AGRO

Reconversión varietal y enmallado, las claves para erradicar la ‘pinyolà’ de los cítricos en 2028

El Consell ultima el acuerdo para este año que regulará la convivencia entre citricultura y apicultura. Apuesta por impedir que las nuevas plantaciones de variedades con riesgo de polinización cruzada puedan recibir ayudas

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

CASTELLÓ. La Conselleria de Agricultura ultima el nuevo acuerdo de medidas para limitar la polinización cruzada entre plantaciones de cítricos que en breve espera poder aprobar en el Pleno del Consell. Una regulación que tiene como objetivo garantizar la compatibilidad entre la actividad citrícola y la apicultura y avanzar hacia una solución estructural que permita erradicar el problema de la aparición indeseada de semillas en determinadas variedades de mandarinas y otros cítricos a causa de la polinización cruzada —conocida popularmente como pinyolà— y que desde hace décadas supone uno de los principales hándicaps comerciales para el sector. El Consell ha trasladado ya a las organizaciones agrarias sus principales propuestas a este respecto, entre las que figuran como ejes centrales el fomento de la reconversión varietal a través de una línea de ayudas y la posibilidad de obligar al enmallado de plantaciones de variedades híbridas polinizantes en época de floración. Todo ello con un objetivo claro en el horizonte: conseguir erradicar la pinyolà en 2028 y cerrar definitivamente un conflicto histórico entre citricultores y apicultores en la Comunitat Valenciana.

El planteamiento parte de la constatación de que determinadas variedades híbridas polinizantes, demandadas por el mercado y cultivadas en proximidad a otras plantaciones, favorecen la aparición de semillas y generan conflictos entre citricultores y apicultores. La Conselleria subraya que su objetivo es garantizar la compatibilidad entre ambas actividades y avanzar hacia una solución estructural que reduzca el conflicto de forma definitiva.

El problema se remonta a las décadas de 1980 y 1990, cuando la expansión de determinadas variedades híbridas de mandarino en la Comunitat Valenciana provocó un deterioro comercial en variedades hasta entonces sin semillas, al perder uno de sus principales atributos de mercado. La respuesta administrativa fue, durante años, la restricción general del asentamiento de colmenas en zonas citrícolas durante la floración, lo que generó un conflicto estructural entre citricultores y apicultores. Desde entonces, la gestión de la pinyolà ha pivotado entre limitaciones a la apicultura, ordenación varietal y, más recientemente, herramientas cartográficas y técnicas orientadas a compatibilizar ambos sectores sin comprometer la calidad del fruto.

De cara a este 2026, la propuesta que la Conselleria ha planteado a las organizaciones agrarias apuesta por impedir que las nuevas plantaciones de variedades híbridas con riesgo de polinización cruzada puedan acogerse a ayudas públicas de reconversión o de nueva implantación. En paralelo, prevé habilitar desde 2026 una línea específica de reconversión varietal para explotaciones ya existentes con variedades problemáticas, de modo que puedan sustituirse por otras no susceptibles de generar semillas.

Junto a la reconversión, el enmallado de parcelas aparece como segunda herramienta clave. La Administración se compromete a estudiar fórmulas de fomento para esta medida en plantaciones en producción, como alternativa técnica para evitar la polinización cruzada mientras se avanza en el cambio varietal. Una propuesta que no es nueva, puesto que ya durante el gobierno del Botànic, en 2022, las organizaciones agrarias plantearon una línea de incentivos para el enmallado que nunca ha llegado a implementarse. 

Las medidas de la Conselleria también contemplan la actualización permanente del mapa de riesgo —integrado ya como capa cartográfica oficial— incorporando mejoras como la consideración de barreras naturales en los cálculos, así como el mantenimiento y posible ampliación de las zonas autorizadas para asentamientos apícolas. A ello se suman obligaciones de registro y comunicación de coordenadas de colmenas y la previsión de que, si las medidas funcionan y desaparece el riesgo, el acuerdo deje de publicarse a partir de 2028.

El horizonte que maneja la Conselleria es claro: pasar de un modelo basado en restricciones temporales y distancias de seguridad a una ordenación estable del mosaico varietal citrícola que haga compatible la producción sin semillas con el retorno normalizado de la apicultura a las zonas citrícolas. Si se cumplen los plazos previstos, 2028 marcaría el punto de inflexión definitivo para dejar atrás la pinyolà.

Con todo, organizaciones agrarias como la Unió Llauradora recuerdan que "aún vamos muy lentos si queremos alcanzar el objetivo de 2028". Esta organización confía en que los incentivos para la reconversión varietal sean decisivos para dejar atrás híbridos como la Clemenvilla o la Ortanique, una variedad que tiene un bajo rendimiento. En otros casos como la Nadorcott, una variedad muy cotizada, "será más difícil que se pueda sustituir", por lo que desde la Unió apuestan por la obligación del enmallado a fin de evitar la polinización cruzada en la época de floración. 

Cabe recordar que en febrero de 2025 se aprobó el anterior decreto de regulación, que ya introdujo una regulación más flexible y técnica basada en cartografía de riesgo y en la entrada progresiva de colmenas en determinadas zonas citrícolas. Aquel acuerdo partía del mapa actualizado de riesgos elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y delimitaba, mediante el SIG citrícola y el visor SIGPAC, las parcelas con variedades híbridas susceptibles de provocar polinización cruzada. En torno a ellas se establecía una franja de protección de 500 metros y se fijaban condiciones estrictas para el asentamiento de colmenas.

Durante la floración —entre el 1 de marzo y el 31 de mayo en 2025— se mantenía la prohibición general de ubicar colmenas a menos de cuatro kilómetros de plantaciones de cítricos, con excepciones tasadas en municipios concretos, siempre bajo límites de distancia, número máximo de colmenas (150 o 60 según el caso), separación entre asentamientos y autorización expresa de propietarios. Además, se reforzaban las obligaciones sanitarias, la identificación de colmenas y el control del uso de fitosanitarios, priorizando productos inocuos para las abejas, aplicaciones fuera de horas de pecoreo y el protagonismo del asesor en gestión integrada de plagas. También se permitía el uso de ácido giberélico como alternativa para reducir la presencia de semillas.

________

BOLETÍN PLAZA AGRO.

La actualidad del sector agroalimentario de Castellón, enviada directamente a tu correo para no depender de redes ni buscadores. Suscríbete gratis al boletín aquí.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo