VALÈNCIA. El fuego ya se ha extinguido, pero en la Serra Calderona todavía queda mucho trabajo por delante. Casi un mes después del incendio que comenzó en Segorbe tras la caída de un rayo y se extendió hasta el término de Gátova, la Generalitat ha puesto en marcha la primera fase del plan para recuperar las zonas afectadas. La actuación, presupuestada en 684.594 euros y con un plazo de seis meses, se centrará en retirar la vegetación quemada, recuperar caminos y pistas forestales y proteger el terreno frente a la erosión.
El incendio afectó a 597,28 hectáreas dentro del Parque Natural de la Serra Calderona, según la Generalitat. El fuego se originó el pasado 20 de agosto en el término de Segorbe tras la caída de un rayo y se extendió hacia Gátova. La evolución de las llamas obligó al día siguiente a evacuar el municipio, cuyos vecinos fueron trasladados al polideportivo municipal de Bétera, gestionado por Cruz Roja, para acoger a quienes no podían alojarse en viviendas de familiares o amigos.
El incendio quedó estabilizado el 23 de agosto, después de tres días de trabajos de extinción y vigilancia. Durante el episodio fue necesario activar la situación 2 del Plan de Incendios Forestales y movilizar a la Unidad Militar de Emergencias (UME) como apoyo terrestre. Los distintos efectivos de bomberos y brigadas forestales fueron abandonando progresivamente el dispositivo a medida que la evolución del fuego era favorable.
Ahora empieza una tarea menos visible, pero mucho más larga: recuperar el monte que quedó calcinado. El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, se ha reunido este lunes con representantes de los municipios afectados para exponer el plan post incendio de la Generalitat. El escenario escogido para ello ha sido el observatorio forestal del Pico del Águila, uno de los puntos desde los que se vigila la Calderona y desde donde se detectó el pavoroso inicio del incendio.
Retirar los árboles y matorrales quemados
La primera intervención se hará sobre la vegetación afectada por las llamas. La Generalitat actuará sobre toda la superficie quemada para retirar y tratar los restos vegetales, aunque los trabajos serán distintos según el tipo de vegetación. En las zonas arboladas se realizarán apeos, desramados, tronzados y astillados, mientras que en las áreas de matorral se llevarán a cabo trabajos de corte y astillado.
Los restos de grandes dimensiones situados junto a caminos y pistas forestales tendrán una atención prioritaria, ya que pueden suponer un riesgo para los vehículos y dificultar el acceso al monte, sobre todo durante la noche o después de episodios de viento y lluvia. Además, la retirada de la vegetación quemada tendrá otra función: preparar el terreno para las actuaciones posteriores.

- - Foto: GVA
La Generalitat quiere eliminar aquellos restos que puedan favorecer problemas de erosión y recuperar cuanto antes las infraestructuras que permiten acceder a las zonas afectadas. Cabe recordar que la preocupación por la vegetación de la zona estaba presente antes del incendio. Meses atrás, el alcalde de Gátova, Jesús Salmerón, alertó sobre la acumulación de cañas en distintos tramos del barranco del Carraixet y reclamó a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) una actuación urgente en el cauce.
Salmerón incidió sobre "el peligro" que suponía la presencia de grandes cantidades de vegetación seca durante los meses de mayor riesgo de incendios y reclamaba que los municipios no tuvieran que afrontar por sí solos una actuación de esas dimensiones.
Recuperar las pistas forestales
Una parte importante de los trabajos se concentrará en los caminos. El incendio ha afectado a las infraestructuras de acceso al monte y su recuperación resulta necesaria tanto para devolverles su funcionalidad como para permitir que los equipos puedan entrar en las zonas quemadas y continuar con las labores de restauración.
El plan contempla actuaciones sobre 63.784 metros cuadrados de firmes de caminos, además del acondicionamiento de los tramos deteriorados para protegerlos frente a los arrastres que puedan provocar las lluvias. Cuando sea necesario, se aportarán materiales granulares o se pavimentarán determinados tramos con hormigón.
La recuperación de estas pistas tiene también una vertiente preventiva. Contar con accesos transitables permite facilitar la llegada de los servicios de extinción y mejorar su capacidad de respuesta ante futuros incendios. Recuperar los accesos es, según ha explicado Martínez Mus, "una de las condiciones necesarias para poder evaluar los daños, controlar la erosión y desarrollar después las actuaciones de restauración".
Proteger el terreno antes de que lleguen las lluvias
El fuego no solo deja árboles y matorrales calcinados. También elimina parte de la cobertura vegetal que protege el suelo, de modo que las lluvias torrenciales propias del otoño pueden encontrar un terreno más vulnerable. Por eso, el plan incorpora varias actuaciones destinadas a mejorar el drenaje y reducir los efectos de la erosión.
La Generalitat adecuará las cunetas existentes y construirá otras nuevas donde sea necesario. También mejorará los pasos de agua y protegerá los cruces con cauces. Los taludes que presenten una mayor vulnerabilidad recibirán igualmente actuaciones para evitar que las lluvias deterioren el terreno y los accesos recuperados.
Estas intervenciones forman parte de la primera fase de emergencia, que se desarrollará durante los próximos seis meses. El objetivo es estabilizar el terreno y recuperar las condiciones básicas para poder afrontar después las actuaciones de restauración.

- - Foto: GVA
La reforestación, en una fase posterior
La recuperación de la vegetación llegará más adelante. La Generalitat prevé actuaciones de reforestación en las siguientes fases del plan para mejorar la composición de la flora y recuperar parte de las especies que había antes del incendio.
Pero antes será necesario observar cómo responde de forma natural el terreno. Martínez Mus ha explicado que la Administración debe esperar una primera reacción de la superficie afectada antes de determinar cómo y dónde intervenir mediante reforestación.
Esta fase tendrá además una dificultad añadida: prácticamente toda la superficie quemada es de titularidad privada. El conseller ha reconocido que esta circunstancia complica la actuación de la Generalitat y ha explicado que el Consell trabaja en herramientas legislativas para intentar agilizar la intervención sobre estos terrenos.
Más vigilancia para detectar antes los incendios
La recuperación del monte se acompañará además de un refuerzo de la vigilancia forestal. La Generalitat está modernizando su red preventiva con diez nuevos observatorios, una actuación presupuestada en 2.198.141,41 euros con fondos europeos Next Generation. Nueve ya están en servicio y el de Tristán, en Segorbe, se encuentra en ejecución y tiene prevista su finalización en octubre.
Los observatorios permiten detectar columnas de humo, localizar su origen y comunicarlo de forma inmediata a los servicios de prevención y emergencias. También sirven para seguir tormentas y posibles caídas de rayos, recoger información meteorológica y apoyar el seguimiento de los incendios.
El Pico del Águila, donde este lunes se ha presentado el plan, forma parte de esta red de puntos de vigilancia. La infraestructura está en servicio desde julio de 2024 y ha sido uno de los elementos que han permitido detectar el inicio del incendio de agosto. Durante el fuego soportó sus efectos y en la actualidad continúa operativo.
Por tanto, la recuperación de la Calderona no terminará cuando desaparezcan los últimos restos quemados. Primero habrá que hacer accesible el terreno, retirar la vegetación afectada y protegerlo frente al agua. Después llegará la restauración de la flora. Y, en paralelo, la Generalitat pretende reforzar la vigilancia para que, si la sierra vuelve a enfrentarse a un incendio, la detección y la respuesta puedan comenzar antes.