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Socio de Cuatrecasas

Salvador Llopis: «La Comunitat atrae por su dinamismo, no por su fiscalidad»

El socio de Cuatrecasas, especializado en litigación tributaria, analiza la evolución del empresario valenciano,

Hay perfiles profesionales que encuentran su especialización casi por accidente y otros que, aunque no supieran exactamente dónde acabarían, sí intuían desde el principio el tipo de mundo en el que querían moverse. Salvador Llopis (1979) pertenece al segundo grupo. Siempre tuvo claro que estudiaría Derecho y que su carrera estaría vinculada a la empresa y al ámbito de los negocios. Lo que quizá no imaginaba entonces era que terminaría convirtiéndose en uno de los perfiles de referencia en litigación tributaria dentro de la Comunitat Valenciana. 

Licenciado en Derecho por la Universitat de València y, posteriormente, formado en la Universidad de Navarra, Llopis aterrizó en Cuatrecasas en 2004, cuando la especialización en litigios fiscales todavía era un terreno relativamente novedoso dentro de los grandes despachos. Comenzó en Barcelona, pero pronto decidió que quería desarrollar su proyecto profesional en Valencia. Dieciocho años después de regresar, ha sido testigo directo de cómo ha cambiado el tejido empresarial valenciano, de la sofisticación de los clientes y de la propia manera de ejercer la abogacía.

Llopis ha participado en operaciones vinculadas a grandes implantaciones empresariales en la Comunitat, asesorando en procesos de reestructuración o en conflictos con la Administración tributaria.

En su opinión, el perfil del empresario valenciano ha evolucionado de forma evidente en las dos últimas décadas. Hoy, las empresas llegan con una profesionalización mucho mayor y con necesidades jurídicas mucho más complejas. «Son cada vez más sofisticadas», resume. Ya no acuden solo para resolver cuestiones básicas, sino para afrontar operaciones corporativas, reorganizaciones societarias o conflictos derivados de inspecciones tributarias sobre estructuras previamente asesoradas.

Gran parte de su trabajo gira, precisamente, alrededor de esas operaciones empresariales complejas. Reestructuraciones, entrada de inversores, reorganización patrimonial o creación de holdings familiares forman parte de su día a día. En muchos casos, explica, el problema aparece cuando Hacienda cuestiona la llamada «motivación económica válida» de determinadas operaciones y considera que deberían tributar de forma inmediata. Ese tipo de litigios se ha convertido en uno de los grandes focos de trabajo de los últimos años. Según explica, desde Cuatrecasas han logrado varias resoluciones favorables defendiendo la existencia de una lógica empresarial real detrás de esas estructuras.

Sin embargo, más allá de las grandes cuantías, admite que algunas de las experiencias que más recuerda tienen un componente mucho más humano. «Al final, se trata de ayudar a las personas», señala. Esa dimensión personal de la profesión es algo sobre lo que insiste varias veces durante la conversación. Aunque reconoce la presión constante, los plazos exigentes y un alto nivel técnico, rechaza la imagen de una profesión incompatible con la vida personal. Explica que intenta reservar tiempo para su hija, sus amigos y el deporte, especialmente actividades al aire libre para desconectar tras largas jornadas de trabajo.

Atractivo de la Comunitat

En paralelo, Llopis también ha sido testigo de la creciente internacionalización de la Comunitat Valenciana. Desde su perspectiva, vive uno de los momentos más atractivos de su historia reciente como polo empresarial. Asegura que en los últimos años han trabajado en la implantación de proyectos internacionales de gran tamaño y menciona, especialmente, el efecto tractor generado por iniciativas industriales vinculadas al automóvil y las baterías eléctricas. A ello suma el papel estratégico del puerto, el auge logístico y el crecimiento de sectores como el agroalimentario, el turismo o la industria vinculada a grandes grupos de distribución.

Sin embargo, considera que el principal atractivo de la Comunitat no es precisamente la fiscalidad. De hecho, sostiene que la autonomía mantiene una presión tributaria elevada y eso no ayuda a captar determinados perfiles directivos o patrimoniales. En su opinión, las empresas llegan por otros factores: la ubicación, el dinamismo empresarial, la calidad de vida o el clima.

También percibe un creciente interés de inversores extranjeros, aunque cree que el ritmo de entrada de capital internacional se ha moderado respecto a los años posteriores a la pandemia. Aun así, considera que sigue existiendo liquidez en el mercado y que el contexto actual continúa siendo favorable para operaciones corporativas y movimientos de private equity.

Cambios en la profesión

Donde sí detecta un cambio profundo es en la propia profesión jurídica. Para Llopis, el gran desafío inmediato de la abogacía pasa por la inteligencia artificial. Cuatrecasas comenzó a trabajar con herramientas de IA generativa en 2022 y, actualmente, utiliza sistemas especializados capaces de agilizar análisis, consultas y procesos complejos. Lejos de demonizarla, considera que bien utilizada representa una herramienta extraordinariamente útil. No obstante, advierte de que servicios jurídicos más generalistas o menos especializados podrían perder valor rápidamente. Por eso, insiste, el futuro pasa por la especialización y por aportar valor añadido allí donde la capacidad humana siga siendo diferencial.

Llopis transmite la sensación de seguir disfrutando de una profesión que considera profundamente dinámica. «Cada día pasa algo distinto». Quizá por eso, después de más de dos décadas dedicado a la litigación tributaria, sigue hablando de su trabajo con la misma mezcla de intensidad y cercanía que caracteriza a quienes todavía conservan intacta la vocación.  

Formación & hobbies

Formación: Licenciado en Derecho por la Universitat de València. Máster en Derecho de Empresa por la Universidad de Navarra. Especialización en litigación tributaria y fiscalidad empresarial.  

Hobbies: Llopis intenta mantener una vida equilibrada pese al ritmo exigente de la profesión. Gran parte de su tiempo libre lo dedica a su entorno más cercano, especialmente a su hija y a sus amigos. Además, practica deporte siempre que puede, sobre todo actividades al aire libre, una forma de desconectar mentalmente tras largas jornadas de trabajo y de mantener el equilibrio personal frente a la presión del día a día en la abogacía de los negocios.

* Este artículo se publicó originalmente en el número 137 (junio 2026) de la revista Plaza

 

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