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tribuna libre / OPINIÓN

València: flores, luz, amor y paro

6/03/2020 - 

València es la tierra de las flores, de la luz y del amor. La ciudad cuenta con el mayor puerto del Mediterráneo occidental, una arquitectura vanguardista, una cultura alegremente vibrante y una sociedad abierta. Es capaz de organizar cada año un maratón que se ha convertido en uno de los eventos atléticos con mayor impacto económico de España, pero también destaca en otros aspectos fundamentales. Tiene playa y dos equipos de fútbol en primera división, y ninguna otra ciudad del país la supera en esto, como todo el mundo sabe. Y, como quizás sea menos conocido, dos universidades entre las 500 primeras del mundo según el ranking de Shanghái y tampoco ninguna otra ciudad española la supera en esto. Bueno, solo una y por los pelos. Será por lo primero, será por esto último, pero València es uno de los principales polos de atracción de estudiantes Erasmus a nivel europeo. Y también están las Fallas y la paella, claro. 

Y sin embargo… Sin embargo, la tasa de paro de la ciudad, tras siete años de recuperación económica, todavía sigue situada en el 13,5% y por encima del 20% en el caso de los jóvenes entre 16 y 24 años. Prácticamente la mitad de todo ese paro (el 49,3%) corresponde a los grupos de trabajadores de los servicios de restauración, personales, protección y vendedores, o al de ocupaciones elementales. No hace falta ser economista, aunque algo ayuda, para pensar que la orientación de los parados hacia este tipo de ocupaciones, con menores requerimientos formativos, es una señal de carencias en ese ámbito y de la limitada empleabilidad de una parte importante de los desempleados de la ciudad.

Y sí, prácticamente la mitad de los parados de la ciudad (48,6%) ni siquiera han completado con éxito los estudios obligatorios y casi dos de cada tres (64,9%) carecen de estudios postobligatorios de cualquier tipo, mientras que apenas el 13,5% tiene estudios universitarios. No hace falta ser economista, aunque algo ayuda, para suponer que la formación pueda ser un factor clave para tener empleo y que los colectivos que carecen de ella, o solo la poseen a un nivel muy básico, padecerán problemas más agudos de falta de empleabilidad y desempleo. 

Cuando se tienen datos y un paquete econométrico, ser economista permite afinar algo más y estimar los efectos de la formación sobre la inserción laboral controlando por otras características de los individuos*. ¿Qué decir en ese caso sobre València? ¿Que alguien con estudios universitarios tendría 19 puntos más de probabilidad de estar ocupado que otra persona con las mismas características, pero solo con la ESO?  ¿Que alguien con estudios universitarios tendría 30 puntos más de probabilidad de emplearse en una ocupación cualificada que otra persona con las mismas características, pero solo con la ESO? ¿Que alguien con estudios universitarios cobraría un 70% más que otra persona con las mismas características, pero solo con la ESO?

La formación no lo soluciona todo, ni garantiza siempre un buen empleo y a veces ni tan siquiera un empleo, sobre todo en España, pero ayuda. La formación es clave para la empleabilidad, pero ha de concretarse en competencias efectivas y relevantes para la inserción laboral. Competencias que el sistema educativo no siempre ofrece o no suficientemente. El creciente énfasis en las prácticas en empresas, la internacionalización de los estudios y las competencias transversales debería ayudar, como también la cada vez mayor preocupación por parte de los centros educativos por la empleabilidad de sus estudiantes, el impulso de la FP Dual o el fomento del emprendimiento. Y sí, no todo es formación: la estructura productiva y de ocupaciones de la ciudad está todavía alejada del patrón de las economías más avanzadas de nuestro entorno y el tamaño de las empresas es, en general, menor. Sin duda pueden existir carencias en la dotación de otros tipos de capital además del humano, así como factores diversos que limiten el atractivo de València para atraer inversiones. También hay que trabajar y mejorar en esos aspectos, por supuesto. Y sin embargo… Sin embargo, la formación, aunque no lo sea todo, ayuda.

Lorenzo Serrano es investigador del Ivie y catedrático de la Universitat de València

*La empleabilidad de la población en la Ciudad de València. En Cervera, A. y J.M. Pastor (coords.): Investigaciones clave en la transformación del modelo económico valenciano. València: Publicacions de la Universitat de València, pp. 73-93

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