Tampoco habrá Cevisama'22... y será la única gran feria del azulejo en blanco durante dos años

1/04/2022 - 

CASTELLÓ. Finalmente tampoco habrá Cevisama'22. Como ya avanzó este diario, finalmente la postura del sector se ha impuesto y las consecuencias (mayormente en forma de costes del gas y de falta de abastecimiento de materias primas) de la guerra de Ucrania han motivado la cancelación de la feria internacional de la cerámica y el baño. 

Las dificultades que sufren cada día las empresas, en un "escenario de gran incertidumbre y consecuencias impredecibles", como destaca la organización del evento en el comunicado en que ha dado a conocer la decisión, han motivado la cancelación del certamen, que ya tuvo que ser aplazado de las fechas inicialmente previstas para trasladarlo a junio. 

Con la supresión de la edición de 2022, Cevisama es la única de las grandes ferias azulejeras que pasará dos años en blanco. Y es que, aunque el evento del azulejo español fue el único que pudo celebrarse en 2020 (lo hizo justo antes de dispararse la pandemia, que provocó la cancelación de Coverings y Cersaie en aquel año), tanto el certamen americano como el italiano recuperaron su actividad, reducida eso sí, en 2021. 

72 firmas viajan a Las Vegas la semana próxima

De hecho, para este año el evento norteamericano vuelve al formato habitual (en unas fechas algo más tardías eso sí) y en él participan 67 compañías españolas del sector azulejero o la industria auxiliar (entre ellas las esmalteras), a las que se suman otras cinco de maquinaria cerámica, señalan fuentes del Icex, coorganizador del Pabellón español. No en vano, el mercado americano se ha convertido en los últimos años en el más importante para la industria castellonense.


Además, Estados Unidos es ahora mismo de los pocos mercados que viene aceptando los incrementos de precios obligados en el producto acabado debido al incremento de costes, de ahí la importante presencia española en Coverings. 

Esto supone una gran diferencia con el certamen autóctono. Pero también el hecho de que la afluencia de visitantes extranjeros a València sea ahora mismo impredecible. La directora de la feria española, Carmen Álvarez, así lo apunta en el comunicado oficial: "No podemos celebrar una Cevisama de mínimos. Y no podemos, ni queremos, defraudar a los visitantes profesionales que recibimos cada año de todo el mundo". A esto se une la "situación de emergencia" que viven las compañías castellonenses, en palabras de la propia directora. 

En cuanto a los certámenes extranjeros, falta por ver, eso sí, cómo se desarrollan. El año pasado Coverings fue una feria de mínimos y Cersaie, prevista tras el próximo verano (del 26 al 30 de septiembre) ya registró el año pasado una afluencia menor

Esfuerzos y un mes más tarde

De esta manera, los esfuerzos de la organización para cuajar un gran evento cerámico del 13 al 17 de junio no han podido finalmente materializarse. Desde la Generalitat se había hablado incluso de la posibilidad de subvencionar el suelo a las empresas para que asistieran al evento, pero la dura realidad lo ha hecho imposible. 

En este sentido, la intención de la organización y de la Conselleria de Economía Sostenible, de la que depende la gestión de Feria Valencia, es realizar "un esfuerzo inversor" de cara a la próxima edición con los objetivos de "dar un salto cualitativo en la oferta y contenidos; y garantizar la asistencia a Cevisama 2023 de todas las firmas referentes", otro de los asuntos que lastraban al certamen ahora suspendido. 

Para ello, la organización ha decidido alejar el certamen de las Navidades, que este año provocaron la sexta ola de coronavirus en España, que finalmente dio al traste con el evento, previsto del 7 al 11 de febrero. Las nuevas fechas van del 27 al 3 de marzo de 2023, un mes que hace muchos años era habitual para la feria internacional de la cerámica. 

En cuanto a las reacciones del sector, todas las patronales asumen, resignadas, la situación. Ascer "respeta y acata la decisión de Feria Valencia". Anffecc comprende y ve "apropiada" la cancelación por "la difícil situación que atraviesan las empresas" y el hecho de que la guerra "limita el desplazamiento de visitantes extranjeros". Mientras, en Asebec lamentan la supresión, pero la asumen: "Si no tenía que venir gente de fuera, faltaban expositores,... no tenía mucho sentido". 

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