VALÈNCIA. Nos encontramos con Jason Paltrowitz en València, recién salido de la reunión del consejo de administración de European Equity Research Partners (EERP), la firma de equity research (análisis de renta variable) fundada para servir a compañías cotizadas de Europa y de Asia, constituida recientemente desde València.
Habla rápido, con la soltura de quien ha pasado la vida moviéndose entre bolsas. Estadounidense, veterano de Wall Street, fue vicepresidente ejecutivo de OTC Markets en Nueva York donde supervisó el dual listing (cotizar en dos bolsas distintas a la vez) de más de 5.000 compañías de 48 países. Todo ello después de varios años en JP Morgan y Citibank y once en la división de recibos de depósito (depositary receipts) de BNY Mellon.
Hoy es socio de EERP, una firma con socios en València, Nueva York, Londres y Almaty (Kazajistán), con su reflexión regulatoria anclada en la Universidad de València y fundador de su propia firma de asesoramiento en Nueva York como es Crossbridge Advisors.
Que una empresa registrada en Valencia saque de Manhattan a Paltrowitz es todo un signo de los tiempos. Pero nada mejor que hablar con él para conocer sus impresiones de primera mano.
-En primer lugar, ¿qué hace todo un hombre curtido en mil batallas en Wall Street en una firma registrada en València?
-La oportunidad casi nunca está donde todos miran. He pasado veinte años conectando a inversores con compañías que el mercado no podía ver; en OTC Markets sacamos a doble cotización cinco mil empresas de cuarenta y ocho países. El patrón era siempre el mismo: una buena compañía, sin cobertura, invisible. MiFID II convirtió eso en una epidemia en Europa. Y ahora, por primera vez, la Unión Europea está construyendo un marco regulado para el análisis patrocinado por el emisor. El momento es exacto. España, dentro del mercado único, es la base lógica; y fue Ramón, que es valenciano, quien insistió en que nos constituyéramos aquí y en situar el centro de todo esto en València, una gran capital europea. Parte de nuestra reflexión regulatoria está también en la universidad de aquí. Nada de esto es casual.
-Pónganos en contexto: ¿de verdad es tan mala la cobertura bursátil?
-Lleva cayendo desde la burbuja ‘puntocom’, sobre todo en las pequeñas y medianas compañías. En Europa, MiFID II separó el pago del análisis del de la ejecución, los presupuestos se desplomaron y los brókeres concentraron a sus analistas en los grandes valores. El resultado es que miles de cotizadas se quedaron con poca o ninguna cobertura, y sin ella no se puede invertir. Los números son tozudos: el 82 % de los gestores de fondos británicos vio menos cobertura de pequeñas y medianas tras MiFID II, mientras el 79 % advirtió que perjudicó a la liquidez. Se puede discutir cuánto fue la regulación y cuánto la tendencia de fondo, pero lo que nadie discute es el resultado: el puente entre empresas e inversores casi ha desaparecido.
-Vuelve una y otra vez a una idea: el análisis como infraestructura…
-Una bolsa gasta millones en sistemas de negociación, vigilancia y normas de admisión a cotización porque eso es lo que sostiene la calidad del mercado. El análisis hace exactamente lo mismo: es la capa que permite a un inversor descubrir una compañía, entenderla y ponerle precio. Sin esa capa, ni siquiera un mercado avanzado y bien regulado atrae atención ni liquidez. Por eso digo que el análisis ha dejado de ser un servicio de relación con inversores para convertirse en infraestructura de mercado. Esa es la tesis sobre la que se construye EERP.
-Pero el análisis pagado por la propia empresa suena a conflicto de interés, ¿cómo responde a eso?
-De forma directa porque esa es precisamente la pregunta correcta aunque está mal planteada. Para la mayoría de compañías con baja capitalización, la elección no es ni debe ser entre análisis independiente y patrocinado. Es, más bien, entre sponsored equity research y ningún análisis en absoluto. Cuando una empresa no tiene cobertura, se convierte en invisible. Y los verdaderos actores de mercado no invierten en compañías invisibles. Muchas se han acostumbrado a generar folletos disfrazado de informes y han destruido destruye lo único que importa, que es la credibilidad. De ahí que nuestro equipo de analistas, liderado por Simon Powell -considerado uno de los principales nombres en su campo-, preste tanta importancia a su independencia y a la del trabajo que hace la compañía.
-Viene de liderar OTC Markets, la mayor bolsa de Estados Unidos para compañías no estadounidenses. ¿Qué trae de allí?
-Una obsesión por la visibilidad y el acceso. Me pasé casi 15 años acercando a los inversores americanos a compañías de fuera de Estados Unidos, ayudándoles a acceder a un pool inversor que sólo habrían encontrado por sí solos con mucha dificultad. Aprendí algo que aquí pocas veces se dice en voz alta: la cobertura internacional no solo abre la puerta al capital extranjero, también le dice al inversor local -al banco local- que ya hay alguien serio de fuera que ya ha mirado los números y que se puede confiar en la compañía. Que le vean fuera eleva su posición en casa. Y eso vale igual para una empresa de Valencia que para una de Fráncfort.
-Más allá de EERP acaba de montar su propia firma en Nueva York como es Crossbridge Advisors. ¿A qué se dedica?
