VALÈNCIA. Tras la Dana del 29 de octubre de 2024, de la que se está celebrando el segundo aniversario, Paiporta sigue sin su auditorio municipal. Pero eso no impide que las artes escénicas lleguen a la localidad. En concreto, el próximo 6 de noviembre a las 19h tomarán el Museu de la Rajoleria en una sesión abierta al público, de acceso gratuito hasta completar aforo. Una cita con el teatro para revisar la tragedia vivida hace dos años gracias a ‘Salomé, una tragèdia contemporània’, un texto de Jerónimo Cornelles, dirigido en formato de lectura dramatizada por Amparo Vayá y producido por la compañía alarcón&cornelles.
El personaje de Salomé aparece en un episodio bíblico, tras acceder a bailar la danza de los siete velos para su padrastro Herodes, reclamando en pago la cabeza de Juan el Bautista (también llamado Jokanaan). Esta fémina, que más tarde se consideraría el germen de la femme fatale, inspiró las afiladas palabras de Oscar Wilde en una obra de teatro que, posteriormente, Strauss transformó en una ópera. Pero también comparte nombre con la política que centró gran parte de la atención mediática y judicial cuando se buscaban respuestas a la gestión del desastre natural. O con la cantante valenciana que ganó Eurovisión con una tonadilla que cantaba a la alegría y al amor. Porque la vida es una corriente que todo lo arrastra.
Con absoluto respeto a las 233 víctimas mortales y a sus familias, a quienes sufrieron tremendas pérdidas materiales y un profundo impacto personal a causa de la inundación, ‘Salomé, una tragèdia contemporània’ no hace un relato cronológico ni recoge experiencias reales de lo vivido. El libreto escrito por Jerónimo Cornelles pone ante un espejo a los responsables políticos, un espejo deformante, como los de las ferias. Y lo hace con la exquisita elegancia del formato de la tragedia griega, pero sin perder el humor que caracterizó a Wilde, los dos referentes que han inspirado este texto.
“Aquello me había atravesado, como a tantísimas personas. No solo por las pérdidas materiales, que afectaron a nuestro almacén en Chiva. Era consciente de que mucha gente había perdido muchísimas cosas y mucho más importantes, empezando por la vida. Así que estaba muy enfadado con la gestión que se había hecho y con la sensación de que no había consecuencias”, explica el dramaturgo. Finalmente, decidió pasar a la acción de la única manera en que se sentía capaz, como autor, para “que quedara constancia, de alguna manera, aportando mi visión personal como creador, como artista que pasa por su pequeño filtro la realidad que vive”, comenta Cornelles.

- -
- Foto: BRAVA STUDIO
Tomando como referencia los personajes de la obra de Wilde, fue adjudicándoles los trasuntos de representantes institucionales concernidos por el desastre natural. Y estudió muy concienzudamente las características formales de la tragedia griega para utilizarla como base. Así, se descubrió escribiendo con un tono poético que nunca había utilizado, respetando las estructuras narrativas arcaicas, pero jugando a romper el clasicismo con detalles que conectaban directamente con el presente. Sin hacer alusiones explícitas, el espectador va detectando los guiños a lo vivido por la sociedad, que observaba con ojos desorbitados las consecuencias de las inundaciones y barrancadas, pero también la gestión política posterior, que durante más de un año negó su voz a las víctimas.
La trama nace inspirada por una conversación con el periodista Carlos Córdoba en la que fabulaban sobre si Salomé Pradas estaría acudiendo a un psicólogo durante la instrucción de la macrocausa de la Dana. “Este hecho ficticio fue el hilo del que empezar a tirar”, recuerda Cornelles sobre un proceso de escritura de aproximadamente 3 meses donde le resultó un reto crear un nuevo estilo para adaptarse al formato de tragedia griega que había escogido, pero lo más difícil fue que sus sentimientos personales no pasaran por encima de su visión como autor.
“No quería señalar a tal o cual persona con obviedades. Me parece mucho más interesante que la gente piense por sí misma, invitar a la reflexionar sobre el conflicto entre la vanidad privada y la vergüenza pública, analizar qué consecuencias tiene asumir las culpas colectivas”, comenta el dramaturgo sobre un texto donde un oráculo puede representar a la AEMET, por ejemplo. Y que rompe de manera fragrante una de las normas de la tragedia griega: “Eurípides era capaz de hacer que Medea, que había matado a sus propios hijos, fuera una heroína. Pero yo no quería que ninguno de los personajes que forman parte de esta obra puedan ser percibidos como héroes. No se lo merecen”, sentencia Cornelles.
Los actores Laura Useleti, Rafa Alarcón y Tomás Verdú se transforman en un coro al estilo clásico, albergando la voz del pueblo o el juicio de los dioses, para poco después encarnar a Yakanaan, Herodes o Herodías, con sus respectivos paralelismos con cargos políticos que fueron protagonistas en la gestión de la Dana. Mientras que Pilu Fontán encarna a la Salomé que da nombre a esta pieza.
En formato de lectura dramatizada, con la música en directo de David Alarcón, se pone el énfasis un texto donde, sin perder jamás la pincelada satírica, contrasta la belleza, la musicalidad y lo evocador de las palabras con lo ruin de esta tragedia contemporánea. Una catástrofe de la que, dos años después, todavía no se asumen responsabilidades ni encuentra reparación.

- -
- Foto: BRAVA STUDIO