VALÈNCIA. La Comunitat Valenciana es la única autonomía calificada en el temido ‘bono basura’ por parte de una de las tres grandes agencias del planeta como son Fitch, Moody’s y Standard & Poor’s (S&P). Precisamente es ésta última la que la tiene ‘rateada’ en ‘BB+’ -igual que países como Guatemala y Vietnam-, con perspectiva estable, desde mayo pasado. Se trata de un peldaño dentro del también llamado grado de especulación, que ninguna de las otras 17 comunidades autonómicas españolas presenta actualmente según lo ha constatado este diario. En este sentido no cuenta el 'suspenso' de Cataluña por parte de S&P -la nota era de 'B+'- , dado que se remonta a septiembre de 2018 cuando la Generalitat catalana decidió no renovar la relación contractual que mantenía con la calificadora norteamericana.
Volviendo al informe de S&P sobre la Comunitat Valenciana, que data de hace solo dos meses y supuso una mejora del rating en un peldaño desde 'BB', la agencia estadounidense confía en que “el Gobierno central continúe brindando suficiente apoyo financiero, mitigando el riesgo que implicaría de otro modo el elevado ratio de endeudamiento respaldado por los impuestos”. La calificadora advierte que podría bajarle la nota si ese apoyo financiero gubernamental fuera “cuestionable o insuficiente, o si tuviéramos dudas sobre su puntualidad y eficacia”.
Por el contrario, S&P se abre a una nueva subida del rating de la Comunitat Valenciana siempre y cuando haya “una mejora estructural en los indicadores presupuestarios”. En este sentido pone de ejemplo a “una reforma significativa del sistema de financiación autonómico o con un aumento de los ingresos extraordinarios recurrentes que subsanaran su déficit de financiación”. Y es que la histórica infrafinanciación de la Comunitat sigue pasando factura en la nota de solvencia, que se ve "afectada negativamente por el reparto de recursos".
'Efecto Dana'
Los expertos de la agencia americana alaban el compromiso fiscal de la Generalitat Valenciana “mediante iniciativas como la comisión para controlar el gasto sanitario y la adopción de prácticas presupuestarias más realistas”. Sin embargo, también considera que “los elevados niveles de déficit y la considerable carga de deuda siguen limitando su perfil crediticio”; mientras el 'efecto Dana' también impacta por las "presiones de costes relacionadas con inundaciones severas, lo que lastrará su desempeño presupuestario en 2026".

- Sede de la Generalitat Valenciana.
- Foto: GenVal
Por su parte, Fitch confirmó en mayo pasado la nota en ‘BBB’ -grado medio inferior-, con una perspectiva estable. Lo hizo basándose en “el elevado apoyo del Gobierno central mediante mecanismos de liquidez para la refinanciación de la deuda”. A juicio de la calificadora neoyorquina, “el acceso de la Comunitat Valenciana al apoyo estatal seguirá garantizando el cumplimiento puntual del servicio de la deuda a medio plazo”.
Asimismo, los expertos de Fitch señalan en dicho informe que la Comunitat “cuenta con fuentes de ingresos moderadamente cíclicas que deberían beneficiarse del fuerte crecimiento económico previsto para los próximos cinco años”. Para ello citan la “sólida recaudación tributaria compuesta por el Impuesto sobre las Personas Físicas (IRPF), el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y las transferencias financiadas por España”.
La tercera de las tres grandes agencias mundiales de rating, Moody’s, tiene calificada a la Comunitat Valenciana con una nota de ‘Baa3’ -grado medio inferior y perspectiva ‘estable’- desde octubre del pasado año. Lo hizo subiéndola un peldaño por la mejora de las condiciones fiscales en 2024, con mejores saldos operativos y menores cargas de deuda; mientras prevé proyecta que tales avances continuarán en los próximos dos o tres años hasta niveles similares a los alcanzados hace dos años. Por cierto, que Moody’s califica a la Comunitat pese a no tener ya acuerdo alguno con la Generalitat Valenciana tras expirar el contrato que ambas firmaron.