-Trabajamos con bolsas, emisores e instituciones de fuera de Estados Unidos para abrir el acceso al mercado americano: dobles cotizaciones, programas de ADR y estrategia de liquidez en Estados Unidos. Casi quince años recorriendo mundo me enseñaron una cosa: las historias de crecimiento más atractivas están en Europa y Asia, pero son prácticamente invisibles para el inversor estadounidense porque nadie construyó nunca la infraestructura para conectarlas. Ya no basta con cotizar en bolsa; una compañía tiene que volverse comprensible e invertible dentro del marco en el que operan realmente los actores financieros estadounidenses. Y ese es el problema que Crossbridge existe para resolver.
-¿Cómo encaja con EERP?
-Son dos caras de la misma moneda, que es la visibilidad. EERP produce el análisis, la capa de información, aquí en Europa bajo el marco europeo. Crossbridge construye el puente hacia el capital estadounidense. Son firmas separadas, pero yo veo el problema completo desde ambos lados del Atlántico.
-Volvamos a European Equity Research Partners (EERP) con el equipo repartido por medio mundo…
-Sobre todo lo están nuestros socios. Simon Powell, nuestro director de análisis, fue responsable global de análisis temático en Jefferies y pasó años entre los tres primeros del ranking de analistas de Asiamoney. Nuestro presidente Chingiz Kanapyanov fue el primer consejero delegado de un sistema multilateral de negociación en Asia donde se mueven decenas de miles de millones de dólares al año. Y Carlos Pedrosa, profesor de Derecho Financiero en la Universidad de València, forma parte además del Subcomité de Administración Tributaria e Inteligencia Artificial del Comité de Expertos en Cooperación Internacional en Cuestiones de Tributación del Consejo Económico y Social de las ONU. Todo ello da una idea del nivel de expertos que hemos podido atraer a este proyecto.
-Por cierto, ¿cómo ve el mercado bursátil español?
-Infravalorado en el sentido más literal de la palabra. España tiene un tejido de empresas medianas, industriales, tecnológicas, de consumo, bien gestionadas y rentables, que cotizan y que el inversor internacional apenas conoce. No es un tema de calidad de las empresas, sino de visibilidad y de acceso. Muchas cotizan con descuento simplemente porque nadie las sigue ni cuenta su historia fuera. BME Growth está lleno de esas historias. España no necesita mejores empresas porque ya las tiene sino que se vea internacionalmente el trabajo de las que ya están. ¡Ah! y una advertencia sobre la tentación de salir corriendo a cotizar a Nueva York: la respuesta no es abandonar Europa, sino construir el puente para no tener que elegir.
-¿Qué debería hacer el consejero delegado de una mediana cotizada española a la que casi nadie cubre?
-Primero dejar de dar por sentado que la visibilidad llega sola porque no es así. Un buen negocio, un balance sólido y un equipo capaz no sirven de nada si nadie le cuenta esa historia a los inversores. El primer paso es aceptar que la visibilidad es, al fin y al cabo, infraestructura para el mundo financiero. Es algo que se construye y no un premio que le entregan por ser bueno asegurarse de que su compañía sea comprensible e invertible dentro de los marcos en los que los inversores trabajan de verdad. No en el folleto corporativo, sino en los datos y el formato que utilizan. Y tomarse en serio el acceso, dentro y fuera de España. Lo que un consejero delegado no puede hacer es quedarse callado y esperar a que el mercado lo descubra, porque no lo hará. No hacer nada es el camino más rápido para convertirse en una empresa invisible.
-Hablemos de inteligencia artificial (IA) y mercados. ¿Qué está cambiando de verdad?
-Cada vez más quien asigna capital hoy no es una persona leyendo un PDF, sino muchas veces es un ‘actor digital’. Los terminales, los modelos cuantitativos y los agentes de IA filtran, puntúan y mueven el capital antes de que ningún analista humano abra un informe. Y eso tiene una consecuencia brutal para las pequeñas compañías: si su negocio no es legible para esas máquinas, si su información vive en un folleto en lugar de en datos estructurados, sencillamente no existe para los sistemas que mueven el dinero. El futuro no son máquinas en lugar de analistas; el futuro de los mercados pasa por análisis cada vez más rigurosos, pero construidos para que las máquinas puedan leerlo y los humanos puedan fiarse de él. Esa es precisamente una de las columnas del trabajo que hacemos en EERP.
-Para terminar, una pregunta personal, ¿qué le parece València?
-Me encanta y lo dice un neoyorquino de los pies a la a cabeza, nacido y crecido allí. Nueva York tiene una energía enorme, arte, cultura y gastronomía; València también, pero le añade un clima estupendo, el río, que es precioso (me encanta correr) y la playa. Se come increíblemente bien, la ciudad funciona, el mar está ahí mismo y hay una universidad con gente seria; de hecho, parte de nuestro equipo regulatorio sale de allí. Para una firma como la nuestra que mira a Europa, el Golfo y Asia Central, pero que siempre toma como referencia a Estados Unidos y Reino Unido, tener un pie en una ciudad mediterránea conectada y habitable tiene todo el sentido. Le confieso algo: he tenido reuniones por todo el mundo, y pocas ciudades invitan a quedarse el fin de semana como esta.