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VALÈNCIA A TOTA VIROLLA

València de hangares y almacenes: triple recuperación en l’Eixample

Un trayecto con 3 paradas que visibilizan un doble reinvención: la de l'Eixample como área de latido y la de los grandes almacenes vacíos

8/12/2018 - 

VALÈNCIA. Ya están aquí de nuevo los pelmas con que si las nuevas ideas en los edificios viejos y con la València que se recupera a partir de paredes vetustas. Y sí, ya estamos. Porque justo en el mismo año, un multiejemplo de la tectónica de placas urbanas situando a l’Eixample como área de latido y a sus enormes y abandonadas superficies de almacenamiento como nuevos destinos a partir de los cuales generar usos prometedores. 

Al igual que hay una parte de la ciudad que se nos escapa como agua entre las manos -esa urbe de máxima representatividad entre Plaza del Ayuntamiento y la Reina- dedicada a mirar de puertas para afuera, hay otra de movimiento centrípeto que sigue marcando la dirección que ha tomado espontáneamente la València más local.

Si a la vera del mar puntales como el Tinglado 2 regresan para ejercer la función de plaza pública, en el entallado distrito alrededor de l’Eixample el silencio ya tiene quien le escuche.

Ese silencio atronador de las superficies generosas que quedaron paralizadas. Ese silencio denso y brumoso cuando nada hay a través de mucho espacio. Sucedía en la calle Burriana 30. Y en Mestre Racional 11. Y en Almirante Cadarso 26. Apenas los 3 vértices de un triángulo cercano. Tan solo unos meses de distancia. Pero una misma inclinación.

Los hangares y los almacenes han regresado y son nuestros nuevos espacios icónicos favoritos. Se benefician, de paso, de la mancha de aceite de Russafa, tomando distancia del colapso, guardando cercanía, promoviendo nuevas maneras. En alguno de estos tres espacios que se amplían a continuación podrá usted escuchar una de las frases más odiosas que existen: “si esto parece Berlín…”. Como si todavía estuviéramos en esas, queriendo 'parecernos a'.

Merkato. Foto: KIKE TABERNER.

Merkato, el hangar de avionetas

Mestre Racional 11, València. Un inmenso restaurante de la familia de Al Tún Tún y Valen&Cia. La apuesta por el más difícil todavía. La amplitud y la mirada a granel. Por eso abrió recientemente el espacio gastronómico Merkato en un enclave que prometía un viaje a otro tiempo, el de la historia del mismo emplazamiento. Un hangar en pleno patio interior de una manzana de edificios. Sorpresas te da la vida, sorpresas te da l’Eixample. Allí reposaban las avionetas tras recorrer València. El guiño al vuelo se reedita con los ventiladores gigantes recordando las hélices.

Qué espacio masivo. Como haber alcanzado un territorio ignoto. La conquista de destinos jamás conocidos.

Estos 1.000 metros cuadrados también tuvieron otra finalidad: resguardar grandes bobinas de papel. Una esencia papelera sobre la que la gerencia brinda un guiño en el papel para envolver los productos. Miras hacia arriba, por encima de las mesas, y todavía parece sentirse el silencio de cuando las avionetas, de cuando las bobinas.

Wayco Russafa, en la antigua imprenta 

Almirante Cadarso 26. La principal terminal de coworking en València se ha ido ensanchando desde su primera sede en Gobernador Viejo hasta su nuevo emplazamiento desde esta temporada, en Almirante Cadarso, aprovechando el ‘efecto industrial’. Un quebradero de espacios de trabajo, tan diáfano como complejo, tal que una colmena repleta de orificios. Donde la luz y los murales pintados componen el pantone laboral de un nuevo tiempo.

Todo esto era imprenta. Las robustas máquinas dieron paso, tras una rehabilitación que abrió la luz a todo trapo, a un edificio bien profundo para espacio compartido, salas de reuniones, aulas, cafetería y terraza interior. Hace unas semanas todavía tomaban más metros cuadrados, ampliando en 1600m2 tras la adquisición de los cines Goya.

La flexibilidad debía ser la virtud imperiosa. Así se refería su arquitecto José Costa cuando planeó la reconversión de la vieja imprenta: “Intentar predecir el funcionamiento ideal y la evolución en el tiempo de un espacio de 800 m2 de coworking y actividades culturales es cuanto menos optimista. Un espacio así debe ir (y lo hará, lo hayamos previsto o no) ajustando y modificando la manera de vivirlo”.

Wayko. Foto: KIKE TABERNER.

Ruzafa Gallery, almacén de la fontanería

Calle Burriana 30. Los responsables de Ruzafa Fashion Week (qué simbólico su paso hacia esta otra orilla, en l’Eixample) buscaban un recambio tras dejar su fuerte en Pedro III El Grande. Cuando, tras pasar y pasar por este portal discreto de Burriana 30, terminaron accediendo, el wow y la sorpresa se dieron cita.

Un zaguán que apenas da pistas sobre lo que deparará después: una nave inmensa que recordará a un taller gigante para artistas, aunque su viejo uso era otro. Aquí se almacenaba material para fontanería, antes, claro, de una revalorización que cualifica su resonancia, su regusto industrial, para convertirlo en el paisaje predilecto para los hábitos urbanos. 

Ruzafa Gallery. Foto: KIKE TABERNER.

Es la nueva casa de Ruzafa Fashion Week, la enseña que genera eventos de moda periódicamente. En una de sus primeras funciones se hizo escenario para la acción de la marca San Miguel, incluyendo las representaciones teatrales de Mariam Hernández, Jorge Pobes y Javier Pereira.

Hay una tonificación al otear el horizonte. La importancia capital de dignificar los viejos espacios. Levantando el vuelo.

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