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recurrió a la titulización a mediados de los 90

Un bróker llamado David Bowie a través de los pioneros 'celebrity bonds'

Fue la primera celebridad en recurrir a la titulización, vendiendo los derechos (royalties) derivados de 25 álbumes grabados antes de 1990 a través de una emisión de bonos llamados 'Bowie bonds'

19/01/2016 - 

VALENCIA. A mediados de la década de los noventa, David Bowie recurrió a un mecanismo de conversión financiero conocido como titulización. Para ello, y con la ayuda del conocido banquero de Wall Street David Pullman, vendió los derechos (royalties) derivados de 25 álbumes grabados antes de 1990 a través de una emisión de bonos titulizados a diez años de vencimiento -bautizados como 'Bowie bonds'-, que fueron adquiridos por la aseguradora Prudential.

Los bonos ofrecían una rentabilidad anual del 7,9% y el reciente fallecido músico se embolsó 55 millones de dólares; mientras llegaron a estar 'rateados' -tener 'rating' en la jerga financiera- por Moody's, que no tardó mucho en dejar a las puertas del 'bono basura' ante la llegada de internet y con ello de la música online.

Con los 'Bowie bonds' veían la luz los 'celebrity bonds', dado que posteriormente otras celebridades del panorama musical como Sting -exlíder The Police-, el escocés Rod Stewart y la banda de rock Iron Maiden también recurrieron a esta mecanismo de "convertir determinados activos, generalmente préstamos, en valores negociables en el mercado", tal y como define titulizar el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

Las titulizaciones y las subprime

Aunque para muchos expertos la titulización es una fuente de financiación y de optimización de recursos propios, también hay que tener en cuenta que esconde los riesgos propios del activo que se titulice por cuanto cambian de manos rápidamente y tan pronto están en una parte del mundo como en la otra. Por ejemplo, los préstamos hipotecarios.

De ahí que la titulización fuera tachada como la gran culpable de la última crisis, dado que muchas subprime -hipotecas basura'- se convirtieron en activos financieros, lo que significa que las entidades se fueron pasando unas a otras los riesgos inherentes de estas titulizaciones ‘infectadas’ y acabaron contaminando a todo el sistema.

La titulización nació en Estados Unidos en la década de los 70 como consecuencia de la necesidad de las entidades financieras de reducir costes para obtener fondos. A mediados de los 80 los bancos ingleses importaron la idea; mientras que en España la Ley 19/1992, de 7 de julio, sobre régimen de sociedades y fondos de titulización hipotecaria dio el pistoletazo de salida.

Seis años después se amplió el rango de acción de la titulización a otros activos diferentes a los hipotecarios. Por ejemplo, las eléctricas utilizaron esta fía de financiación para hacer frente a la moratoria nuclear a mediados de los años noventa.

El Arsenal y el Racing de Santander

Los equipos de fútbol también encontraron en algún momento en la titulización una vía de financiación. Así, el Arsenal inglés y el Racing de Santander cedieron a sus respectivos fondos de titulización las recaudaciones futuras que se iban a realizar en sus campos en sus años venideros. El Arsenal encontró la liquidez necesaria para construir su nuevo y flamante estadio; mientras que al equipo cántabro le permitió más dinero para paliar su deuda y hacer nuevos fichajes... aunque a la postre de poco le sirvió.

A mediados del año 2002, DreamWorks, la productora del célebre director de cine estadounidense Steven Spielberg, descubrió en la titulización una nueva forma de financiación a través de la recaudación de sus películas. Además, ello le permitió también captar recursos para acometer su salida a bolsa.

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