VILA-REAL. La lucha por la viabilidad de la citricultura valenciana es una carrera de fondo que enfrenta al sector a innumerables retos entre los que está también la necesidad de una reconversión varietal para conseguir una mayor competitividad. Desarrollar nuevas variedades sin semillas, con buenas cualidades organolépticas, adaptadas al clima, resistentes a las nuevas plagas y que permitan ampliar el calendario de recolección y reducir costes al agricultor. Una tarea científica en la cual persevera a diario el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y que está dando como resultado nuevas variedades y patrones de cítricos que pueden resultar claves para la supervivencia del sector. Así quedó patente ayer en la jornada Nuevas variedades de cítricos, organizada por la Conselleria de Agricultura en colaboración con el IVIA en la que se presentaron los últimos resultados de material vegetal generado por el instituto.
Un encuentro que sirvió también para constatar la voluntad de la Conselleria que dirige Miguel Barrachina de impulsar esta reconversión no sólo a través de la promoción de la investigación de nuevas variedades sino también con una orden anual de ayudas directas a los agricultores. Así, Barrachina, quien abrió la jornada celebrada en la Estación Experimental Agraria de Vila-real junto al director del IVIA, Alejandro Tena, y el secretario autonómico de Agricultura, Vicente Tejedo, anunció una inyección anual de dos millones de euros para la reconversión varietal "dirigida sobre todo a evitar el grave problema que supone la pinyolà para nuestra producción de cítricos", indicó el conseller.
Esta estrategia se complementa con la apuesta firme por el trabajo del IVIA, cuyo presupuesto en 2025 alcanza los 20 millones de euros, y por la transferencia del conocimiento desde este centro de investigación hasta el campo. A este respecto, en la jornada también se anunció la licitación de la gestión y comercialización de cinco variedades de mandarino híbridas, desarrolladas por el IVIA, para facilitar su llegada al mercado y que podrían estar disponibles en primavera de 2027. Se trata de las variedades Vera, Alborea, Aitana y dos variedades de pomelo, que permitirían cubrir gran parte del calendario de recolección de cítricos, entre los meses de septiembre y marzo-abril. Alejandro Tena, director del IVIA, manifestó su compromiso de "seguir trabajando y presentando nuevas variedades y patrones que permitan hacer una citricultura más competitiva".

El conseller durante su visita la Estación Experimental Agraria de Vila-real.
El responsable del programa de mejora genética de cítricos del Centro de Citricultura y Producción Vegetal del IVIA, Pablo Aleza, presentó algunas de estas variedades y explicó que en la actualidad su departamento trabaja con un total de 33 selecciones de híbridos triploides de mandarino que son "potenciales nuevas variedades" que, entre sus cualidades, destacan por carecer de semillas.
En este sentido, el secretario autonómico de Agricultura señaló la pinyolà como uno de los grandes problemas para la citricultura valenciana y por ello se comprometió, ante los asistentes a la jornada, a impulsar a la mayor brevedad posible la línea de ayudas para la reconversión varietal "con el objetivo de que podamos cambiar las variedades que ahora presentan problemas de polinización cruzada por otras variedades triploides como las que desarrolla el IVIA para que los agricultores podáis seguir produciendo las mandarinas y clementinas sin pepitas".
El conseller de Agricultura, quien señaló también la necesidad del relevo generacional para garantizar el futuro del sector, remarcó que la innovación solo tiene sentido si llega al agricultor, por lo que subrayó la importancia del nuevo convenio marco que establece las bases de colaboración entre el instituto y el sector para la selección, evaluación y licitación de nuevas variedades, no solo de cítricos, sino también de otros cultivos estratégicos. El objetivo es "poner la investigación al servicio del agricultor" para generar "competitividad, rentabilidad y futuro”.
Un ejemplo es la colaboración del IVIA con entidades como la Agrupación de Viveristas de Agrios (Avasa), uno de los mayores viveros de Europa en variedades de cítricos, con más de 200, y que también trabaja en el desarrollo de nuevas variedades de la mano del IVIA. Su técnico, José Cuenca, presentó durante la jornada algunos de los materiales desarrollados en el programa de mejora genética que Avasa desarrolla desde 1996.
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