MADRID (OTR/PRESS). El Gobierno de Reino Unido ha anunciado este martes el veto al comercio con los asentamientos israelíes en territorio ocupado de Cisjordania, en respuesta al auge de la violencia de los colonos en un paso que simboliza el endurecimiento de su política hacia Israel, tras la llegada de Andy Burnham a Downing Street.
En una sesión en el Parlamento británico, el ministro de Exteriores, Ed Miliband, ha confirmado la medida adoptada por el Ejecutivo británico, con la que ha dicho querer preservar la solución de dos Estados y establecer un enfoque más estricto con la violencia de los colonos, para que, de este modo, las relaciones económicas reflejen el rechazo a la política de asentamientos.
"Hoy puedo anunciar que introduciremos una prohibición de importar productos procedentes de asentamientos ilegales en los territorios ocupados. Para ello, estableceremos un nuevo régimen integral de sanciones con las correspondientes excepciones por motivos religiosos", ha detallado.
Hay una "limpieza étnica" en Cisjordania
Como muestra del endurecimiento del tono hacia Israel, Miliband no ha dudado en usar el término "limpieza étnica" para definir lo que sucede en Cisjordania, aludiendo a que es definida por la ONU "como una política deliberada diseñada por un grupo étnico o religioso con el objetivo de expulsar, mediante medios violentos y que infunden terror, a la población civil de otro grupo étnico o religioso de determinadas zonas geográficas".
"El Gobierno británico coincide en que existe una limpieza étnica de palestinos en zonas de Cisjordania perpetrada por terroristas de los asentamientos", ha incidido, haciendo alusión a que expolíticos y exmilitares israelíes emplean el término.

- Demolición de una aldea palestina en Cisjordania por parte de Israel, denunciada el pasado 2 de septiembre.
- Foto: EFE/ ONG BTSELEM
A juicio del jefe de la diplomacia británica, el Gobierno israelí ha hecho la vista gorda ante estos episodios. "Lo que es aún peor, algunos de sus miembros han hecho declaraciones y llevado a cabo acciones en apoyo del desplazamiento forzoso de los palestinos", ha afeado.
Medidas contra empresas y personas concretas
Miliband ha afirmado que este paso permitirá medidas contra empresas y personas concretas que "proporcionen servicios como construcción, infraestructuras, financiación o bienes inmuebles para la expansión de los asentamientos".
"A quienes financien o faciliten asentamientos ilegales, quiero decirles lo siguiente: se enfrentarán a toda la fuerza de las sanciones de Reino Unido. Los asentamientos son ilegales. No deberían promoverse en nuestro país", ha concluido, para detallar posteriormente que las medidas comerciales llevarán entre seis y nueves meses para ser aplicadas.
De esta forma ha defendido este el giro en la política exterior de Londres, que supone pasar a la acción después de denunciar "durante mucho tiempo" que los asentamientos son ilegales. "Pero hemos permanecido en silencio sobre la cuestión de la legalidad de la ocupación en su conjunto", ha lamentado, recordando que tribunales internacionales han concluido que esta política israelí es "ilegal".
"Hoy marca el comienzo de un nuevo enfoque, que no solo denuncia la injusticia y el sufrimiento, sino que actúa. Y al adoptar esta postura, quiero hacer una distinción muy clara: nuestro desacuerdo no es con el pueblo de Israel, nuestro desacuerdo es con la conducta de su Gobierno", ha recalcado, afirmando que Londres se niega a ser "espectador pasivo" ante el sufrimiento de los palestinos.
El titular de Exteriores británico ha encuadrado este paso en una defensa de "la única vía hacia la paz y la seguridad" para israelíes y palestinos, recalcando que su apoyo al Estado de Israel no va en detrimento del respaldo a la creación del Estado de Palestina.
Aludiendo a su condición de judío, Miliband ha subrayado que la solución de dos Estados "se basa en la convicción explícita de que la única vía hacia la seguridad para ambos pueblos es vivir uno al lado del otro en coexistencia pacífica, con libertad, seguridad y autodeterminación".
Del mismo modo ha anunciado que la medida se toma en coordinación con Francia y Canadá que tomarán acciones similares para prohibir la importación de productos procedentes de asentamientos ilegales. Y ha recordado que estos países se suman a Países Bajos, Irlanda, Bélgica, España y Noruega, que ya han iniciado el proceso para vetar el comercio con los territorios ocupados.
Según ha detallado, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Polonia, Portugal y Suecia están también "comprometidos" a apoyar nuevas medidas en esta línea. "Esto es lo que Reino Unido puede conseguir liderando junto con otros países, y esto responde también a nuestro interés nacional fundamental. Si hay una lección que podemos extraer de las últimas décadas, es que nunca tendremos estabilidad en Oriente Próximo sin una solución de dos Estados", ha agregado.
Sanciones a colonos y exportaciones de armas
En otro anuncio, Miliband ha subrayado que Reino Unido adoptará sanciones contra otro grupo de colonos extremistas detrás de actos de violencia contra comunidades palestinas, así como una ampliación de las medidas vigentes para que permitan actuar con mayor rapidez para disuadir la expansión de los asentamientos.
Sobre la ventas de armas a Israel, ha recordado que ya hay más de 30 licencias de armas utilizadas por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Gaza "suspendidas". "Esa suspensión sigue plenamente vigente", ha indicado.
Ahora Londres ampliará el veto a todas las solicitudes de licencia para armas y otras exportaciones "que contribuyan materialmente a la ocupación". "En la práctica, es un doble cerrojo a las ventas de armas. Esto significa que la prohibición de dichas exportaciones seguirá vigente mientras persista la ocupación", ha subrayado.
Reacción de Israel
Por su parte, los líderes de Israel han reaccionado a las primeras noticias sobre el paso de Reino Unido de aplicar sanciones afirmando que se trata de "un grave error de cálculo". "Una decisión que quedará del lado equivocado de la historia y una grave injerencia en las elecciones democráticas de una nación soberana", ha afirmado el presidente de Israel, Isaac Herzog.
"No beneficiará a nadie. Perjudicará directamente, por desgracia, a los palestinos, privándoles de negocios y empleo. Y, en última instancia, socavará los intereses y la seguridad nacional de las naciones amantes de la libertad", ha señalado, recalcando que "las sanciones no son la solución" y solo lo es el "diálogo", reclamando que los gobiernos extranjeros se "alejen del callejón sin salida de las sanciones y los boicots".
El Ejecutivo que preside Benjamin Netanyahu ha ordenado, como primera medida de respuesta, el cierre del consulado de Reino Unido en Jerusalén.
Entre los miembros más ultras del Gobierno israelí, el ministro de Seguridad Interior, Itamar Ben Gvir, ya reclamó este lunes que Tel Aviv reconozca las islas Malvinas como territorio argentino ocupado por Reino Unido en represalia por el anunciado giro diplomático. Por su parte, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, pidió la expulsión del embajador británico en Israel, David Quarrey.