Miguel Mihura desvela sus luces y sus sombras en el TEM

Teatro y danza

'MIHURA, EL ÚLTIMO COMEDIÓGRAFO'
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VALÈNCIA. El humor y el amor se dan cita en el teatro. Lo hacen con una obra única, en la que reír, recordar y en la que rendir homenaje a un gran “comediógrafo e historietista”. Con este sobrenombre solo se puede tratar de Miguel Mihura, autor de Tres sombreros de copa, una de las grandes obras de comedia de España, que escribió -bien avanzado a su tiempo- en el año 1932 aunque no vio la luz hasta veinte años después, en 1952. Ahora, un nuevo salto en el tiempo. Este 2026 Mihura vuelve sobre las tablas con Mihura, el último comediógrafo, que se podrá ver el 23 de octubre en el Teatre El Musical. La pieza es un repaso de su vida, una forma de contar quién era cuando nadie miraba. 

Poniendo el foco en su arte y atendiendo a una carrera que fue compleja y tardía Mihura, el último comediógrafo, ahonda precisamente en su historia, que está llena “de resbalones con cáscara de pera que hicieron que el propio autor se convirtiera en un personaje de comedia”. Con el texto de Adrián Perea y bajo la dirección de Beatriz Jaén se viaja al siglo XX para comprender su historia, que cuenta con sus propias luces y sus sombras. Para ello se rodean de un elenco compuesto por David Castillo, Paloma Córdoba, Esperanza Elipe, Esther Isla, Kevin de la Rosa, Nacho Almeida y el mismísimo Mihura al que da vida Rulo Pardo. 

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“Se puede soñar y reír de todo. Eso es lo escandaloso del asunto. Y hay personas que asumen ese riesgo. Frente a lo insoportable, siempre queda la posibilidad de reírse y seguir soñando. Eso hizo Miguel Mihura (1905-1977) con su escritura ingeniosa y valiente en los momentos más críticos que ha vivido nuestro país. A pesar de todo, Mihura coge la pluma y sigue escribiendo comedias como una suerte de ruta, un modo de resistencia, una herramienta imprescindible para aceptar la realidad y trascenderla mediante el poder inmenso de una carcajada”, promete esta pieza que sueña, precisamente, con encontrar qué hay en nosotros del autor y cuánto se asemeja su creación a la de los nuevos comediantes y comediógrafos.

 

Pardo, quien da vida al protagonista de la obra, se sintió abrumado al recibir este importante encargo. Estar tras la sombra del autor de Tres sombreros de copa no es cualquier cosa, pero quiso afrontar la pieza con energía y emoción, además de crear un homenaje que apela por lo emocional. “Tuve un proceso de trabajo muy complejo, porque yo ya tenía mucha información en mi cabeza de quién era y cómo era, pero precisamente la pieza trata de huir de eso y busca apelar más a la emoción y a comprender quién era. Cuando conocí a Beatriz, me dijo que teníamos que encontrar también a nuestro propio Mihura, y que teníamos que encontrar sus luces y sus sombras”.

 

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“Como actor busco que se vea tanto a Mihura como a Rulo, y para ello me busco a mí mismo imaginando cómo estaría yo en los años tiempos enfrentándome al teatro del absurdo”. Convirtiendo el Teatre El Musical en una máquina del tiempo, la pieza busca rendir homenaje a “la profesión teatral” con un montaje de Nave 10 Matadero y Entrecajas Producciones, que buscan precisamente contar cómo la vida del autor estuvo muy marcada por los fracasos y el desencanto antes de llegar a su gran hit que fue Tres sombreros de copa, obra fundamental para comprender quién es.

 

Un gran mérito del escritor, Perea, quien precisamente tiene 27 años al igual que tenía Mihura cuando creó Tres sombreros de copa. “Lo que hace Adrián es contar la historia del Miguel Mihura siguiendo su propio modelo. Recuperamos algunos chistes y gags de la pieza para hacerlo más único, y se hace desde su propio lenguaje”. Para llegar a sentirse como él, desde los ensayos Jaén les propone muchos ejercicios de improvisación para comprender cómo trabajaban los actores de la escuela universitaria, que también unos veinteañeros en aquel momento.

 

“Todas las piezas encajan en un gran puzle que recuerda su figura y que sigue a los personajes casi desde 1905, viendo cómo se desarrollan y cómo llegan donde están. Es interesante ver cómo crecen y hacerlo con las técnicas que proponen tanto Beatriz como Adrián, que buscan contar una historia de lo más emocionante”. Así, quitándose el sombrero y jugando con el humor y el absurdo, un equipo enorme se sube al escenario para viajar al pasado, contar la parte buena y también la “menos buena” de Mihura para traerle de nuevo al presente.

 

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