VALÈNCIA (EP). Acció Ecologista-Agró está desarrollando una propuesta educativa en los institutos de los municipios afectados por la Dana del 29 de octubre de 2024 en los que incluye material para visibilizar la situación generada por las riadas en el parque natural de l'Albufera. Se trata de materiales didácticos para el aprendizaje, adaptación y la prevención en tiempos de cambio climático.
Dentro del proyecto 'Transformem en xarxa', impulsado por la Fundació Horta Sud para la reactivación de las zonas afectadas por las inundaciones, Acció Ecologista-Agró está desarrollando esta propuesta con sesiones dirigidas a la población más joven, en las que personal técnico aborda bloques temáticos que conectan cambio climático, riesgos y adaptación al territorio, según ha informado la entidad en un comunicado.
El objetivo es comprender lo sucedido para estar "mejor preparados ante futuros episodios extremos". Las primeras jornadas se han centrado en explicar y visibilizar la situación post-Dana en el parque natural en aquellos IES que han mostrado su interés en participar en la iniciativa de Acció Ecologista-Agró.
Arrastre masivo de material
Personal técnico de Agró en el Tancat de la Pipa ha informado a los jóvenes del impacto de la barrancada en el lago y la respuesta del voluntariado. Con las riadas hubo un arrastre masivo de contaminantes hacia el marjal, que actuó como una "cinta transportadora" que depositó grandes cantidades de plásticos y microplásticos, medicamentos, combustibles y cosméticos.
Los análisis han identificado más de 250 contaminantes orgánicos, muchos con efectos hormonales en peces. Después de la catástrofe, también se registraron concentraciones de fármacos como ibuprofeno y paracetamol hasta 50 veces superiores a las previas a la dana.
Según subraya Agró, la presencia y acumulación de estos contaminantes supone un "riesgo ecológico elevado; altera la fauna acuática; contamina el suelo del marjal y dificulta la recuperación del ecosistema, ya dañado anteriormente", después de un episodio "extremo" como el vivido.
Otro aspecto "preocupante" para la Albufera ha sido la entrada de aguas no tratadas y el deterioro de la calidad del agua, con la llegada de aguas residuales urbanas e industriales y aumento de los niveles de amonio. Estos efluentes sin tratar afectan al oxígeno disuelto y favorecen procesos de eutrofización, "especialmente preocupantes" en un lago con déficit de renovación del agua.
La respuesta en el territorio ha incluido más de 100 jornadas de trabajo, con jornadas de una brigada profesional y 40 jornadas de voluntariado ambiental, actuando de forma continuada durante siete meses. Las limpiezas han cubierto más de 30 zonas de marjal entre Massanassa, Catarroja y Albal.
En total han participado más de 600 personas voluntarias, procedentes de ocho ONG y colectivos locales que retiraron 80 toneladas de residuos, incluyendo 60 toneladas de barro, cañas y voluminosos, 10 toneladas de plásticos (duros, blandos y poliestireno) y otras diez de residuos peligrosos (medicamentos y cosméticos).