CASTELLÓ. En un contexto de bajada de la producción y de mayor competencia extracomunitaria, el sector citrícola de la Comunitat Valenciana arrancó 2026 con un retroceso en sus ventas exteriores, que fue especialmente acusado en el caso de los pequeños cítricos. Las exportaciones totales de cítricos alcanzaron en enero un total de 302.413 toneladas, frente a las 339.313 toneladas del mismo mes de 2025, lo que supone una caída del 10,9% en volumen, según las estadísticas de comercio exterior del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, correspondientes al primer mes del año.
El descenso también se trasladó al valor económico de las operaciones, aunque con menor intensidad. Las exportaciones citrícolas valencianas sumaron 378,3 millones de euros, un 3,8% menos que los 393,2 millones registrados un año antes, lo que evidencia que el mercado ha compensado parcialmente la menor oferta con precios medios más elevados.
Por productos, el comportamiento fue desigual. Las naranjas mantuvieron una evolución relativamente más estable, con 132.614 toneladas exportadas, un 8,3% menos que en enero de 2025. Su valor alcanzó los 126,8 millones de euros, con un descenso moderado del 4,2%.
El mayor ajuste se concentró en los pequeños cítricos. Las exportaciones de mandarinas descendieron hasta 28.213 toneladas, frente a las 41.226 del año anterior, lo que supone un desplome del 31,6%. En términos económicos, el retroceso fue igualmente significativo, pasando de 61,4 millones a 43,3 millones de euros, casi un 30% menos.
También las clementinas registraron una evolución negativa, con 49.130 toneladas exportadas, un 21,3% menos interanual. Su valor se situó en 68,9 millones de euros, lo que representa una caída del 10,3%.
Este comportamiento confirma que la contracción exportadora se explica principalmente por la menor salida de pequeños cítricos, segmento que en los últimos años está haciendo frente a mayores desafíos. Desde el aumento de la presión en los mercados europeos por las importaciones de terceros países hasta las mermas en la producción y un incremento de los porcentajes de destrío en almacén por los efectos de plagas, daños de la meteorología y calibres más bajos como consecuencia de menores rendimientos en cultivos envejecidos. A ello se suma el progresivo abandono de superficie cultivada, que sólo en Castellón ascendió a 400 hectáreas en 2025 y que en toda la Comunitat alcanza las 180.000 hectáreas en la última década.
Castellón replica la tendencia autonómica
La provincia de Castellón, que concentra una gran parte de la superficie citrícola de la Comunitat y que tiene en las clementinas y mandarinas su principal fortaleza productora y exportadora, siguió una evolución similar, incluso ligeramente más acusada en volumen. Las exportaciones provinciales alcanzaron 96.314 toneladas en enero, frente a las 108.670 toneladas de un año antes, lo que supone un descenso del 11,4%.
Sin embargo, el valor económico apenas retrocedió un 2%, hasta los 126,9 millones de euros, frente a los 129,5 millones de enero de 2025, reflejando también una mejora de los precios medios.
Por variedades, las naranjas sumaron 34.646 toneladas, un 11,7% menos que el año anterior, mientras que las clementinas alcanzaron 26.898 toneladas, con una caída del 19,1%.
El dato más llamativo corresponde a las mandarinas, cuyas exportaciones se redujeron hasta 4.724 toneladas, frente a las 11.856 del año anterior, lo que supone un desplome superior al 60%, muy por encima del descenso registrado a nivel autonómico.
La comparación entre volumen y valor evidencia un elemento clave: la reducción de la oferta exportable ha contribuido a sostener los precios medios. Mientras las toneladas de cítricos exportadas desde la Comunitat caen cerca del 11%, el valor total retrocede menos de cuatro puntos, lo que apunta a una cierta revalorización del producto en los mercados exteriores.
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