VALÈNCIA. Mirar de cerca, escribir de lejos es un proyecto expositivo de Tana Capó que reflexiona sobre la relación entre distancia, mirada y género en la construcción de la imagen fotográfica contemporánea. A partir del concepto de proxémica —el estudio de los usos sociales del espacio—, la muestra propone una revisión crítica de los modos en que el punto de vista óptico-espacial configura no sólo la forma de las imágenes, sino también su carga ideológica. En numerosas prácticas fotográficas realizadas por mujeres se repite un posicionamiento cercano al referente: distancias íntimas o personales que sitúan la cámara a menos de metro y medio del sujeto u objeto fotografiado. Lejos de entender esta cercanía como una elección neutral, su trabajo interroga hasta qué punto este gesto se ha naturalizado como un paradigma visual autoimpuesto, hegemónico e invisible.
Si lo personal es político, ¿qué mensajes se construyen desde esa proximidad?, ¿qué se deja fuera del encuadre cuando se mira demasiado de cerca? La exposición se articula como una investigación artística basada en la experimentación procesual. Partiendo de lo fotográfico, Tana Capó se distancia deliberadamente de la fotografía directa y del uso tradicional de la cámara para explorar otros sistemas de captura, reproducción y traducción visual que conviven en un cuerpo de obra que desplaza el énfasis del registro del mundo hacia la construcción del gesto, el proceso y la distancia como elementos significantes. Un referente clave del proyecto es la figura de Anna Atkins, considerada la primera fotógrafa de la historia.
Su trabajo, situado entre lo científico y lo estético, funciona aquí como punto de partida para cuestionar la división histórica entre arte y ciencia. A través de la apropiación, el desplazamiento y el alejamiento gráfico de su obra, la exposición propone una relectura contemporánea de sus procesos y de su vigencia conceptual. Mirar de cerca, escribir de lejos no plantea respuestas cerradas, sino que abre un espacio de duda y disonancia. Frente a la comodidad de los puntos de vista próximos, el proyecto reivindica el alejamiento como gesto conceptual, plástico y político. Un gesto que invita a desafiar la mirada, a salir de las zonas de confort visual y a repensar cómo —y desde dónde— se construyen hoy las imágenes.