análisis vp - los socios mayoritarios del botànic maniobran para ampliar su espacio electoral

Tú a Boston y yo a California: Puig busca el centro mientras Compromís va a por los votos de Podem

10/11/2022 - 

VALÈNCIA. A menos de siete meses de las elecciones locales y posiblemente autonómicas -se prevé que ambas se celebren el 28 de mayo-, los partidos políticos con aspiraciones relevantes en la Comunitat Valenciana depuran sus estrategias para tratar de rentabilizar sus posiciones políticas lo máximo posible en la próxima visita a las urnas.

En las últimas semanas, el presidente de la Generalitat y líder del PSPV, Ximo Puig, ha tomado la iniciativa con una serie de decisiones que, al margen de la idoneidad -o no- de las mismas, tienen también un claro objetivo electoralista. Más aún, cuando algunas de ellas parecen ser un guiño a votantes conservadores o de centro, lo que confirma una de las tendencias del jefe del Consell durante esta legislatura: su deseo de ensanchar el respaldo al PSPV al margen del electorado netamente progresista. 

De hecho, Puig ya propició a finales de 2020 un acercamiento con el entonces líder de Ciudadanos, Toni Cantó, para negociar un apoyo de la formación 'naranja' en los presupuestos, algo que molestó a sus socios en el Botànic, Compromís y Unides Podem, y que finalmente no llegó a materializarse.

No obstante, el jefe del Consell parece decidido a insistir en ampliar sus posibles votantes en la recta final de la legislatura. Al margen de su especial atención a las empresas y sectores productivos, el anuncio de una bajada de impuestos a principios de septiembre permitió a Puig el manejo de la agenda política con una medida cuya defensa ha sido característica en el PPCV y en Ciudadanos. Pese a que, finalmente, sus socios en el Botànic le obligaron a retoques respecto a las rentas altas, el presidente de la Generalitat logró su objetivo de marcar durante varias semanas el paso en una cuestión que incluso terminó por ser un debate nacional.

Ahora, tal y como avanzó Valencia Plaza, Puig ha puesto sobre la mesa la bonificación del 99% en el Impuesto de Sucesiones para la transmisión de todas las empresas familiares y no solo de las que facturan menos de 10 millones de euros, algo que había prometido a los empresarios en 2019 y que no había cumplido por la oposición de sus socios de Gobierno, Compromís y Unides Podem. En esta ocasión, el presidente de la Generalitat parece decidido a sacarla adelante vía enmienda en la Ley de Presupuestos o en la Ley de Acompañamiento aunque sea con el apoyo de otras fuerzas políticas como PP, Ciudadanos y Vox. Sin duda, otro guiño a un posible votante alejado, a priori, del Botànic.

Ciudadanos, objeto de deseo

En este sentido, cabe recordar que en las elecciones autonómicas de 2019, Ciudadanos logró convertirse en la tercera fuerza más votada en Les Corts con 17 escaños y más de 470.000 papeletas. Ahora, en plena descomposición del partido -casi todos los sondeos les dejan fuera de la cámara-, la principal aspiración del PP y de Vox es hacerse con este enorme pastel electoral. 

Ahora bien, todo indica que Puig también quiere jugar a ocupar parte de ese espacio; el del votante más centrado de Ciudadanos que no esté cómodo apoyando a partidos claramente conservadores y que pueda confiar en él como un líder preocupado por la economía. Sobre esta cuestión, fuentes socialistas apuntaron a este diario que en los distintos análisis electorales realizados en los últimos meses, existe todavía una importante bolsa de votante de Ciudadanos que estaría indecisa respecto a la papeleta a elegir en 2023.

Una visión que no comparten en la cúpula de Compromís, desde donde se oponen a estas medidas al considerarlas "trilerismo político". Es más, opinan que, en líneas generales, tampoco le servirán a los socialistas para atraer a los votantes de Ciudadanos. "Es una hipótesis fallida", comentaba este martes un dirigente de la coalición a este diario.


Es por ello que desde esta formación también están aprovechando estos pasos de Puig para mostrar públicamente su oposición y así marcar territorio en el bloque progresista. De hecho, la portavoz en Les Corts, Papi Robles, preguntará al presidente este jueves en la sesión de control por su intención de bajar el citado Impuesto de Sucesiones, por lo que se presume una intervención crítica. Una manera de apuntalar a su votante pero también de abrir posibilidades para sumar simpatías, tanto de electores decepcionados con los socialistas como de Unides Podem. 

Precisamente Compromís tiene en esa confluencia sus ojos puestos desde hace tiempo. Pese a los intentos de posible alianza de Podem y de Esquerra Unida, la coalición valencianista apunta a viajar sola en las elecciones autonómicas y para ello confía en su mayor potencia de fuego municipal, así como en su mejor visibilidad mediática en la Comunitat para atraer a parte de este electorado.

A ello hay que añadir que la plataforma Sumar de Yolanda Díaz parece descartar su irrupción en las autonómicas. Con la marejada evidente entre la vicepresidenta del Gobierno y el exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, el camino para Compromís queda despejado de cara a tratar de fagocitar al menos una parte del electorado de Unidas Podem.

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