AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

Todos somos Ecuador

Paco recibe un whatsapp de su hija Mapi: "Papá ha habido un terremoto en Ecuador pero yo estoy bien, ha sido en la costa". "¡Bendita tecnología!", piensa su padre

23/04/2016 - 

Por suerte Paco se enteró por su hija de la tragedia y de que ella estaba bien. Un mensaje por el que hubieran pagado las más de 500 familias afectadas por el terremoto de Ecuador. Una vez más el terremoto, considerado uno de los más agresivos en América Latina durante los últimos veinte años, castiga sobretodo zonas con altos niveles de pobreza y escasas infraestructuras preparadas para aguantar las sacudidas sísmicas. Una vez más las personas y poblaciones con poco recursos económicos se llevan la peor parte. Una vez más la naturaleza no atiende a razones, ni situaciones específicas ni contextos débiles. Una vez más las imágenes hablan por sí solas, nos desgarran de dolor, hacen que nos salten las lágrimas y hacen que aunque sea por segundos nos imaginemos siendo víctimas de esa situación.

Mapi

María Pía Samper, Mapi para los amigos, llegó a Ecuador en el año 2008, con una beca de la Generalitat Valenciana para trabajar en la Oficina Técnica de Cooperación de la AECID, en principio para un año. De ahí, fue encadenando otros trabajos en diversas instituciones públicas ecuatorianas. Ha intentado volver a España pero no ha encontrado las opciones profesionales que tiene en Quito y no solo en términos económicos. En Ecuador ha tenido y sigue teniendo la oportunidad de crecer y desarrollarse profesionalmente. La situación en España está muy complicada, especialmente para los que se dedican al sector social, pues desde el ámbito público se ha ido desmantelando notablemente. No llegó a Quito por necesidad sino por voluntad propia, fue un sueño hecho realidad conseguir aquella beca y trabajar en cooperación para el desarrollo en un país de América latina, pero 8 años después sí se considera una exiliada forzosa.

El caso de Mapi es el perfecto ejemplo de fracaso de nuestro sistema, cuando un profesional perfectamente capacitado y altamente cualificado se ha de marchar de España en busca de trabajo. Pero hoy Mapi no es noticia por su trabajo en la Secretaria de Educación Superior, Ciencia y Tecnología como analista de transferencia de tecnología, hoy Mapi es noticia por la terrible actualidad que acontece desde hace una semana: ser testigo del terremoto en Ecuador.

Estaba en casa cuando ocurrió el terremoto, en un principio pensó que estaba sufriendo un mareo o una bajada de tensión pero a los pocos segundos se dio cuenta de que se trababa de un seísmo. La casa comenzó a mecerse, los árboles de la calle se movían de un lado a otro, todo temblaba... Decidió salir de su habitación y reunirse con sus compañeros del piso que comparten y salieron juntos a la calle por temor a que hubiese algún desprendimiento. En la calle, vecinos de todo el barrio estaban reunidos, familias enteras con niños asustados, ancianos... Parece que así el temor se vive mejor. Mapi tiene la sensación que esta vez el terremoto duró mucho, o por lo menos esa fue la percepción colectiva que tuvieron todos. Ella ya había sentido otros temblores en Ecuador pero nunca tan largo ni tan intenso, y eso que duró alrededor de un minuto. Eso sí, ha sido intenso, un 7'8 grados.

El terremoto tuvo lugar el sábado pasado a las 7 de la tarde (hora local) y al principio ella no dimensionó la magnitud real del seísmo. No fue hasta el día siguiente cuando empezó a ser consciente de la devastadora situación. En Quito, donde ella vive, todo quedó en un susto, pero las imágenes que llegan de Pedernales y alrededores son terribles. Mapi asegura que la gente lo ha perdido todo, el número de desaparecidos es muy elevado, las redes de suministro de agua y luz están destrozadas...parece todo una pesadilla. Ecuador es un país sencillo y, según ella, va a costar mucho tiempo reconstruir todo, obviamente lo peor es el elevado número de víctimas mortales, un número que no se ha cerrado pues todavía hay unos 1.700 desaparecidos. Cabe destacar la solidaridad de la gente, todo el mundo se ha volcado con la donación de enseres, víveres, mantas, etc. Pero la situación es de profunda tristeza en el país y en su entorno ya que todos conocen a alguien afectado directa o indirectamente por la catástrofe, en el trabajo, en el vecindario, en su círculo de amigos...

Tal y como asegura la trabajadora social María Pía Samper se ha hecho todo lo humanamente posible, pero la magnitud ha sido tan grande que resulta imposible ofrecer una solución 100% efectiva y eficiente. Las comunicaciones se cortaron totalmente, las vías de acceso han resultado muy dañadas, hay poblaciones de muy difícil acceso...gestionar un caos así resulta casi imposible. Los medios de comunicación están haciendo una buena cobertura y se están basando en fuentes oficiales, por lo general. Lo peor son algunos rumores que se extienden por las redes sociales, que son falsos y absolutamente sensacionalistas.

Ayuda desde España

En este momento se siguen priorizando los esfuerzos en las tareas de rescate, pero cada vez es más difícil encontrar supervivientes. Paralelamente hay que atender las necesidades básicas de las personas afectadas (comida, alojamiento, etc) y atención médica de los heridos. Se sigue necesitando ayuda. Desde España, la mejor manera de ayudar es colaborando en las cuentas bancarias habilitadas, desde las cuales se está canalizando la ayuda en función de las necesidades. Son dos las instituciones que están liderando el proceso, en sus páginas web se puede encontrar información de las mismas:

En Valencia la Coordinadora Valenciana de ONGD' s muestran nuestra solidaridad y apoyo al pueblo ecuatoriano y a todas las personas afectadas por el terremoto y una vez más ha desplegado toda su red de organizaciones para trabajar unidos y mejor. En su página web podemos encontrar como en anteriores ocasiones, un especial informativo con las informaciones de ONGD, entidades y medios de comunicación sobre la emergencia humanitaria y un listado de las ONGD que trabajan en Ecuador y de cómo colaborar. 

Estas catástrofes nos movilizan a todos. Estas catástrofes no dan tiempo a pensar. No dan tiempo a cuestionar el trabajo de profesionales ante este tipo de emergencias, ante este tipo de desgracias de la naturaleza contra las que uno no puede luchar. En este tipo de catástrofes uno sólo puede ayudar. Ayudar a través de los mecanismos que se establecen para ello, porque en la unión está la fuerza. Porque ayudar de manera dispersa con estas desgracias no surte el efecto esperado. Por ello existen unos mecanismo de actuación para que todas las organizaciones se organice y trabajen de manera conjunta y coordinada. Organizaciones con la solvencia y la profesionalidad necesaria para enfrentarse a una desgracia de tal calibre. Aquí las grandes organizaciones tiene un papel importantísimo de trabajo coordinado con las pequeñas. Todas tienen su misión y su tarea. Todas trabajan en este momento por Ecuador. Todas son Ecuador. Todos somos Ecuador.

La semana que viene... más.

Noticias relacionadas