales de la estación Joaquín Sorolla, la búsqueda se convierte en un largo paseo que te ayuda a estirar las piernas. Con maletas, el bienestar logrado por el ejercicio extra es de agradecer, sin duda.

«La tasa turística que la Generalitat se empeña en no implementar para alegría de los visitantes podría financiar la mejora del servicio»

Con los datos apoyados en la experiencia, la mejora del servicio debe ser una prioridad para la ciudad. El Ayuntamiento de València reclama sin éxito, desde hace décadas, con gobiernos locales y nacionales de uno y otro signo, la formalización de un contrato-programa con el Estado para la financiación estable de la EMT y el resto del transporte metropolitano, como el que disfrutan Madrid y Barcelona, que permitiría planificar las redes y mejorar los servicios a medio y largo plazo.

Más rápido sería destinar a estos menesteres la recaudación de una tasa turística que la Generalitat se empeña en no implementar, para alegría de los visitantes que disfrutan de su tarjeta SUMA sin quejarse de esperas o saturación. Solo faltaría. Están de vacaciones y por poco más de medio euro, la playa puede esperar unos minutos más. Pierdo la cuenta de las veces en que el 19 o el 95 aparecen con el cartel de completos en las zonas intermedias entre el centro y la Ciudad de las Artes y las Ciencias o los barrios marítimos, en cualquier época del año. Con esta propuesta de uso de la tasa para mejorar el transporte público, estaría bien que los que están en contra tomen el autobús o el metro de vez en cuando, para que aprecien la necesidad de reforzar el servicio.

 

* Este artículo se publicó originalmente en el número 138 (julio 2027) de la revista Plaza

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