VALÈNCIA. Este verano los guionistas valencianos Juanjo Moscardó y María Mínguez han podido dedicarse de lleno al mundo del thriller. Prueba de ello es el proyecto La dona invisible, en el que Mínguez ha adaptado la novela negra homónima de Mónica Richart, con tono de comedia, y el proyecto en el que ha trabajado con Moscardó y que se estrenará próximamente en exclusiva en Disney+: Operación Baby, una miniserie original que, a través de cuatro episodios, repasa los once días que duró el secuestro de Mélodie Nakachian, una de las hijas de un exitoso empresario libanés llamado Raymond Nakachian y de su mujer Kimera, una princesa coreana y conocida cantante de ópera.
Viajando a un frío noviembre del año 1987 en Marbella, esta serie se adentra en la mansión de los Nakachian para descubrir qué hay tras el secuestro de esta menor a manos de un grupo que exigió a su familia un millonario rescate. La serie, de hecho, toma el nombre que tuvo el operativo policial de rescate de Mélodie a finales de los años 80. Mínguez y Moscardó son los encargados de poner el acento valenciano en este thriller al que llegan a través de Borja Manso, uno de los productores de esta serie junto a Luis Manso, y que trabajan junto al productor ejecutivo de Disney+ Javier Pascual y con la vicepresidenta de producción original de Disney+, Sofía Fábregas.
Un encargo al que llegan tras trabajar con los hermanos Manso en Custodia Repartida, una “dramedia” sobre la vida de una pareja de padres recién separados dirigida por Javier Fesser. “Cuando vieron cómo trabajamos en este proyecto, nos propusieron tanto a Juanjo como a mí como guionistas de Operación Baby, un proyecto en el que luego entró también Pablo Tébar como tercer guionista, con el que hemos trabajado mano a mano”, destaca Mínguez. Para ella, lo llamativo, es que esta historia vive en el imaginario popular más de lo que ella recordaba. Al ponerse a trabajar en Operación Baby, se dio cuenta de la magnitud real del relato.

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“La gente con la que he hablado de esta historia la recuerda, a pesar de ser de los años 80. Creo que en series se tiende a hablar de casos recientes, pero en este caso se mantiene el gancho de la historia real y se juega con el recuerdo de cómo sucedió realmente” destaca la guionista de este trabajo. El reto real de Moscardó y Mínguez es intentar condensar once días de secuestro en tan solo cuatro episodios de menos de una hora cada uno, un reto que consiguen superar gracias a centrarse en el factor humano de la serie. “Son la parte importante de lo que está pasando, y la manera de quedarse en lo importante es centrarse en sus emociones y sentimientos. La clave está en no perder el foco de lo que pasa ni dejar de mirar a quién le pasa”.
Una historia que para Moscardó se condensa en cuatro episodios, aunque la serie podría haber llegado a ser de ocho u once capítulos: “Con el material que había podríamos haber hecho una serie mucho más larga, pero mantener cuatro capítulos ayuda a generar un interés dramático y que no decaiga la acción ni el ritmo. Moscardó destaca también que este resumen, a través de la serie, se puede llevar a cabo gracias a una base argumental muy consistente trabajada entre todos.
“Ha sido un placer poder trabajar mano a mano con María y construir los primeros capítulos y escribirlos juntos. Lo bueno es que hemos sabido encontrar la solución a los problemas que iban surgiendo en la composición de la historia juntos y de la mano”. Un trabajo que hacen a seis manos junto a Tébar y en el que consiguen viajar a finales de los años 80 en Marbella sin despeinarse, para condensar en menos de cinco horas una historia que mantuvo a toda la sociedad en vilo y que podrá verse próximamente en televisión de nuevo, para recordar un caso que conmocionó a España entera en los años 80.