VALÈNCIA. Una obra propia, una que le ha marcado y otra que le gustaría haber hecho para dar forma a un reto: autodefinirse en tan solo tres piezas. Desde Culturplaza proponemos a diferentes agentes culturales valencianos jugar a los autodefinidos para conocer mejor su trabajo, gustos e inquietudes, y todo ello a través de las piezas (propias y de otros) que mejor captan su esencia.
En esta peculiar biografía los artistas se ponen frente al espejo para describirse a través del arte que les rodea.
Hoy juega a los ‘Autodefinidos’ el colectivo Taller Placer.
Una obra propia
- ¿Qué trabajo encapsula mejor vuestra esencia?
-Una idea inacabada.
Una idea inacabada nos define porque propone algo aparentemente sencillo: mirarnos a través de los productos de supermercado que consumimos sin reparar en ellos. De pronto, el envase banal se convierte en espejo. Lo hacemos dentro de la maqueta a escala de un teatro que fue cine, y eso importa: la pieza funciona como película y como microscopio. Un relato íntimo construido con lo que hay en cualquier despensa.

- Una idea inacabada -
Una obra prestada
- ¿Qué pieza de otro creador te ha marcado?
-Black, de Mette Edvardsen.
Black, de Mette Edvardsen, nos enseñó que el lenguaje también es cuerpo. La escena está vacía: no hay objetos, no hay decorado, no hay casi nada. Solo palabras que invocan presencia, que construyen lo que no está. A quienes llevamos años trabajando desde el cuerpo, ver cómo las palabras generan materia física fue una revelación inesperada. El teórico André Lepecki lleva tiempo argumentando que la danza contemporánea ha "agotado" el movimiento para encontrar su política en otro lugar, en la quietud, en la resistencia, en el lenguaje. Black lo demuestra con una claridad radical. Y para nosotras eso es la inspiración: salir de ver una pieza con la cabeza llena de otras piezas posibles. Black nos llenó la cabeza.

- Black, de Mette Edvardsen -
Una obra soñada
- ¿Qué obra de otro creador te habría gustado hacer?
-40 Espontáneos, de La Ribot.
En castellano, "espontáneo" es a la vez un adjetivo y un sustantivo: ese tipo loco de espectador en las corridas de toros que salta al ruedo para quitarle protagonismo al torero. La Ribot convierte esa figura en protagonista de escena: cuarenta no-profesionales reclutados mediante anuncios, en escena durante setenta minutos ininterrumpidos, riéndose constantemente mientras trabajan. Nos gustaría haber hecho esta pieza porque pensamos que la risa es la forma más fina, más refinada de hacer política, y aquí La Ribot lo demuestra. La alegría como acto de resistencia. Trabajar con grupos grandes de gente para pensar juntes, reírnos juntes, aprender juntes. Construir, desde las artes vivas, mundos posibles. 40 Espontáneos reivindica la alegría, y eso es algo que le falta urgentemente al llamado teatro político. Nos hubiera encantado hacerla en Taller Placer.

- 40 Espontáneos, de La Ribot -