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Valencia y Barcelona, a por la supremacía cuántica

5/05/2022 - 

Durante unos días, a finales de junio, Valencia y Barcelona se convertirán en el epicentro mundial de las tecnologías cuánticas. Cuántas veces se usa esta expresión de forma sobreactuada e incierta, penosamente localista, pero esta vez se puede decir con todas las de la ley. Probablemente por eso apenas se está oyendo hablar de ello fuera de los foros especializados.

Es impresionante el elenco de figuras que se reunirán en torno al evento “Frontiers in Quantum Materials and Devices”, que albergará el Veles e Vents, y los confirmados para la “Quantum Matter International Conference”, que se celebrará en el AXA Convention Center de la Avinguda Diagonal catalana. Pero de las dos citas, si tuviera elegir, me quedaría con la valenciana.

Y no es fácil elegir, por cierto. Hay un factor que lo decanta todo: el investigador Pablo Jarillo-Herrero, nacido en Valencia en 1976, un referente de la investigación mundial, alguien que suma reconocimientos internacionales (los dos últimos en Israel y Suecia) y para quien la Sociedad Física Americana tuvo que habilitar el hall de un centro de congresos en Los Angeles (EEUU) porque en el auditorio central no cabían los cientos de personas querían escucharle hablar del ‘ángulo mágico’, la ingeniosa forma con la que su equipo había conseguido que una bicapa de grafeno pasara de ser aislante a superconductor de electricidad.

El MIT ha dado a uno de sus laboratorios el nombre de Pablo Jarillo, consagrado ya como punta de lanza global en el ámbito del grafeno. Su equipo marca el paso ahora también en la búsqueda de los materiales cuánticos, una de las carreras de conocimiento más apasionantes de la actualidad. “Ofrecen enfoques radicalmente nuevos para la electrónica y la fotónica, pero sus características y las técnicas para fabricar dispositivos y sistemas interconectados son en gran parte desconocidas”, dice la información del evento que preside el investigador valenciano.

Los avances que se consigan durante los próximos 3-5 años en este campo de investigación moverán cientos de miles de millones de euros de inversión en todos los sectores a nivel mundial a lo largo de las próximas décadas. De modo que no, no se trata de un encuentro de mentes brillantes para divagar acerca de cosas que sólo comprenden ellos. Estamos hablando de la materia de la que estará hecho el futuro.

El desafío consiste en encontrar los materiales cuánticos que satisfagan las necesidades de la industria tecnológica de la manera más eficiente y, en la medida posible, que no se repitan los errores del ciclo tecnológico anterior. Es decir, que no tengamos que depender de materias primas escasas o concentradas geográficamente en áreas que puedan provocar desequilibrios estratégicos.

Bravo por Efrén Navarro-Moratalla, del Instituto de Ciencia Molecular de la Universitat de València, que ejerce de organizador local de un evento en el que intervendrán investigadores de las Universidades de Berkeley, el MIT, Harvard, Stanford, Cornell, Columbia, Princeton y Texas, del Weizmann Institute of Science y del ICFO (Instituto de Ciencias Fotónicas) e IMDEA Nanoscience como representación española.

Nada que objetar al elenco de participantes en Barcelona. Se reunirán con un enfoque algo distinto. Hablarán de materiales cuánticos emergentes y nuevas generaciones de protocolos de comunicación, detección y simulación cuántica. Se situarán más en la frontera entre la información cuántica y la materia cuántica, “dos componentes de tratamientos revolucionarios de la información”, según explica el evento.

El momento actual es absolutamente único. Un enorme volumen de inversión, probablemente el mayor de la historia, está esperando a que se despejen todas las incertidumbres que están paralizando a la economía mundial, que son muchas en efecto. ¿Dónde estaremos nosotros cuando todo ese dinero se active y empiece a buscar oportunidades y territorios por los que apostar? ¿Estaremos en el lugar de las ideas, con esos electrones convertidos en moléculas que propone el presidente de la Unión Química Internacional e investigador de la Universidad de Alicante, Javier García, o con el grafeno y esos materiales cuánticos de los que dependerá la economía digital, que abandera el físico Jarillo-Herrero? ¿O estaremos guardando el suelo y la gastronomía para que los dueños de las ideas disfruten y estén cómodos contratándonos servicios?

Jarillo-Herrero ha apostado por Valencia como un lugar de encuentro de la elite mundial de las tecnologías cuánticas. Probablemente (no nos engañenmos, seguro que es así) lo hace movido por sus raíces. Ese tipo de suerte, de golpes de la fortuna, como la de tener un valenciano en la vanguardia científica mundial en un campo tan estratégico para el futuro, son las que debe aprovechar un territorio, porque no se dan todos los días. Si no somos capaces de movilizar todos nuestros recursos para sacar partido y tender puentes con los centros de conocimiento mundial en un ámbito de vanguardia de ese nivel, de verdad, es que no tenemos remedio.

Ahora bien, leamos antes el manual de instrucciones. Esas figuras científicas que se han sacrificado durante años para ocupar un espacio entre la élite mundial también se cansan de que sólo nos acordemos de ellas para pedir favores, esos “a ver si nos puedes ayudar a conectar con el MIT” al final agotan. Estemos a la altura del hecho de que Valencia se visibilice como un lugar relevante en el discurso cuántico mundial.

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