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Sonrisas y dramas. Propaganda electoral sexy busca votantes en tu zona

21/04/2019 - 

VALÈNCIA. Aquellos que amamos por igual la política y el mamarrachismo, tenemos cada cierto tiempo el privilegio de marcar a fuego una cita en nuestro calendario: las campañas previas a los comicios. Las elecciones generales se acercan y en medio del carrusel de debates robóticos y somnolientos, actos en queserías, bebés aleatorios cogidos en brazos por el candidato de turno y carteles con buenas dosis de Photoshop, también encuentran su hueco esas maravillas audiovisuales a las que llamamos spots electorales. Frasecitas grandilocuentes, intérpretes forzadísimos, maniqueísmo a golpe de fotograma... Vamos, fantasía pura. El espectáculo de la democracia ya ha explotado en sus pantallas, amigos.

En estos tiempos en los que prima la viralidad y las redes exigen ser saciadas constantemente con nuevos contenidos, no es de extrañar que los partidos lancen 4.769 vídeos que triunfan unos días y luego caen en el olvido. Y además de los spots oficiales, hay que contar con los que están impulsados por las juventudes, piezas que, inspiradas por los alegres y dicharacheros mozalbetes del aparato, son más informales y canallitas. Para no acabar colapsando Internet, he optado por elegir solamente un puñado de producciones, aquellas con las que más he gozado.

Contra “las derechas”, corazoncitos

Comenzamos con el vídeo electoral del PSOE, que apuesta por un blanco y negro en plan poético-intimista, en plan nouvelle vague, en plan película que le pones a un ligue para parecer intenso e interesante. Y esa musiquita que suena en las películas estadounidenses de autosuperación cuando el protagonista está esforzándose a tope para alcanzar sus sueños. Me parece especialmente fascinante el tono de positividad que se gastan cuando, en estas elecciones, su masa potencial de votantes lo que siente es pánico a verse atrapada en un mandato a cargo de la derecha más derecha de la derechosidad. Pero bueno, angelicos míos, supongo que en la reunión de márketing pensaron que “vótanos a nosotros o una masa de lava ardiente arrollará a tus seres queridos”, que tenía menos gancho. Por cierto, el eslogan de ‘Haz que pase’ lo acompañan con el dibujo de un corazoncito y yo, como buena millennial que soy, siempre me mostraré a favor del uso injustificado de emoticonos.

Mención especial merece esta serie de spots segmentados (hay para jubilados, jovenzuelos, familias, etc.) en los que se incluye literalmente “Vamos a llenar las urnas de ilusión”. Ehhhhh, sí claro, claaaaaaaaro, es ilusión lo que se palpa en toda esa gente que está pensando en votar al PSOE como mal menor.

Estabilidad…y troleo

Tras asistir al vídeo electoral del Partido Popular, debo decir que me quedé tirando a confusa: por una parte, para algunos de sus puestos más destacados apuestan por perfiles del ala dura, del PP “de verdad”, gente, digamos, poco tibia en sus posturas ideológicas (una Cayetana Alvárez de Toledo “sí, sí, sí”, por ejemplo). Ok, pero luego su vídeo es un canto a la moderación y la suavidad, con un eslogan tan poco cañero como ‘Partido Popular, Valor Seguro’. Que, yo no quiero decir nada, pero es algo que le encantaría a Mariano Rajoy. 46 segundos en los que gente que vive en filtros de Instagram nos hacen saber que, si queréis estabilidad y cosas conservadoras, aquí está el PP para que podáis dormir por las noches. Los experimentos en la derecha, con gaseosa. Ellos son estables, estables, estables, son muy estables. Dan seguridad porque son muy estables, un valor seguro que da estabilidad. ¿Vale? Muy estables.

Pero entonces llegué a los OTROS vídeos que han ido lanzando los populares y que sí que responden a esa derecha que defiende sus ideas a cara de perro. Por ejemplo, una pieza muy breve en la que acompañan el eslogan “Valor seguro con seguridad” con un Pablo Casado que llama a superar el “buenismo de la izquierda” y afirma que “el terrorismo todavía existe”. También está la troleada de “Haz que pase y no vuelva”, Falcon Viajes y este vídeo con dibujitos que muestro a continuación y que supongo que lo estará petando en miles de grupos de Whatsapp a lo largo y ancho de esta piel de toro a la que llamamos España.

¡Ah! Y no puedo dejarme esta joyita que es básicamente Pablo Casado haciendo cosas: se sube a un tractor, reparte aceitunas, saluda a gente, habla con teléfono…Y hay una bandera de España que ondea orgullosa al viento. Magia.

