Cultura

Dos actrices para una sola Juana Francés: "Da miedo compartir personaje por si el público no lo entiende"

Sara Torra y Merce Capdevila interpretan a la pintora alicantina Juana Francés en '¡Viva Juana' La mujer y la ciudad'. La obra se estrena este sábado, 17 de enero, en el MACA.

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ALICANTE. El estreno de una obra de teatro es una macedonia: trae nervios positivos -de esos que ilusionan-, incertidumbre por cómo la recibirá el público y otras sensaciones que solo conoce quien ha pisado alguna vez un escenario. O, al menos, quien ha sido el centro de las miradas por su cometido artístico. ¿Pero qué pasa cuando una obra ha visto la luz incluso antes de su estreno? ¡Viva Juana' La mujer y la ciudad se estrena hoy, sábado 17 de enero, pero ya se interpretó en un work in progress, una especie de ensayo abierto sin atrezzo ni vestuario y con partes de texto en mano.

En él, ya se pudo ver a las actrices Sara Torra y Merce Capdevila interpretar a un mismo personaje, aunque con distinto papel. Una, la Juana Francés más personal; la otra, la artista oscura. Todo ello bajo la dirección de Iván Jiménez y el texto de Juan Diego Cerdá, ocupando un espacio del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), para complementar la exposición Juana Francés. La construcción de una artista moderna, 1945–1956 que habitará las instalaciones hasta el 31 de enero.

Por su parte, la obra se podrá ver en cuatro pases: dos este sábado y dos el siguiente, el día 24, ambos a las 17:30 y 19:00 horas con inscripción previa. El aforo del espacio es reducido, de 50 espectadores por pase, y aunque cuenta con solo dos actrices, hay más de dos personajes. Lo cuentan las encargadas de darles vida.

- Me estuvo contando Iván (el director de la obra) que las dos dais vida a Juana. ¿Cómo compartís el personaje?

- MERCE: En Juana hay una gran dicotomía entre su personalidad y su obra. Parecía una chica simpática, dulce y accesible de personalidad, pero empezó a hacer una obra bastante oscura, simbólica, más tirando a radical, por decirlo de alguna manera. El autor, Juan Diego Cerdá, se ha basado en eso para encontrar ambas posibilidades. Yo interpreto su parte más personal y Sara, la más artística.

SARA: Para trabajarlo, primero hemos hecho un trabajo de investigación sobre la persona de Juana. Hay una exposición maravillosa en el MACA que nos ha nutrido bastante y en su biblioteca hay muchos libros que hablan sobre ella. Así que hemos investigado, hemos visto cómo era ella, qué le gustaba, qué no… Siempre pensamos en un artista como una persona centrada única y exclusivamente en su obra, pero Juana también era una mujer muy coqueta, le gustaba el cine, las actrices de Hollywood de la época, la alta costura… Juana era una mujer muy de la época. Y, por otro lado, hemos estudiado su obra.

- ¿El público sabe que sois dos partes de la misma persona desde el principio?

- M: A mí entender, sí queda claro que somos la misma persona desde el principio. El inicio y el final es unión de las dos, pero cuando se desarrolla la obra intentamos contar un trozo -sesgado- de su vida. También interpretamos a otros personajes como el escultor Pablo Serrano, primer matrimonio de Juana, o el padre de la pintora.

- Como comentabais, dais vida a otros personajes masculinos, pero no cambiáis de vestuario. ¿Cómo es hacer ese cambio de rol delante del público y que se entienda?

- S: Es un ejercicio teatral, básicamente. Lo practicamos mucho, cambiamos el cuerpo. El texto ayuda, porque cuando una de nosotras cambia y se convierte en otro personaje, en el texto queda claro quién es. No hay gorro ni corbata ni otro elemento que distinga quién somos.

- ¿Cómo habéis trabajado esta obra y cómo ha sido ese work in progress?

- M: Ha sido muy bonito, pero también difícil, porque cuando tienes que interpretar a un personaje conocido lo haces con respeto. Yo tenía reparo, porque era una artista alicantina, y también tenía miedo de compartir personaje por si a la gente no le quedaba claro somos la misma persona. Pero con los ensayos hemos ido encontrando el gusto. Y, aunque a mí me daba algo de miedo mostrar el work in progress, hubo un buen feedback. En ese ensayo abierto quedaban tres escenas por montar; ahora que la obra ya está terminada quiero que, más allá del estilo, la gente la entienda y vea que hemos tratado a Juana con cariño.

- S: No tenía ninguna duda en que esto iba a estar muy bien. Me apetecía trabajar con Merce porque es una actriz de Alicante con trayectoria. La muestra que hicimos en el MACA la viví con ilusión, porque nunca había hecho algo así (Merce: yo tampoco); siempre he mostrado las obras cuando estaban acabadas, pero me gustó que hubiera parones del director y me dio fuerza e ilusión para seguir, porque al público le gustó mucho.

- La obra solo admite a 50 personas por pase. ¿Actuar para un público reducido es bueno o malo?

- S: El escenario del MACA es pequeño, pero siempre que he estrenado algo allí la sensación ha sido fantástica, porque recoge una energía brutal. ¿Es pequeño? Sí, pero no lo cambiaría por nada.

- M: Yo no había trabajado nunca en el MACA. Un día que fui a ver la exposición le dije a Iván que quería hacer la obra en cualquier esquina. A este espectáculo le va el MACA y que sean pocas personas viene bien, porque el público está a medio metro. Que seamos solo dos actrices y no hayan grandes elementos de atrezzo a esta historia le va muy bien.

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