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SEGUNDA JORNADA DEL DEBATE DE LA COMUNITAT

Morera plurilingüe, veinte años de espera, el Partido Currante y otros grandes momentos

15/09/2017 - 

VALÈNCIA. Hubo este miércoles consellerias que cerraron más tarde que algunos after. A la segunda sesión del Debate de Política de la Comunitat, jornada de aplausos desganados, acudió el PP con sus volúmenes favoritos: los macro. Solo 1.017 objeciones. Solo más del doble que el año pasado (423). Si para la Guardia Civil el Partido Popular de València creó una red para financiar los gastos de las elecciones con 700 billetes de 500 euros, una gürtelita local, ¿quién podría mejorar esto? No nos puede distraer, sin embargo, el impacto inigualable de la confesión de María José Català cuando criticó que el Consell pretendiese amordazar a la oposición. No era el bozal, sino la boca llena de propuestas, lo que dificultaba el habla.

El Partido de los Trabajadores, como ha rebautizado Isabel Bonig al PP en varias ocasiones, no había sido nunca tan currante. A sus diputados les dio incluso para ser capaces de hacer dos cosas a la vez, como le ocurrió a Rubén Ibáñez, que seguía hablando de perfil egipcio mientras bajaba de la tribuna. De otro tipo de rostros se habló desde el atril y desde la bancada: "No es mejor político el que más insulta y más caras pone desde el escaño", sentenció Mireia Mollà durante su intervención. "Mucha cara", musitaba desde el escaño Alfredo Castelló. Por cierto, con rictus de asco.

Si durante el primer día de debate el PP logró hacer más ruido con la independencia que la docena de verdaderos interesados por la República Catalana que se manifestaban a unos cuantos metros de Les Corts, este jueves el grupo popular suspendió al Consell por la dependencia. Al decir de Català: "Son especialistas en hacer lo que no les corresponde y en no hacer lo que sí les toca hacer".

Los nombres homónimos (las palabras que se pronuncian de forma parecida pero tienen divergencia de significado) también causaron estragos en la presidencia de la Mesa. Subías subía a la tribuna mientras Subiela subiola antes pero ya la abandonaba. La presidenta ya no sabía de dónde venía cada uno ni quién era y les cambió los apellidos. "Ya sabía yo que, hasta cuando intervenimos nosotros, la culpa la iba a tener Rajoy", había espetado el diputado de Ciudadanos.

Llegó el turno de los botánicos, más en el PSPV, para establecer los veinte años de mandato del PP como fórmula de cortesía. Cada topada de la oposición pretendía ser neutralizada con un amenazante "veinte años" que bien podrían añadirse a la letra de Dieguitos y Mafaldas de Sabina en su próximo bolo en la Plaza de Toros: "Veinte años de príncipes azules; veinte años de mitos mal curados". 

En la sesión de tarde, como ocurrió la previa, hubo media entrada en el recinto parlamentario. Para animar el petit comité, el presidente Morera empezó a aplicar el plurilingüismo por su cuenta; se dirigió al graderío en italiano, francés, valenciano, español y con señas para mandar callar. ¡Toma ya, TSJCV!

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