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6ª edición de la bienal

Russafart o el "museo horizontal expandido": 10 años abriendo las 'cocinas' del arte

24/05/2018 - 

VALÈNCIA. Cumplir diez años puede parecer poca cosa. Todavía no has salido del colegio y aún tienes por delante muchos de los momentos más importantes de tu vida. Cumplir diez años en el sector cultural es otra cosa. Superar la barrera de la década no es tarea fácil en el mundo del arte y eso lo saben bien en Russafart. El festival soplará las velas los próximos días 1, 2 y 3 de junio, momento en el que abrirá la puerta de decenas de talleres y estudios de artistas de la zona en una edición que tiene por lema ‘Creando arte’. Con esta frase buscan poner el acento en la creación artística, algo que impregna el ADN del festival pero en lo que quieren seguir incidiendo. Como siempre, Russafart vuelve a ser el término paraguas que aglutina a un buen puñado de artistas que abren las puertas de sus ‘cocinas’ de manera excepcional, una sexta edición –pues es bienal- que aglutina a 275 artistas (más de la mitad mujeres) en 90 espacios. El objetivo: crear un “museo horizontal expandido”.

Así lo expresó el coordinador general de Russafart, Arístides Rosell, durante la presentación del mismo, en la que estuvo acompañado de la coordinadora artística, Rebeka Català; el catedrático de estética y teoría de arte de la Universitat de València (UV), Román de la Calle, y la responsable territorial de Cervezas Alhambra, María Dolores Rodríguez. Se cumplen diez años del festival, así como “diez años de crisis”, recordó De la Calle, un periodo en el que las iniciativas culturales quedaron –más- abandonadas por la administración, provocando el nacimiento de una red creativa que, entre otros, hoy se integra en la Plataforma de Iniciativas Culturales Urbanas de Valencia (PICUV). “La crisis también dejó imaginación y deseo, ha hecho que el concepto de festival se desarrolle. Nada volverá a ser igual”, indicó el catedrático.

Foto: EVA RIPOLL.

Dos de las principales novedades del evento están enfocadas a la ruptura de los muros –no físicos- generados por la propia marca, que trabaja en el barrio de Russafa (obviamente). Como ya hicieran el año pasado, la organización del festival suma a la programación un proyecto de intercambios culturales de ámbito internacional en colaboración con eventos de similares características. Este año es el turno de la asociación lisboeta Castelo d’If, que viaja a València con cinco artistas afincados en Portugal. La segunda de las ampliaciones es de ámbito local aunque no por ello menos significativa, pues el evento amplía su campo de acción incorporando al mapa de talleres participantes más de una decena de estudios de creadores y galerías situadas en el barrio de Monteolivete.

Sobre el futuro su coordinador dice que “con la creación artística nunca se toca techo”, eso sí: sin perder la filosofía del festival. Pero los diez años no solo dan para mirar al futuro, sino también para mirar al pasado y, especialmente, a esa primera edición de 2008 en la que participaron aproximadamente medio centenar de artistas y treinta espacios. “Nos hemos convertido en uno de los grandes festivales de arte de la ciudad [...] No existe un proyecto igual en España”, expresaba el también galerista Aristides Rosell, que destacó cómo ha sobrevivido el festival frente a los “obstáculos” de un contexto poco propicio para la cultura. Todo a partir de una premisa aparentemente sencilla, la de abrir las puertas de las casas, como antaño, invitando al público a curiosear entre los fogones de la creatividad.

La Jaula.

“El reencuentro entre público y arte tiene lugar tras dos años de intenso trabajo, tiempo que evidencia que el arte está en constante búsqueda creativa y renovación de sus lenguajes y formas de expresión”, expresan los organizadores del festival. Teniendo como punto de partida el lema 'Creando arte', Russafart aterrizará el viernes 1 de junio con decenas de 'paradas' que se desplegarán en "apenas cuatro kilómetros cuadrados", una concentración que, precisamente, es una de las claves para que estemos hablando de un proyecto único. 

Como parte de la programación, la Escuela de Ruzafa se convertirá durante el festival en el Estudio Cervezas Alhambra, la sede de la marca donde se realizarán desde intervenciones artísticas a conciertos, un cartel que suma a Juan Habichuela Nieto, Polock y Sol Escobar. Este espacio acogerá obras de artistas que no tienen taller en el barrio. Por un lado, Julieta XLF realizará una intervención artística, mientras que Xolaka y La Nena Wapa Wapa guiarán una obra participativa en la que podrá colaborar todo el que lo desee. La exposición Russafart 20x20, que acoge la galería Imprevisual hasta el 2 de septiembre, es otro de los puntos clave para el festival. Más de cien artistas participan de una muestra que nació hace dos años con fin de ofrecer piezas a un precio asequible al público (50 euros) y que sirven para financiar en parte el evento.

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