MADRID (EP). Estados Unidos ha bombardeado este sábado, 3 de enero, territorio venezolano y ha capturado al presidente del país, Nicolás Maduro, en una operación militar que supone la culminación de una estrategia de escalada que comenzó hace 28 semanas con las primeras amenazas con el argumento de la lucha contra el narcotráfico, aunque sin esconder nunca que el objetivo final era un cambio de régimen.
Las advertencias procedentes de Washington pronto se vieron respaldadas con el mayor despliegue militar que se haya visto jamás en el mar Caribe, con el portaaeronaves 'USS Gerald Ford' a la cabeza, el más grande con el que cuenta la Armada estadounidense.
A nivel militar, la respuesta de Venezuela decretó la movilización de milicianos, un mecanismo por el que se arma a la población para, en caso de ataque estadounidense, pasar a "una etapa de lucha armada".
El siguiente paso en la escalada fueron los ataques contra supuestas embarcaciones utilizadas por las organizaciones de tráfico de droga. Las fuerzas militares estadounidenses han bombardeado más de 30 de estas barcas, lo que ha provocado la muerte de al menos 112 personas, según el balance norteamericano.
Estos ataques han sido muy criticados por organizaciones de derechos humanos, que denuncian que se trata de ejecuciones extrajudiciales. Uno de los ataques ha sido especialmente polémico puesto que todo apunta a que los supuestos narcotraficantes no murieron en un primer ataque y se produjo un segundo bombardeo cuando estaban heridos y a la deriva, lo que supone una violación de las leyes del mar.
Después del inicio de los ataques a embarcaciones, el Departamento de Estado norteamericano anunció la designación del Cartel de los Soles como "organización terrorista extranjera". La supuesta banda criminal ha sido acusada de apoyar a otros grupos de este tipo, como Tren de Aragua y el mexicano Cártel de Sinaloa, que amenazan "gravemente" la paz y la seguridad de Estados Unidos".
Cierre del espacio aéreo
Más tarde, Washington puso en su punto de mira el sector de la aviación civil con un aviso de seguridad emitido el 21 de noviembre en el que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) pedía a las aerolíneas "extremar la precaución" mientras se sobrevolase Venezuela por posibles problemas de interferencias y seguridad. Como resultado, varias aerolíneas suspendieron sus operaciones en el país.
Caracas respondió revocando los permisos de vuelo a Iberia, Turkish Airlines, Gol, Latam Colombia, Avianca tras expirar el plazo de 48 horas que dio para ello.
El 1 de diciembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en un mensaje publicado en su red social Truth Social que el espacio aéreo de Venezuela "permanecerá cerrado en su totalidad", un paso más después de que Trump y Maduro mantuvieran una conversación telefónica a finales de noviembre, sin los resultados para Trump.
El propio Trump confirmó la llamada con Maduro el 30 de noviembre en conversación con la prensa. "No diría que fue ni bien ni mal. Fue una llamada telefónica", dijo el magnate neoyorquino. Días después también Maduro confirmó este contacto con Trump, del que destacó su "tono de respeto". "Inclusive puedo decir que fue cordial", dijo.
Incautación de petroleros
El que parecía golpe de gracia contra Venezuela fue el propinado por Washington al sector petrolero que, según se estima, supone un 90 por ciento de los ingresos del Estado venezolano. El 10 de diciembre la Guardia Costera estadounidenses se incautó del buque 'Skipper' con petróleo venezolano en el Caribe y lo llevó a puerto estadounidense para descargarlo. Seis días después Washington anunció "el bloqueo total de petroleros que lleguen o salgan de Venezuela" y diez días después se incautó de un segundo petrolero, el 'Centuries'.
El tercer petrolero señalado por Estados Unidos es el 'Bella 1', un buque en este caso vacío que se dirigía a Venezuela para cargar crudo. Sin embargo, ante el intento de abordaje de la Guardia Costera estadounidense, el mando del buque rechazó la medida y dio media vuelta, lo que ha propiciado el inicio de una persecución de varios días en aguas del Atlántico.
Hay que tener en cuenta que Estados Unidos no reconoce formalmente a Nicolás Maduro como presidente del país puesto que considera ilegítimos los resultados oficiales de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 y apoya las denuncias de la oposición, que asegura que los comicios los ganó su candidato, Edmundo González.
Desde entonces, tanto González como la líder opositora María Corina Machado han salido del país, ésta última en las últimas semanas y con ayuda de Washington para poder viajar a Noruega para la entrega del Premio Nobel de la Paz que se le había concedido.
De hecho, sobre Maduro pesaba una recompensa de Estados Unidos 50 millones de dólares (unos 42 millones de euros) por información que condujera a su captura y había sancionado a varios altos cargos más del Gobierno venezolano.
Nicolás Maduro, cabe recordar, fue acusado formalmente en Estados Unidos por corrupción, narcotráfico y otros cargos en 2020, y el Departamento de Estado anunció una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujera a su arresto o condena. Al anunciar la captura de Maduro, el presidente Trump afirmó que se realizó en colaboración con las fuerzas del orden estadounidenses. La acusación formal se presentó en el Distrito Sur de Nueva York.