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opinión

¿Síndrome de China o decadencia de Estados Unidos?

A juicio del socio director de la firma valenciana AVD Consultores poner en entredicho el liderazgo futuro de EE UU y atisbar un potencial liderazgo chino es algo atrevido o cuanto menos prematuro

23/05/2018 - 

VALÈNCIA. La corriente sobre el imparable crecimiento chino ha alimentado un cierto el pesimismo sobre el futuro de Estados Unidos como líder global. Este ambiente pesimista también fue alimentado por la constante repetición de la idea cada vez más influyente de que el futuro económico mundial pertenecía al continente asiático liderado por China. De hecho, incluso antes de que llegara la crisis, muchos consideraban que el rápido ascenso de China marcaba el comienzo del fin de la primacía estadounidense. Goldman Sachs declaró que para 2050 dos economías asiáticas -China e India- habrían adelantado a EE UU sacando además algunas conclusiones  geoestratégicas evidentes ante tal predicción.  


Teniendo en cuenta los problemas económicos de los Estados Unidos y el crecimiento impresionante de China en el último cuarto de siglo era perfectamente comprensible que muchos analistas económicos comenzaran a hablar de EE UU como si sus mejores días hubieran pasado. Estados Unidos estaba en su peor momento desde la crisis de 1929 retenido por una infraestructuras insuficientes, un sistema de salud ahogado, un bajo rendimiento de la educación básica y un sistema de inmigración restrictivo, que estaba empezando a ahogar el flujo de talentos científicos y empresariales. 

Estados Unidos tenía por delante un futuro sombrío; además, y para empeorar las cosas, las principales compañías se estaban moviendo hacia la costa y el sector manufacturero estaba sufriendo un colapso mientras que la movilidad social se colapsaba rápidamente, dejando incluso a jóvenes de clase media atrapados en deudas y trabajos sin futuro. Todo esto ha llevado a que muchos analistas sembraran ciertas dudas sobre el inminente liderazgo americano. Pero antes de precipitarnos con algunas conclusiones hay ciertos elementos objetivos que no podemos obviar.

  1. El gran ascenso de China -sin duda impresionante- enmascara una serie de profundos y evidentes defectos; años de una economía basada en manufacturas baratas y exportación, un elevadísimo exceso de deuda del 230% sobre PIB según el FMI, una economía dominada por las SOEs (empresas estatales) lo que conlleva una carencia de competitividad y limita la innovación, una baja productividad laboral y todo ellos dentro de un sistema financiero frágil y controlado. 
  2. Además de todo esto, China sigue sin tener un entorno universitario del nivel que corresponde a una potencia mundial, sus universidades no están a la altura de su posición de líder mundial y, por último, no podemos olvidar su grave situación de estrés medioambiental que se estima que la contaminación mata a casi 4.000 chinos al día. 
  3. Aunque China siga siendo un país estable, la fuente de esa estabilidad radica en un estado 'todopoderoso' dirigido por el Partido Comunista, lo cual restringe un debate y abierto que normalmente se asocia a un poder dinámico y seguro .

Por el contrario, Estados Unidos aún conserva algunos activos y ventajas importantes. 

  1. En el producto interno bruto (PIB) nominal sigue siendo la economía más grande del mundo con 18.46 billones de dólares, siendo alrededor del 5% de la población mundial, lo que representa casi una cuarta parte del PIB mundial.
  2. Las 5 principales corporaciones globales por valoración de mercado son norteamericanas: Apple, Alphabet, Microsoft, Berkshire Hathaway y Exxon Mobil. Además, el dólar estadounidense sigue siendo la principal moneda de reserva del mundo y representa más del 60% de todas las transacciones internacionales.
  3. La ciencia y la educación americana son líderes sin competencia mundial, mientras que 17 de las 25 mejores universidades son americanas . De las 10 universidades con más premios Nobel desde el año 2000, 7 son americanas.
  4. Más de 300.000 estudiantes de China ahora eligen estudiar en los Estados Unidos, de los cuales casi el 50% no regresan a su país. Aproximadamente 15 millones de inmigrantes (tanto legales como ilegales) se mudaron a Estados Unidos desde el año 2000 hasta 2016. 

El gran poder de los Estados Unidos también se puede ilustrar mirando su mapa y luego cambiando el nombre de los diversos estados por el de países con PIB similares. Canadá tendría el mismo PIB que Texas, California el mismo PIB que Brasil o Nueva York el mismo que España.


Por último, otro dato igualmente revelador del poder de EE UU es ver cuánto gasta cada año en defensa. Estados Unidos supera a todas las demás naciones en términos de gasto militar. 


China, por su parte, aumenta de manera considerable su gasto militar cada año, pero llegar a competir con Estados Unidos en el control de los mares será un reto imposible de ver los próximos años. EE UU continuará controlando el tráfico marítimo y ejerciendo de 'vigilante' del mundo mientras su supremacía militar sea tan manifiesta.

Viendo todos  estos datos, quizás poner en entredicho el liderazgo futuro de EE UU y atisbar un potencial liderazgo chino sea algo atrevido o cuanto menos prematuro.

Ignacio González Ochoa es socio director de AVD Consultores

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