VALÈNCIA. El 6 y 7 de noviembre, la XVI edición del Ciclo de Compañías Nacionales de Sala Russafa acoge el estreno en la Comunitat Valenciana de Lucia Joyce, propuesta de la formación extremeña Karlik Danza Teatro. Candidata a los Premios Max en las categorías de ‘Mejor elenco de danza’ y ‘Mejor coreografía’, esta pieza recorre las cuentas pendientes de una víctima del patriarcado. Hija de James Joyce, pareja de Samuel Beckett, paciente de Karl Jung… pero nunca Lucia, sin apellidos. Lucia, la prometedora bailarina, la artista a quien se quería limitar a una función de musa, una mujer creativa entre genios, una historia fascinante que su propia familia trató de silenciar.
La coreógrafa y directora de escena Cristina D. Silveira quedó intrigada por esta figura fallecida en 1982, de la que buscó documentación histórica, una ardua tarea por la quema de su correspondencia ordenada por el albacea de los Joyce. “Encontraba tantos huecos, tantos agujeros negros al intentar reconstruir su biografía, que era imposible no imaginar qué podía haber llevado a su encierro durante 50 años en nueve sanatorios”, explica la directora del espectáculo, que colaboró con la dramaturga Itziar Pascual en la creación de los diálogos que acompañan las coreografías que van poniendo en escena la asfixiante relación familiar que afectaba a Lucía, pero también sus alegrías, gracias al amor y al descubrimiento de la danza moderna, participando de proyectos de la vanguardia del momento, como el Ballet Mécanique de Leger y Man Ray, iniciativas pioneras en una disciplina donde despuntaba con fuerza, obteniendo críticas en la prensa del momento donde se auguraban que el arte de Lucía podía llegar a eclipsar al de su padre.
“Lo más cruel es que le prohibieron bailar, lo que podía haber sido su vía de expresión, su tabla de salvación”, detalla Silveira sobre un deterioro progresivo de la salud mental de la bailarina, probablemente, agravado por las presiones familiares, llegando a intuirse incluso relaciones incestuosas con algún miembro masculino del clan Joyce que podrían explicar el esfuerzo por silenciar la voz de Lucia en vida y tras su muerte.
La formación extremeña celebra con este espectáculo sus 35 años de trayectoria en los que se han mantenido fieles a la danza teatro como formato. “Para mí es el único lenguaje posible como creadora”, explica Silveira, a pesar de las complicaciones que puede conllevar a veces, a la hora de entrar en las programaciones o en las órdenes de ayuda, por su carácter mixto. Precisamente, esa mezcla entre coreografías y palabras a la hora de narrar una historia ha resultado lo más efectivo para hablar de esta mujer, descrita como “un ser hermoso y salvaje” por su propio padre, quien siempre aludió a la tristeza que le producía no haber podido ayudarla.
La puesta en escena alterna la proyección de vídeos donde aparece la Lucia más madura, interpretada por Memé Tabares, en diversos momentos de sus 50 años de encierro, con episodios de su juventud, encarnada por Carla González. Le acompaña sobre el escenario Jorge Berrantes que se transforma en diversos personajes masculinos que marcaron su vida: su hermano Giorgio, su padre, su pareja Samuel Beckett, el psicoanalista Karl Jung, su profesor de danza… Las coreografías, firmadas por González y Silveira, contienen guiños a las creaciones de grandes nombres de la danza contemporánea, desde Pina Bausch a Margaret Morris, Martha Graham o Mary Wigman. Son solo uno de los muchos detalles sutiles de una pieza con una apuesta estética exquisita, que ha podido verse en festivales internacionales, llegando a la India, Portugal o Dublín, cuna de James Joyce.
Tras obtener el Premio del Público de Sala Russafa al Mejor Espectáculo de Danza en 2021 por María Zambrano, la palabra danzante, la formación extremeña regresa a Valencia con dos únicas funciones de su nueva propuesta, que gira entorno a otra potente figura femenina y plantea al público, más allá del caso concreto de Lucia Joyce, qué pasa cuando no nos dejan hacer para lo que nosotros queremos vivir, cuando se nos cortan las alas.

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La música también tiene su espacio esta semana en Sala Russafa con el dúo peruano Alejandro y María Laura, nominados en 2025 a Mejor Álbum Cantautor en los Latin Grammy por su disco Dos Hemisferios. Pero el 5 de noviembre a las 20 h presentan Recuerdo Sonoro, un concierto documental en el que comparten fotografías, testimonios, objetos y canciones inéditas que surgieron tras su vivencia en primera persona de la Dana del 29 de octubre de 2024, puesto que residen en Paiporta y la localidad sufrió una afectación tremenda.
Su primera reacción como artistas fue la canción El río no tiene la culpa, una iniciativa junto a Greenpeace con la que tradujeron en música el duelo, la rabia y desconcierto. Después han venido nuevas composiciones que hablan de la vida, de los vínculos nacidos en los días posteriores a la tragedia, temas donde se vislumbra un futuro esperanzador y que recorrerán en una velada que reivindica la memoria a través del arte y ofrece una mirada humana sobre un episodio del que se cumplen dos años.
Además, el viernes 6 a las 22:30 h, nueva sesión de ‘Las Golfas de Russafa’, con Patricia Sornosa y su Divina Comedia, un show en formato de ‘stand up commedy’ en el que repasa los monólogos más gloriosos de sus 20 años sobre el escenario, con el feminismo y el sarcasmo como marcas de la casa.
En la programación familiar, el 7 y 8 de noviembre Camelcat, compañía madrileña ganadora del Premio del Público de Sala Russafa al Mejor Espectáculo Familiar en dos ocasiones, ofrece nuevas funciones de ¿A qué sabe la luna?, premiada en 2020. Esta versión escénica del famoso cuento de Grejniec Michael se apoya en títeres de gran formato para narrar la historia de un grupo de animales que, fascinados por el astro que ilumina las noches de la sabana, intentan descubrir cuál es su sabor. Una pieza que habla de la colaboración y el esfuerzo común.
Por último y como anticipo de la siguiente semana, el lunes 9 noviembre a las 19 h Dolores Redondo presenta Todas las noches, todas las ciudades. Un escritor es el protagonista de esta nueva novela que desafía los códigos del género negro y juega con lo metaliterario. Con obra traducida a casi cuarenta idiomas y de la que disfrutan millones de lectores en todo el mundo, la autora vasca ha escrito grandes éxitos como Todo eso te daré (Premio Planeta 2016) y de la Trilogía del Baztán, ambos llevados a la gran pantalla. En Sala Russafa charlará sobre su nueva creación en un acto abierto al público, hasta completar aforo.