EN LA FRONTERA  / OPINIÓN

Sexo, género y un torero

18/06/2023 - 

Carlos Mazón, y el PP por extensión, tiene un incómodo grano en el culo: Vox. Un furúnculo tal vez. Eso ya lo sabíamos a las 12 de la noche del 28 de abril. Las urnas hablaron: PP y los de Abascal suman mayoría absoluta en Les Corts. También sabíamos que el PSPV-PSOE, Ximo Puig, Pedro Sánchez, no iba a dar ningún paso para facilitar la investidura del candidato popular, el más votado... algo impensable en un país tan confrontado y a diferencia de lo que ocurrió en Alemania, en la era Merkel.  En Finlandia se acaba de conformar un gobierno del centro-derecha con la ultraderecha. Hay granos en muchos culos.

No voy a entrar en la legión de plañideros aterrorizados por el ascenso del populismo ultra por una sencilla razón: porque no escucho ninguna autocrítica de la socialdemocracia ni de otros partidos democráticos (Compromís, Más País) sobre el subidón de los citados; y aún sale uno por ahí diciendo que Bildu ha salvado muchas vidas: oligofrenia política.  El establishment democrático, incluyo al PP, no ha jugado bien en su principal misión: hacer pedagogía democrática. Y aún así, hubiera dado igual. Toda la Unión Europea padece de  lo mismo. Restemos importancia al asunto: Vox no exhibe flechas y yugo, menos aún cruces gamadas, acata la Constitución, y respeta, de aquella manera, las instituciones. No hacen rondas nocturnas aplicando la dialéctica de los puños y el plomo. Hay que leer lo último de Álvaro Pombo, Santander 1936.

De momento ya han empezado a cometer travesuras. Carlos Flores, exmaltratador condenado, ha estado en todo el ajo de las negociaciones con el PP. Se lo han quitado de encima aquí para trasladarlo al Congreso de los Diputados. Un quita y pon. Una permuta de granos. Cambalache. José María Llanos, diputado electo de Vox por la circunscripción de València, ha intentado pegarle el tiro de gracia a Simone de Beauvoir, la primera que acuñó el concepto de "género" en su inmensa obra El segundo sexo (1949): la mujer (pasiva y sumisa) no nace, se hace; la hacen. No existe la violencia de género ni la violencia machista según Llanos. Un grano, dos granos, tres granos. Y ojo a la secuencia: Núñez Feijóo sale en Twitter censurando la astracanada... y a los 30 minutos sale Mazón. Media hora; todo un infinito "comunicacional" en esta era de la instantaneidad. Hay quien piensa que el próximo presidente de la Generalitat no tenía que haber tragado con lo de violencia "intrafamiliar". Y hay quien piensa que va a tener que estar más pendiente y más controlador de lo que pueda venir por parte de la caverna, expresión político/mediática que acuñó Juan Luis Cebrián contra el Abc de Luis María Anson.

Claro que hay que distinguir género (una construcción cultural, una categoría de análisis) de sexo señor Llanos. Lo primero ha sido el justificante histórico del desprecio, olvido y maltrato hacia las mujeres. Pero hace muchísimos años que la violencia de género (1995, Conferencia de Beijin/Pekín) dejó de ser una cuestión privada para convertirse en un problema de Estado. No sé para que gasto tantas letras en estas explicaciones. Más importante me parece, y me corroe la duda, es saber hasta qué punto el pos-feminismo queer, el de Podemos, ha contribuido a exaltar los ánimos de la caverna. Soy duda.

Por otra parte, Mazón (40 diputados, diez menos que la mayoría absoluta) ha limitado las competencias de Vox (13 diputados). Les han desgajado agua y trasvases de la Conselleria de Agricultura, y Función Pública de la de Justicia y Gobernación. Eso sí, tienen tres consellers y nos han regalado a un torero, Vicente Barrera, vicepresidente y conseller de Cultura. Estupor, cuando no indignación, en casi todos los ámbitos culturales habidos y por haber. Tiemblan los cesantes. Exótica elección. Pongamos música y humor: Carmen, la ópera de Bizet. Aminoremos el pánico: Barrera es licenciado universitario, Derecho, y transitó brevemente por UpyD de Rosa Díez. Tampoco necesita de la política para vivir: viene de familia muy acomodada. Pero es toreador. Tiemblen los que piensan que las corridas no son arte ni cultura: son tortura. Y resuenen con alegría los cánticos de mi tierra.

CODA 1. Mazón arremete contra la "Policía Lingüística" que quiere "imponer" el valenciano por encima de todas las cosas. Vayamos a lo práctico: ¿Va a suprimir líneas en valenciano, especialmente en las zonas castellano-parlantes? ¿Va a cambiar las tornas para que un doctorado cuente menos que el antiguo mitjà? ¿Va a suprimir el requisito lingüístico para el acceso a un puesto de funcionario, requisito que casi aprueba el Botánico a través de la cesante Gabriela Bravo, azuzada por Compromís? Otra pregunta del millón: ¿Va a remodelar o desmantelar empresas públicas de la Generalitat que operan como mero colocadero para afiliados y simpatizantes de los partidos gobernantes?

CODA 2: ¿Qué va a hacer el futuro bipartito con el edificio portuario de Sanidad en Alicante, comprometido por el Botánico para centro de difusión e investigación de la Memoria Democrática? ¿Va a renovar el contrato con Ribera Salud en el Hospital del Vinalopó que vence dentro de dos años? ¿Va a remover cargos en el IVAM, Centro del Carmen y en el Consorcio de Museos, o eso lo decidirá el torero? Hoy nado en dudas. Me ahogo por momentos.

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