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EL PP EXIGE NUEVOS USOS PARA EL EDIFICIO

Una nueva vida para el Luis Vives: proponen convertirlo en un centro Erasmus

El Colegio Mayor, situado en la zona de Facultats, permanecía cerrado a cal y canto. Ahora un grupo de okupas ha decidido abrir sus puertas, y de paso el debate, sobre si su inutilización está realmente justificada. Los usos universitarios que podría tener la emblemática edificación son múltiples 

12/05/2017 - 

VALÈNCIA. El número 23 de la avenida Blasco Ibáñez alberga un edificio singular. Ideado por Javier Goerlich Lleó, arquitecto de gran influencia a principios del siglo pasado; reconocido como Bien Protegido de Relevancia Local en la ciudad; incluido en el Docomomo, registro que aglutina las muestras del Movimiento Moderno en València. Empleado como residencia de estudiantes, hasta que en 2012 tuvo que ser clausurado por el mal estado de las instalaciones. Y ahora asaltado por una veintena de ‘okupas’ que han logrado acceder a su interior tras varias intentonas de diferente intensidad.

El dudoso devenir de un edificio con carácter histórico ha preocupado a todos. Si bien la titularidad del mismo recae en la Universitat de València (UV), y por ende, también en la Administración autonómica, es uno de esos casos en los que la responsabilidad sobre el patrimonio se reparte. Tanto es así que no han tardado en aparecer voces por doquier que culpan del asalto ‘okupa’ al abandono y estado de deterioro en el que está la finca.

La Asociación Cultural Constantí Llombart fue la primera en alzar la voz para lamentar que ocurriese “lo inevitable”. “Es lo que pasa cuando se abandona, dejando a su suerte, un edificio que no se tenía ni se debía haber cerrado”, argumentaban, y añadía: “Ya advertimos que se corría el riesgo de okupación con este edificio, joya del racionalismo valenciano”.

De hecho, no parece claro que existan los daños estructurales que se alegan para mantenerlo clausurado, o al menos eso apunta la rumorología popular. La tesis ha sido defendida en varias ocasiones por la Fundación Goerlich, quien ha reclamado varias veces estudios "rigurosos e independientes" para dirimirlo. La UV siempre se ha mostrado contundente en la respuesta. “Dos informes independientes y externos, así como un informe de la propia unidad técnica identificaron la patología estructural”, responde.

La Universitat se defiende de las acusaciones de descuido, insistiendo en que ellos siempre tuvieron en mente una solución para el mismo y aseguran haber trabajo en el análisis de diferentes alternativas que permitieran rehabilitar el edificio. “ Pero en un contexto de profunda crisis económica, financiera y fiscal que ha limitado seriamente la capacidad inversora de los presupuestos de la UV”, excusan. Por ende, remiten al problema de financiación para justificar la lentitud en la rehabilitación, aunque aseguran que está “en desarrollo”.

Bandera universitaria

Este jueves, el PPCV, exigía “una solución urgente por parte de la Generalitat para poner en valor un edificio histórico que debe ser rehabilitado a fin de evitar su progresiva degradación”. Así lo manifestaba Juan Carlos Caballero, portavoz de Juventud del Grupo Parlamentario Popular en Les Corts, quien apuntaba en dirección al propio conseller de Educación y Cultura, Vicent Marzà, y la UV. De hecho, anunciaba la presentación de una proposición no de ley en Les Corts donde instaba a la reapertura “concibiéndolo también como un gran centro cultural de referencia para la sociedad”.

“Lo que pedimos es dignificar el edificio, una institución que durante muchos años ha albergado a jóvenes de otras generaciones, y que ahora puede seguir haciéndolo. Que sea un motor de capital humano”, afirma Caballero. "Ya sea un centro para la recepción de estudiantes de Erasmus o un polo de atracción de talento internacional, la idea no deja de ser la misma: hacer algo con el Vives", insistía. Esto es, no solo apostar por su uso original, que es el de residencia educativa, sino convertirlo en una bandera de vida universitaria.

La UV, por su parte, hace hincapié en su papel “vertebrador de València desde diferentes vertientes, incluyendo la urbanística” e insisten en que, como gestores de un buen número de edificios singulares, han sabido “preservar el legado histórico”.

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