Llegados a este punto, voy a aprovechar este espacio que me cede Valencia Plaza para hacer un llamamiento: por favor, asesores y politólogos que trabajáis en los partidos: ya basta, no más paralelismos políticos con Juego de Tronos, os lo imploro. Ya habéis demostrado lo dinámicos, modernos e intertextuales que sois todos. Lo rápido que pilláis las aficiones del vulgo, en unos días os llega a casa el diploma de Estudios Culturales. Pero ya está bien, ninguno de vosotros es la Khaleesi, no existe el trono de hierro, de momento no han aparecido dragones sobrevolando ningún paraje al sur de Pirineos. Dejadnos en paz con el símil de las puñetas, copón. Juego de Tronos en campaña nunca más, con ningún logo, bajo ningún signo político. En este caso, el PP viene con no sé qué de los reinos enfrentados, señor, suélteme el brazo.

El romanticismo de las primeras citas

En Unidas Podemos están haciendo lo mismo que hacía yo con un novio que tuve hace tiempo: como la relación iba en caída libre, pero estábamos en fase de negación, nos dedicábamos a evocar nuestras primeras citas repletas de magia y romanticismo. En los horizontes podemísticos se han pasado los últimos meses pegándose entre ellos y decidiendo quién es el líder más digno de llevarnos a un nuevo amanecer, así que igual han pensado que no era buena idea hablar del momento presente. Por ello, han decidido apelar a la nostalgia de esos momentos en los que pensaban que iban a ser la alternativa real al bipartidismo, los tiempos de la gente y la casta. Los primeros meses de noviazgo, cuanto andamos acarameladitos y esas manías de tu pareja que ahora te desquician te parecían adorables idiosincrasias. Eran tiempos más sencillos para Podemos, eran tiempos mejores para Podemos.

Total, que han vuelto audiovisualmente a sus inicios, a los durísimos años en los que la crisis estaba desbocada y ellos arengaban a masas fervorosas. La cinéfila que habita en mí dice que +1 por la pantalla partida y los fragmentos de pelis clásicas. Con la intensidad épica que se va intensificando épicamente a lo largo del vídeo casi se te olvidan los navajazos que llevan en los costados y que todavía están muy lejos de cicatrizar.

La vida es como un partido de fútbol…o no

A ver. El spot de Ciudadanos lo tiene T-O-D-O para haberse ganado un puesto preferencial en mi altar de la vergüenza ajena y la caspa. Metáforas deportivas de pacotilla, ambiente costumbrista cutroncio, dos cuñados hablando de sus cuñadeces en un vestuario mugriento antes de un partido de fútbol… Todo huele a esa mezcla de sudor y desodorante de los adolescentes al acabar la clase de Educación Física. Creo que no me he sentido menos interpelada por una pieza de propaganda electoral en mi maldita vida. A ver, que el lema “ganar, ganar y volver a ganar” ‘homenajea’ a Luis Aragonés, es decir, apela al entrenador que cada españolito de bien lleva en su corazoncito ¡Caña aquí! Si tú también crees que si te ponen a ti a gobernar solucionabas todos los problemas nacionales en media hora, conseguías un superávit del copón y dejabas las calles relucientes, entonces vota a Ciudadanos. Si piensas que solamente tú sabes elegir un buen vino, conoces ese taller en el que te arreglan el coche por la mitad de precio que a tu vecino y crees que las feminazis son unas locas acomplejadas, entonces también. 

Hay un caballo, pero no es lo mismo

Y ahora, la perita en dulce de estas elecciones. El partido ultraconservador por el que bebemos los vientos. Los Rosalía de la extrema derecha. El partido de las tres letras con el que Pedro Sánchez está empeñado en debatir para demostrar que o se vota al PSOE o ya sabéis, río de lava para todos. En realidad, a mí me han decepcionado. Hay que tener en cuenta que veníamos de la propaganda de Andalucía, en la que salía Santiago Abascal montando a caballo por el monte con la banda sonora de El Señor de los Anillos de fondo. O sea, una maravilla. 

En el vídeo de campaña de las elecciones generales aparece también un caballo, pero así de refilón, de actor secundario. Y claro, no es igual de chulo. Pero bueno, el caso es que, en un acto de cero culto a la personalidad, VOX ha convertido su spot electoral en un vídeo de familiares y amigos de Abascal en el que hablan de lo majo y lo valiente que es. Y au. Ni programa ni nada, ni propuestas ni nada, no vaya a ser que la gente se asuste. Abascal es muy buena gente, tú vótale y ya verás. De lo de utilizar el desgarrador drama colectivo del terrorismo como eje central para ganar simpatías electorales ya hablamos otro día.

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