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El viento azota la campaña citrícola: daños por caídas y rameado elevan los destríos de fruta

En mandarinas, la variedad Ortanique es la más afectada, y en naranjas, Lane Late y Valencia Late, que están en plena recolección. También preocupan las elevadas temperaturas, que pueden adelantar la floración

  • Mandarinas caídas por el temporal.
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CASTELLÓ. La meteorología adversa no da tregua al campo valenciano y en especial a la citricultura que, inmersa en plena campaña de recolección, ha pasado de lamentar los efectos de las lluvias de finales de diciembre a verse azotada por el temporal de viento que estos días afecta prácticamente a toda la Comunitat. La borrasca Nils ha irrumpido con fuertes rachas que están dejando consecuencias en el campo. En plena segunda parte de la campaña citrícola, con unas mejores expectativas para los productores por el repunte de demanda en los mercados europeos y cotizaciones más firmes y estables, el temporal ha provocado caída de fruta y daños por rameado que amenazan con recortar la rentabilidad de muchas explotaciones.

Según explica el secretario general de la Unió Llauradora i Ramadera, Carles Peris, los efectos se han concentrado principalmente en los cítricos que se encuentran en fase de recolección. Las variedades más sensibles al viento —como la mandarina Ortanique y las naranjas Valencia Late y Lane Late— han sufrido tanto la caída directa del fruto como el denominado rameado, es decir, las marcas en la piel producidas por el golpeo de las ramas.

Aunque el rameado no afecta a la calidad interna del fruto, sí penaliza su comercialización en fresco. La consecuencia inmediata es un aumento del destrío en almacén: partidas que, por criterios estéticos, deben destinarse a industria. Según explica Peris, en un momento en que los precios para fresco se mantienen altos en esta segunda parte de campaña, la derivación a industria supone una merma significativa. Tal y como explica el responsable de la Unió, la diferencia ronda actualmente los 15 céntimos por kilo, un margen que se traduce en pérdidas directas para el agricultor.

En algunos casos, el impacto ya es notable. Hay productores que han comenzado a comunicar siniestros al seguro al superar el 20% de daños en sus cosechas, bien por caída de fruta, bien por afecciones derivadas del rameado. No obstante, el balance definitivo dependerá de la evolución del temporal, especialmente ante la previsión de rachas más intensas durante el fin de semana.

Daños por rameado en la variedad Valencia Late. -Foto: LA UNIÓ

Desde AVA-ASAJA, su delegado en Castellón, José Vicente Guinot, confirma que los cítricos son los cultivos más perjudicados, por encontrarse en plena fase de recolección. Sin embargo, la afección no es homogénea en el territorio. En la provincia de Castellón, en zonas como Almenara o Vinaròs se han comunicado daños muy significativos, con estimaciones de entre el 50% y el 60% de fruta caída al suelo. En otras comarcas, en cambio, la incidencia ha sido mucho menor y la recolección continúa con relativa normalidad. Asimismo, la cosecha de aguacate también podría haberse visto afectada por este temporal, que se produce sólo una semana después de otro episodio de fuertes lluvias y viento que azotó de manera especial la provincia de Valencia y que dejó daños también en cítricos y retrasos en las campañas de chufa y hortalizas. 

A la incertidumbre por estos daños directos se suma otro factor de preocupación, según apuntan desde AVA-ASAJA: el repunte térmico asociado al viento de poniente. Las temperaturas inusualmente altas para el mes de febrero podrían adelantar la floración de algunas variedades. Si en las próximas semanas se produjera un episodio de frío intenso o heladas, el riesgo para la próxima cosecha sería considerable, abriendo un nuevo frente de vulnerabilidad para el sector.

Todo ello se produce en un momento especialmente sensible. Tras una primera parte de campaña que no cumplió las expectativas, el arranque de la segunda fase había devuelto cierto optimismo los citricultores valencianos. Las variedades híbridas de mandarina y las naranjas tardías habían conseguido hacerse hueco en los mercados europeos, con precios al alza respecto a la anterior campaña, ofreciendo un respiro para los agricultores. La irrupción del temporal introduce ahora un nuevo elemento de intranquilidad para el sector.

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