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'Adiós, dueño mío', en el teatre talía

Un aquelarre liderado por Magüi Mira saca del olvido un texto perseguido en el Siglo de Oro

18/01/2023 - 

VALÈNCIA. Era el Siglo de Oro en España y, Lope de Vega o Calderón de la Barca aparte, también hay textos a los que dar luz para contar que los problemas y las posibles soluciones de ahora tienen en realidad cientos de años de edad. Ahí estaba, por ejemplo, María de Zayas, escritora y pensadora feminista, que ya en el siglo XVII generó pensamiento crítico para denunciar que los problemas que se generaban entre las mujeres era en realidad fruto de dinámicas patriarcales.

Lo hizo a través de varias novelas, entre las que destacan sus Novelas amorosas y ejemplares (que fueron rescatadas del olvido en el siglo XIX gracias a figuras como las de Emilia Pardo Bazán), pero también con su única obra de teatro, Adiós, dueño mío o la traición de la amistad, que ahora renace con la adaptación de Magüi Mira.

En 2023 lo hace sin tener que alterar tanto como parecería. Al igual que entonces, la obra es un canto a la sororidad como manera de aplacar los caprichos amorosos de los hombres y poder dar cabida al deseo femenino. Un deseo que entonces, y ahora, también marca una diferencia de género. Magüi Mira sí se ha desecho de la segunda parte del título, y así, Adiós, dueño mío, vuelve al Teatro Talía tras haberse visto en Almagro, Madrid y otras tantas ciudades de todo el Estado. 

La obra reúne a un elenco valenciano (Marta Calabuig, Pilu Fontán, Rosana Martínez, Laura Valero y Silvia Valero), que, capitaneadas por Mira, que también se ha encargado de la adaptación, forman una especie de aquelarre en la que interpretan tanto los personajes femeninos como masculinos en una comedia divertida, desenfadada, y crítica con los donjuanes y el resto del catálogo caballeresco de aquella época, que no se ha destruido sino transformado en la actualidad. Eso sí, han querido mantener el texto clásico y la cadencia de su prosa.

Un “sarao”

María de Zayas quiso hacer un canto, hace casi 400 años, al deseo femenino como un lugar reprimido que debía dejar de estarlo. También demostrar que las zancadillas entre mujeres estaban provocadas por los juegos de los hombres caprichosos. Y lo quiso hacer a través de una comedia, de un “sarao”. En Adiós, dueño mío, la crítica social está presente entre bailes y gags.

Pero también había una línea roja siempre presente: “Magüi Mira tenía siempre muy en cuenta que no quería que la interpretación de los personajes masculinos fuera una caricatura”, resaltaba en la rueda de prensa de presentación Silvia Valero. En ese reto se encuentran las tres actrices que hacen a estos personajes, en divertirse sin burlarse. La obra, con final feliz para ellas y amargo para ellos, quiere ser maniquea pero “no faltarle el respeto a nadie”.

Eso sí, se podrán ver escenas que servirán al público para ver todo lo que avanzó María de Zayas en su texto la sociedad que vendría. Quiso normalizar una escena en la que dos mujeres se besaban o escenas de sexo donde ellas llevan el timón. Eso le costó que la obra fuera censurada por la Inquisición, aunque sí se llegó a representar antes. Magüi Mira ha querido, además de eliminar la traición del título, hacerla más sorora para adaptarla a los nuevos tiempos y eliminar a los interpretes hombres porque, en el propio gesto de cinco mujeres habitando todo el tiempo el escenario, transformándose y no necesitando a nadie más, hay una poderosa demostración.

Precisamente sobre cómo han adoptado esos personajes, Silvia Valero destacaba que “me ha sorprendido el hecho de que, haciendo el personaje, me he divertido con lo que ocurría, y eso me hace pensar en que le ocurre igual en la actualidad a los hombres”. También explicó ayer que “para convertirme en hombre probamos varias cosas, pero al final solo bastaba un cambio de chaquetas y una corporalidad nueva”, referida a la postura y la compostura.

Una apuesta inédita en la programación regular valenciana

Rosana Martínez insistía ayer en la rueda de prensa en la importancia de que una apuesta como Adiós, dueño mío se pueda disfrutar en la programación regular en la ciudad: “En València, si no vienen de fuera, no se programa teatro clásico. Tenemos que esperar que venga el CDN o haya un evento especial para poder ver propuestas como estas. Por eso es tan importante la apuesta de Enrique Fayos [productor de la obra] en programar esta apuesta valenciana”.

Magüi Mira, que en 2022 recibió Medalla al Mèrit Cultural de la Generalitat, ha adaptado y dirigido varios textos de teatro clásico a lo largo de su carrera. Penélope, una reinterpretación en clave femenina de La Odisea, ha sido uno de sus últimos trabajos.

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