Teatro y danza

Por qué hacer burpees a las cinco de la mañana acerca a los adolescentes a la ultraderecha

El Espacio Inestable acoge el estreno de una obra de teatro político que abraza a los hombres jóvenes, de los que se ha olvidado el femenismo

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VALÈNCIA. Hubo unas décadas —anteayer te dirán desde las generaciones X y milenial; hace eones, los centenial— en las que los clubes eran las catedrales laicas donde la juventud peregrinaba en comunión. La música electrónica tenía el potencial de unir a sus creyentes; las drogas, de elevar sus espíritus. Durante unas horas, cada fin de semana, la comunidad de fieles trascendía su propio ego en una experiencia colectiva. Pero los tiempos han cambiado y ese punto de encuentro ha sido sustituido por los gimnasios. Las sustancias ilegales consumidas, por las endorfinas que procura el deporte. La diferencia entre ambas alienaciones es el acompañamiento en la práctica religiosa. 

“El culto a la música tenía algo que no tiene el culto al cuerpo: el gimnasio es un espacio superficial e individual, mientras que las discotecas son un espacio colectivo donde compartir experiencias con el resto de personas. En esos nuevos templos no hay comunidad ni contenido”, lamenta la dramaturga y directora de escena Sara Cerón, que estos próximos 11 y 12 de julio, sube a las tablas de Espacio Inestable la propuesta de teatro político Com fer burpees (ultradreta i altres espècies).

El problema de trasladar la dinámica del gym a la sociedad es que se traduce en “manipulación política, pérdida de derechos y alienación absoluta”. Según desarrolla la creadora, se trata del origen “de un sálvese quien pueda, de tirar la toalla porque lo colectivo ni siquiera se puede imaginar”. En último término, concluye, “nos están lastrando la capacidad de imaginar otras cosas diferentes”.

Cerón se define como profesora y militante antifascista. Hace años que en las aulas chapotea en el mismo “caldito”, un perfil de alumnado masculino muy volcado en internet y con mantras aprendidos de gurús del fascismo rampante en internet, como Jordi Wild y El Xokas. 

“He disfrutado mucho el movimiento feminista, me ha generado una sensación de emancipación muy fuerte, pero como docente, ahora lo juzgo, porque tengo la sensación de que parte de la responsabilidad de todo este viraje de los chavales hacia la extrema derecha está en que nos hemos olvidado de los chiquillos, porque al fin y al cabo son niños”, reflexiona.

En esa revelación se halla el germen de esta obra de creación colectiva de La Canadiense Teatre, cuya dramaturgia ha desarrollado Cerón con sus actores, Guillem Messeguer y Carlota Valiente, a partir de ejercicios de escritura colectiva. Juntos han abordado este atolladero, pero sin juzgar a los adolescentes, sino entendiendo lo que les está pasando y proponiendo soluciones. 

“Están asustados, porque viven en un mundo que se viene abajo y no tienen capacidad de proyectarse en el futuro -lamenta la directora-. Las redes comunitarias se están deshaciendo, el individualismo es lo único que te salva y de pronto, en esa vorágine de miedo, su capacidad para expresar emociones está supercastrada, porque su identidad masculina se pone en jaque”.

Significados y significantes

Según datos reflejados en el Barómetro Juventud y Género 2025 del Centro Reina Sofía Fad Juventud, más de la mitad de los hombres jóvenes de entre 15 y 29 años percibe el feminismo como una amenaza que los discrimina.

“Están ahí deseosos de alguien que les ayude a generar una identidad y a pertenecer a un colectivo, pero es muy difícil cuando se te señala como el agresor, no solo desde el feminismo, sino incluso por el hecho de que te guste el fútbol -expone la profesora de secundaria-. Cuando todos tus gustos y tus aficiones están judicializados, es muy fácil ponerse a la defensiva. Y creo que nos hemos olvidado de que son críos, y de que lo que necesitan es acompañamiento en ese proceso”.

La profesora de castellano tose durante la entrevista, se le nota la voz cascada. Anoche acampó, suma días de manifestaciones por la educación pública. El Día de la Mujer sí fue a clase y organizó un monográfico de feminismo y lingüística. Como le gusta mucho la semántica, abordó con sus estudiantes la diferencia entre significado y significante.

“Estaban enfadados porque pensaban que el discurso afirma que todos los hombres son agresores, pero al final de la clase entendieron que no era un señalamiento, sino que potencialmente podían ser un agresor igual que yo, una víctima. A partir de ahí, les propuse trabajar en que ninguno nos convirtamos en eso que no queremos ser”, comparte. 

Amadeo Llados que llevas a nuestros hijos al infierno

El título de la obra está conectado a las prácticas del influencer y autollamado coach motivacional español Llados. El polémico creador de contenido ha sido acusado de crear una secta de seguidores incondicionales con un discurso sobre el triunfo, la desafección y el sacrificio para tocar el cielo del dinero. Los peajes para ese logro de campanillas pasan por dejar los estudios, abandonar a los seres queridos y machacarse haciendo ejercicio, en concreto burpees, desde las cinco de la mañana. 

El nombre de esta práctica, que consiste en una secuencia que combina una sentadilla, una plancha, una flexión y un salto vertical, proviene del apellido de su creador en los años treinta, el fisiólogo estadounidense Royal H. Burpee.

“No nos importan tanto los burpees como lo que significan, donde la salvación es individual y además pasa por el cuerpo, por machacarte y explotarte. Casi va en contra de tu salud levantarte de madrugada para hacer saltos de rana”, opina la dramaturga, que dio con unos videos de Llados en los que estuvo alternando el horror y la tristeza con la carcajada. Se trata de unas sesiones multitudinarias organizadas por el madrileño afincado en Miami donde sus asistentes pagan miles de euros para practicar esta disciplina... con disciplina. 

“Imagínate ser el primero que quiere parar de hacer burpees en ese salón, pero no puedes, porque es de perdedores… Nos imaginábamos esa sala llena de gente que no quería estar haciendo lo que estaba haciendo, pero donde nadie se atrevía a decir: "No puedo más”. Este señor que es un personaje, nos ha dado mucho juego”, cuenta Cerón.

El circuito se ha convertido en un símbolo del ridículo ligado al ejercicio de la ultraderecha del hombre hecho a sí mismo, de la meritocracia, del relato individual, la salvación, el éxito y el Lamborghini. 

Atención, espóiler

El periódico The Guardian publicó en 2011 los resultados de un estudio psicológico de la Universidad de California en San Diego donde se demuestra que los espóilers aumentan el disfrute de la lectura, en lugar de arruinarlo. Los lectores consultados por los científicos Nicholas Christenfeld y Jonathan Leavitt que ya conocían el final de las historias, disfrutaron mucho más de lo relatado, incluso en géneros basados en el misterio. 

Sara Cerón nos ha destripado el final de Com fer burpees, pero saberlo cómo termina no empobrece la representación. De hecho, los psicólogos mentados sugieren que al no tener la tensión de averiguar qué pasará, la audiencia va a poder concentrarse de manera más profunda en los detalles.

En el espectáculo, sus protagonistas terminan hablando del miedo y diciéndose el uno al otro que se quieren mucho. Dicho lo cual, se echan a dormir. 

“Igual los niños necesitan eso. En toda esta rueda de la productividad, del esfuerzo y del construirse a uno mismo, quizás les basta con parar y darse un abrazo”.

El objetivo sería, por tanto, crear espacios donde los chavales puedan quererse entre ellos, donde no necesiten ser los mejores, porque todo está bien. 

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