'Small Prophets', una serie fuera de lo convencional que recuerda la magia del cine fantástico de los 80

Series y televisión

EL CABECICUBO DE DOCUS, SERIES Y TV

Con una mezcla de realismo británico y cine fantástico, Mackenzie Crook, el mítico actor de The Office, ha creado una serie que desafía los géneros masivos actuales

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. En los años 90, para poder escapar del repetitivo y formulista mainstream audiovisual, había que recurrir a los catálogos de distribuidoras alternativas, videoclubs de mala muerte, intercambiar VHS con aficionados a los que conocías por correo postal, acudir a los cines de versión original y las filmotecas y, en última instancia, revisar la parrilla de las televisiones en la madrugada, cuando se colaban las mejores series y se programaba el cine del que no habías oído hablar en tu vida. 

Hoy, aunque me puedo descargar lo que quiera tirando de muy completas bases de datos, casi tengo la sensación de que era más fácil entonces encontrar películas o series interesantes. Con las series, el fenómeno del siglo XXI, es un verdadero calvario. Antes de ponerse una nueva, hay que estudiar el equivalente a una oposición. Rastrear país por país, leer decenas de opiniones y descartar pilotos cortados todos por el mismo patrón. En el mundo global, el más de lo mismo se impone como dictadura implacable. 

Y al final, cuando encuentras una serie sencilla, que no va sobre narcotraficantes perseguidos por espías encubiertos tras la pista de un brutal asesino en serie de homosexuales tras la traumática violación impune de su madre, crees que has descubierto la pólvora. Es triste, pero es lo que hay. Así me he sentido al dar con Small Prophets, serie de la BBC Two, que si dios quiere acabará apareciendo por Filmin, la única plataforma que presta atención a lo no convencional. 

La serie, de Mackenzie Crook, autor de Detectorists en la década anterior y actor de largo recorrido que debutó en la versión original de The Office, trata de un hombre que ha sido abandonado por su pareja de forma repentina en lo que parece, más que una ruptura, una desaparición. Es un trabajador de una gran superficie de bricolaje y tiene a su padre en una residencia. Por la depresión, se ha abandonado a sí mismo, ni se afeita ni se corta el pelo y tampoco arregla el jardín de su casa, lo que tiene harto al vecino. 

Se trata de un escenario realista, vemos los pequeños conflictos laborales, las borracheras de los trabajadores, los delirios de un abuelo dependiente y cada secundario que aparece encarna una miseria de la vida contemporánea. El cuñado del protagonista se ha divorciado y vive prácticamente en la miseria ahogado por la pensión de tres hijos; el vecino, con un adosado perfecto, tiene una vida vacía y no tiene nada mejor que hacer que espiar sistemáticamente la casa de al lado. 

Y, de repente, la serie se permite una licencia. Resulta que el abuelo tiene la receta que permite la invocación de unas criaturas, homúnculos, que permiten predecir el futuro y contestar todo sobre el pasado. Es la única forma que tiene el protagonista de averiguar dónde ha ido a parar su pareja. La trama realista, mundana, se mezcla entonces con la magia. Y dirá usted que me lee: “menuda gilipollez ¿no?” 

Pues no, quien ha sido niño sabrá apreciar una bonita historia que se resuelve a partir de la magia. Cuando la vida te golpea con toda su alma y te rompe por dentro, hasta la persona más sensata y cabal acaba pensando en la posibilidad de que un milagro le saque de su desgracia. Es lo que se conoce como desesperación y quien no la ha sufrido tiene la suerte de ser feliz y la desgracia de no conocer realmente el mundo en el que vive. 

Crook ha dicho en los medios que Small Prophets trata de la crisis de la mediana edad y de la magia de las historias en las que a gente corriente les ocurre algo extraordinario. No por casualidad, a la co-protagonista, una compañera de curro, lo único que le motiva a seguir viviendo es si alguna vez en la vida logrará aparecer en un reality de televisión. Y con el vecino frustrado asegura que no ha inventado nada, sino que ha recurrido al mito del vecino/jefe con una vida perfecta que no entiende cómo gente que vive de manera desordenada, decadente o en crisis permanente logra alcanzar más paz interior que él. 

Deliberadamente, el director y guionista ha querido alejarse del humor cruel británico prototípico, el que le lanzó al estrellato con The Office, y que amamos en esta casa. No ha querido explotar la vergüenza ajena en sus diferentes formas y sí tratar de conmover con una comedia suave. Este género es tentador, porque abre la puerta a grandes audiencias, pero también corre el riesgo de resultar complaciente y manipulador emocional. Small Prophets acaba con un continuará, así que todavía no podemos extraer grandes conclusiones más allá de que no hemos despegado la cara de la pantalla en sus seis episodios y nos hemos dejado llevar como niños cuando íbamos al cine en los ochenta. 

La clave, dice el director, está en que la BBC le dejó hacer. Así pasó con Detectorists, que se convirtió en una serie de culto precisamente por no recorrer caminos narrativos ya transitados una y otra vez, que es lo que demanda el gran público al que las plataformas tratan de atraer. En este caso, la apuesta es doble, porque hay elementos de realismo mágico e incluso de surrealismo y tramas que se quedan aparentemente sin resolver. 

Decía Mick Jagger en el New York Times la semana pasada que el consumo cultural tiene que venir siempre precedido de un etiquetado que explicite de forma clara qué tipo de experiencia se va a adquirir “para que la gente no se asuste”. Ningún terreno como el audiovisual está tan inmovilizado con esos grilletes. Sin embargo, esta serie desafía lo suficiente esa idea para que la sintamos como una brisa en la cara, como aire fresco. 

Aparte, los homúnculos, no son una ocurrencia chorra, sino que proceden de Paracelso, el filósofo y alquimista del siglo XVI, que contaba la historia de un místico que había creado ocho espíritus mágicos capaces de predecir el futuro. Describía los ingredientes para invocarlos, botes de agua, echar estiércol dentro, etc… con tanta precisión, que a Crook le dio la impresión de que parecía real, que era posible hacerlo. Al menos, con la receta se ha hecho una serie bastante maja. Veremos si la traen aquí y si hay segunda. 

 

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo