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el culodet / OPINIÓN

Salvemos la CV-500

26/10/2019 - 

Las causas perdidas de la ciudad de València se han sostenido desde tiempos inmemorables rentabilizando la cristiana toponimia del Salvem. Sello propio de la nobleza dialéctica, característica comunitaria de un anonimato independiente adherido al colectivo vecinal. En defensa de La Punta, Botànic, L’ Horta, Cabanyal, Carme, Valencia CF, Metropol, entre otras, causas solidarias que ciudadanos armados de una laboriosa paciencia han bregado incondicionalmente por salvar los muebles de lo autóctono. Movimientos pendulares jugando a la contra en beneficio de reformas contra la propia naturaleza, sustentadas bajo el patrocinio de una moderna piqueta rehabilitadora de la fachada urbana. La historia interminable de innumerables desencuentros con los amos del ladrillo. 

Ahora toca intervenir quirúrgicamente, de cabo a rabo la CV-500, mal llamada Autopista de El Saler, desde el primer tramo en la salida de la ciudad dirección a los Poblados del Sur. El heliográfico proyecto diseñado por el recetario ecologista de la Conselleria de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad eliminará de un plumazo un carril de ida y otro de vuelta, convirtiendo a la vetusta carretera en un precioso  bulevar ajardinado, peatonal y ciclista, estrangulando el tráfico rodado del parque móvil privado. La modificación del trazado vial afectará directamente al organismo vivo del corazón de cinco localidades e indirectamente al tráfico de miles de valencianos que circulan por la vigilada, señalizada y acorazada CV-500, que atraviesa el pulmón del Parque Natural de L’ Albufera durante el tiempo estival. Dicha alteración sobre el orden natural de la fachada urbana generará un impacto social y económico negativo en la vida de los ciudadanos. 

El espinoso asunto de la pacificación del tráfico sobre la carretera requiere una pizca de sensibilidad por parte de la Administración Pública.  Debido a un profundo sentimiento de rabia e impotencia parapetado en los ánimos de los lugareños, por el ostracismo sufrido tras el espaldarazo de la Corporación Municipal a dichas pedanías ante la falta de inversiones públicas. Las  plegarias de los afectados deben ser escuchadas con mimo y los pliegos con la debida atención requerida. Tres de las pedanías salpicadas por el ambicioso y proyecto verde pertenecen al término municipal de València, contribuyendo a base de impuestos a engrandecer las estrechas arcas municipales -El Saler, El Palmar y El Perellonet- Las otras dos, al municipio de Sueca, -Perelló y Mareny de Barraquetes-. La reversión de la carretera en un parque forestal avatizará la situación, movilizando a unos vecinos enfurecidos dispuestos a convocar manifestaciones públicas con el único fin de ser escuchados y poder defender sus derechos e intereses comunes.

Soy más de letras que de ciencias, pese a ello, he realizado un sencillo esbozo de la situación actual en la zona de impacto, analizando los padrones municipales que de carácter anual son facilitados públicamente por el Ayuntamiento de València. He pasado por alto los datos globales de las dos poblaciones del término municipal de Sueca. Lo siento. En conjunto, las tres pedanías contribuyentes a la inyección económica, vía impuestos directos al Consistorio del Cap i Casal, no es moco de pavo, registran los siguientes números. 7065 viviendas censadas sufragando el canon del IBI, 2469 unidades engloban el parque móvil censado con su respectivo pago del  impuesto de circulación y por último 375 negocios o comercios dados de alta en el IAE contribuyendo a la Hacienda Pública, resultados generados por el sacrifico de los 4041 vecinos empadronados. Si el proyecto llega a buen puerto, memorice estos números por la intervención en la VC-500 y vuelva a realizar la consulta en el padrón dentro de diez años, la reducción será drástica, espero poder equivocarme. 

Si exhumamos un carril del asfalto, reconvirtiendo en un futuro no muy próximo, a la CV-500 en una ciclocalle con el consiguiente desvío por Sueca del tráfico del parque móvil de vecinos y  residentes de El Palmar y El Perellonet, debemos reflexionar sobre la sopesada desconexión parcial o total de estas pedanías de la ciudad. Antes de iniciar las obras y meter la azada, tiremos de la sabia y rabiosa hemeroteca tras la anterior polémica surgida en la adecuación de la calzada con los fallidos cojines berlineses en un tramo de la CV-500, retirados a posteriori, con el sobrecoste económico soportado por el erario público. Asociaciones de vecinos, partidos políticos, comerciantes de las poblaciones afectadas del sureste marítimo valenciano se reunieron ayer tarde participando en una asamblea extraordinaria en la localidad marinera de El Perelló para analizar la situación de la CV- 500. Se prevé un otoño caliente. Para no echar más leña al fuego, finalizo la columna con un toque de humor recordando al gran caricaturista y dibujante valenciano Ángel Villena- Pues yo, desde que tengo coche, no te puedes imaginar lo que ando, y lo bien que me va-

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